PABLO
3. Ni siquiera era mi tipo.
El camino se me hizo más rápido que de costumbre, quizás porque andaba distraído pensando en la mujer que acababa de ver.
Intentaba hacer lo mismo con ella, imaginarme su historia, por qué era así, su vida, su trabajo... la verdad es que me interesaba saber todos estos datos de ella, sin tenermelos que inventar yo.
No sabía dónde me estaba metiendo.
Quería saber todo, y lo único que tenía era un nombre, un apellido, un roce y una risa. Bueno, también conservaba en mi mente el recuerdo de su figura. Definitivamente, apentaba menos de treinta años.
¿Qué me había pasado?, ¿porqué había invadido mis pensamientos? Me obligué a mí mismo a dejar de pensar en ella. Intenté dispersar ese tema visualizando cómo serían los meses siguientes: volver a los escenarios, a cantar, a mi querida Málaga, volver con mi familia de sangre y mi legión, mis amigos...
Pensamientos que acababan siendo irrumpidos por su recuerdo, de nuevo.
Empecé a dejar de controlar mis pensamientos y a dejarme llevar por ellos, quizás era por algo por lo que me centraba en ella.
Pero, ¿porqué ella? Tenía pinta de tener una vida más o menos hecha, quizás un novio, marido, hijos... quizás no tenía nada de eso pero tampoco lo buscaba. No entendía porqué no dejaba de pensarla, se supone que era una mujer más que había visto por la calle.
Una mujer sexy, sí, muy sexy... pero, ¡vamos! si ni siquiera era mi tipo... no es que me haya ido muy bien con las mujeres de pelo tintado, y ella es una, y... ¿sus ojos? se supone que son color avellana, los ojos de color marron no suelen ser bonitos; entonces, ¿porqué no podía olvidarlos?
Y, a partir de ahí, creo que jamás podré olvidar sus ojos, ni su pelo, ni su figura, ni su voz... ni nada de ella. Por desgracia.
Al llegar a la puerta de mi casa, vi al final de la calle como una figura conocida venía con grandes andares hacia mí.
La podía reconocer perfectamente porque era la misma figura que había rondado mi mente desde hacía media hora.
Me quedé helado, sin ser capaz de entrar a mi casa, esperando que ella pasase por mi lado y me reconociese.
Maldigo la hora en la que la vi paseando por mi calle y no salí corriendo.
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En brazos de ella
FanfictionFanfiction del cantautor malagueño Pablo Alborán. Tras su regreso a la música después de dos años, el malagueño conoce a una mujer. Después de varios encuentros fortuitos acabaron conociéndose y llegando a puntos que ninguno de los dos esperaban. ...
