Capítulo 6

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|Narrador omnisciente|

Seis meses atrás.

Cortinas nuevas. Cuadros, pasillos, paredes y muebles limpios. Justin camina en dirección al baño. Hoy es el último día de instituto y también la graduación de los que han terminado y pasan a la universidad. Todo el mundo está ocupado decorando el lugar para la fiesta, y éste se arrepiente de haber ido hoy a clases.

Una pequeña punzada en la cabeza lo hace detener sus pasos, la sacude y sigue su camino. El baño está vacío, y él no necesita hacer sus necesidades en ese momento. Sólo quiere bañar su cara en agua, no entiende que le sucede, pero no deja de sudar, y no se encuentra bien.

Suspira, sale del baño e intenta caminar por los pasillos, pero sus pies no responden, y sus ojos pesan. ''Pero... ¿Qué demonios...?'' Se pregunta. Pero todo se vuelve negro, sus ojos se cierran y su cuerpo cae al suelo, se ha desmayado...

Un grito desesperado se escucha a lo lejos, Brenda lo ha visto caer. Se acerca, se inca a su lado e intenta despertarlo, pero es inútil. Inmediatamente se pone en pie y corre hacia la enfermería buscando ayuda.

Minutos después, la preocupación no desaparece de su pecho. Se han llevado a Justin al hospital, y está preocupada...

Las clases terminan, y con ello todos los alumnos salen de sus aulas.

-¡Ryan! -Grita Brenda, mientras corre hacia él. El chico frunce el ceño y se detiene, viendo a la chica respirar con dificultad frente a él -Justin no está bien, se lo han llevado al hospital.

Ryan da las gracias y sale corriendo, en busca de Chaz. Sabía que algo no iba bien con su amigo, llevaba días decaído, blanco como la pared, algo en el interior de Justin estaba cambiando.

Veinte minutos han tardado en llegar al hospital, y eso porque Jeremy les ha enviado un mensaje indicándoles la dirección. Pattie está desconsolada, no deja de llorar.

—¿Se sabe algo? —Pregunta Ryan, mientras abraza a Pattie fuertemente.

—Le están haciendo pruebas, aún no sabemos nada.

En silencio esperan a que el doctor aparezca y diga algo, el único ruido que puede escucharse es el de los sollozos de Pattie, apenas audibles.

¿Cómo dar una noticia tan tremenda como esa? El doctor sale de su despacho, en busca de la familia Bieber. Suspira, Justin tiene a penas diecisiete años, no sabe como dar dicha noticia. Difícil. No es para nada fácil ser médico, a veces es fascinante, tanto que te hace sentir orgulloso, pero otras veces es un arrepentimiento total. Te arrepientes por tener que dar noticias trágicas, es más fácil darlas cuando el paciente es mayor, pero cuando éste es a penas un adolescente...

—¿Qué pasó? —La voz desesperada de Jeremy saca al doctor de sus pensamientos, que intenta no detener sus ojos en ninguna de las personas que se le acercan. Debe ser breve, ir al grano, pero a la vez debe ser suave. Es demasiado difícil.

—Creo que Justin tiene un tumor cerebral —Sí, no es para nada suave, ni si quiera ha intentado suavizar la situación, pero él no ha sabido como dar la noticia de otra forma a dos padres desesperados.

Shock. Nadie dice nada, nadie puede si quiera respirar. No saben que pensar, no saben como actuar. Sus caras demuestran dolor, las lágrimas de aquellas cuatro personas no dejan de caer. Pero nada más, nadie dice nada, nadie expresa su dolor...

—Lo siento —Murmura el doctor —Siento soltarlo de esta manera. Lo siento porque soy padre y no puedo imaginarme el dolor que sentís, pero no encuentro otra forma de decir esto —Vuelve a suspirar —Prometo que voy a encontrar alguna manera de remediar esto. Necesito hacer pruebas, necesito saber que tan grande es el tumor, y ver si podemos operar.

Un pequeño golpe apenas audible los despierta a todos del shock. Pattie no puede soportarlo más, solloza y grita con dolor. Ryan corre tras Justin, qué lo ha escuchado todo. Una manera terrible de saber la verdad.

Nadie puede controlarlo, se debe a sí mismo desahogarse, necesita gritar, llorar, golpear algo, necesita sacar todo lo que lleva dentro. Dos brazos se aferran a él, su amigo lo abraza, lo consuela, y ambos lloran juntos, ambos sienten juntos.

—Todo va a estar bien bro —Susurra Ryan en un sollozo.

Y el silencio los consume, no se escuchan ni sus sollozos, ambos se ahogan en lágrimas...

Actualidad.

|Justin|

Me lo merezco, necesito un tiempo de descanso. La cabeza me va a estallar y no tengo ganas de entrar en clases en estos momentos. Camino por el campus, y me siento bajo un árbol. Hace frío, pero no me importa. Conecto los cascos al teléfono y cierro los ojos mientras escucho música.

Media hora, ¿cómo he podido dejar pasar tanto tiempo? Corro en dirección a la enfermería, le explico a la enfermera que no me encuentro bien, y ésta me da un pase para poder entrar en clase.

Podría faltar, y nadie me diría nada, pero no se... Hoy tengo especial interés en ir a clase. Entro en el aula sin llamar, camino hacia la mesa del profesor, y le entrego el pase de la enfermera. Este asiente, indicando que puedo sentarme. Observo a mi alrededor, hay sólo dos asientos libres, sonrío y camino hacia ella. Suspiro y me dejo caer a su lado. No entiendo que sucede conmigo, deseo escucharla relatar, deseo que me insulte, que pelee conmigo, y no me entiendo. ¿Qué puede tener ella para querer hacerle la vida imposible? Intento llamar su atención, pero es imposible, me ignora durante la otra media hora de clases, y solo espero que esta no sea la única clase juntos.

1. En el Corazón no se Manda (TERMINADA)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora