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Ok. No me dejó nada claro con su última frase... me ha dejado más confundida de lo que estaba, sobre mi existencia... ¿Cómo es eso de que soy una mezcla? ¿Humanos, paraíso, inframundo? además de que soy un ángel... ¡Que rayos! ¿Porque me ocultaron todo esto? Tal vez porque aún no tenía conocimiento sobre los humanos y menos sobre sobre el diablo.

No puedo... bueno no alcance pedirle que me mande junto con Gema; tampoco a descifrar lo que significan las 3 extrañas marcas en mi brazo. Me senté en el sillón y me agarre el cabello al costado de mi cabeza, mis nudillos pegados a mi cuero cabelludo y mi respiración profunda... sentí la presencia de uno... saque mis manos de donde las tenía y miré a todos lados; de repente algo hizo que recostara sobre el sillón, rápida y bruscamente... mis ojos estaban desorbitados y mi pecho comenzó a levantarse poco a poco como si quisieran sacar el alma una vez más ¡Que digo! si loe estaban intentando... veía con un tipo de humo completamente puro, estaba por salir de mi.. Trate de retenerlo y de la nada apareció Lay, me miro desconcertado mientras yo ladeaba mi cabeza para no mirarlo y para mantener las fuerza... de pronto vi como él hablaba con los robadores de alma pero no podía escuchar mucho; luego me dejaron, mi pecho ya no se levantaba y mi mente se tranquilizó... respiraba, y mucho, se me había agotado el aire de los pulmones... mis brazos aún estaban como en la mañana... Lay seguía ahí y comencé a toser, el veía algo... no estaba segura de lo que veía exactamente hasta que seguí su mirada, miraba mis extrañas marcas así que me tape inmediatamente y lo miré.

-¿Qué es eso? - Dijo el acercándose a mi-

-No los quisiste capturar- dije mirándolo frunciendo el ceño- dejaste que vinieran por mí- dije y el respondió apresuradamente-

-¡NO! - Dijo con furia- Yo ya lo había capturado solo me faltaba uno porque se me escapo- dijo ahora más tranquilo... me asustaban sus cambios de tono continuos-

¡Ay! Señor bipolaridad... ¡Por Dios!

-Claro- dije y me levanté-

-Te lo juro- dijo de repente-

Me toque la cabeza por dolor y lo miré perplejamente, me sorprendió lo que me había dicho.

-Bien si te creo- dije fastidiada y tome mi abrigo que yacía en el perchero al lado de la puerta principal-

-¿Dónde vas?-

-Voy por algo de tomar, me siento algo sofocada- dije colocándome mi abrigo-

Proseguí a salir del departamento. Tome el ascensor... y luego apareció Lay a mi lado....

-Iré contigo- dijo él-

Cuando llegamos a la cafetería pedí algo...

-Quiero un cappuccino con vainilla- dije-

-¿Usted señor?- Preguntó a Lay, el empleado-

-Lo mismo- dijo y pagó por los 2-

-No tenías que pagar- dije tomando mi cappuccino-

-Ya lo hice- dijo y salimos de cafetería-

Caminábamos por toda la ciudad, por los parque y luego por las calles; era como si estuviese sola, el no emitía sonido alguno.

Ya estaba empezando anochecer y quería volver a mi departamento.

-¿Porque no me hablas? - Preguntó él caminado a mi lado-

-Porque tú no me hablas...- respondí fácilmente; vi como rodeo los ojos-

-Eres tan complicada- dijo el yo solo reí-

-Lo sé, ya me voy a mi departamento así que... Adiós-

-Iré contigo-

-Tú tienes casa y está abajo-

De pronto sentí que estaba siendo egoísta -¿enserio quieres quedarte en mi departamento?- Pregunté y él sonrió... hizo contacto con mi mano y me estremecí, de tan solo sentir sus dedos entrelazándose con los míos-

Caminamos por las calles vacías, no habías ni un solo humano, el viento soplaba emitiendo un sonido natural. Seguía de la mano de Lay, era la única parte en la que sentía calor, pero todo mi cuerpo sentía frío. Había comenzado a llover y ahora si tiritaba.

-¿Tienes frío?- Preguntó él-

Negué moviendo mi cabeza y seguí caminando tomada de su mano... el comenzó a caminar delante de mi mientras me rodeaba con rodeaba con sus brazos sumamente cálidos.

-¿Puedes tele- transportarte, cierto? - el asintió y sonrió-

-Pero... quisiera capturar este momento-

No comprendí a lo que se refería hasta que de un momento a otro sus labios estaban sobre los míos haciendo presión y después moviéndose lentamente, el pasaba su lengua sobre mis labios, delineándolos; su lengua entraba por mi boca combatiendo con la mía; mis manos apretaban sus cabellos y los tenia entre mis dedos... me separé y lo miré a los ojos, volviéndolo a besar, esta vez mas apasionadamente... sus manos recorría mi espalda y en cuando bajaron, tome impulso y subí encima de él; mis piernas estaban en sus costados mientras él me sujetaba y de un momento para otro ya estábamos en mi departamento, completamente mojados y aun besándonos; me recostó en el sillón y puso sobre mi... me tocaba con desesperación y eso hacía que lo deseara con mi vida; se acomodó entre mis piernas y hacía presión con sus caderas.

Comenzaron a darme dolores de cabeza cada vez que Lay hacia contacto conmigo... era una jaqueca terrible que invadió mi cuerpo entero... me ardía mi brazo y ahora mi espaldas; no podía soportarlo, era como si me estuviesen quemando aquellas partes... Lay se dio cuenta que algo malo andaba así que se detuvo dejo de besarme y me miró.

Rápidamente me levante la polera y vi mi brazo, ahora había más, mucha más; mis ojos lagrimeaban por el dolor que sentía, eran exactamente tres más, tengo 6 y todos alineados.

-¿Qué es eso?-Pregunto sentándose en el sofá y tomándome el brazo-

-No lo sé, me salieron esta mañana o tal vez la noche anterior... ¡Ah! me arde- el me miro extrañado-

-¿Que más te arde? -

-La espaldas- dije y de inmediato me sacó la polera, obviamente no podía observar- ¿Que hay? ¿Porque callas? ¿Qué sucede? -

-Tienes más aquí atrás-

-¡¿Qué?! ¿Porque? -

-No sé. Tal vez... son porque... no pero eso es imposible... debe ser otra cosa-

-¿Qué? ¿Qué cosa? ¡Dime! -

-Es que en los antiguos testamentos de los dioses decía que si... 'Un hijo de Dios o alguno que pertenezca a su Reino pecaba sería marcado como castigo de su acto insensato' No recuerdo muy bien como era pero algo así... pues lo leí hace mil años-

-Pero... ¿Qué debo hacer? -

-Pues ir habla con Dios-

-Pero no me dejo decirle, además solo me dijo otras cosas que me dejaron aún más confundida-dije pensando en la resolución de las 6 marcas en mi cuerpo-

-¿Qué te dijo?- Me daba miedo decirle, ya que eso iba en contra de sus principios... así que no él tome importancia a su pregunta y me seguí viendo el brazo- ¡¿Que te dijo?! -

-¡Ah! Que las veces que tú le habías rogado habían sido 3. ¡Nada más! -

-¿Cuantas tenía en la mañana? -

-T...r...e...s- dije comprendiendo muchas cosas. Coincidían con la cantidad de veces en que le rogó a Dios para irme con él-

-Eres del Reino de los Cielos- dijo mirándome más que furioso- ¡¿Que eres?! -

-No, no soy del reino de los cielos... él me creó y no sé nada más-

-Entonces... tendrás que aprender a vivir con esas marcas- Dijo él, desapareciendo, dejándome sola después de sus apasionantes besos-











El pecado de un Ángel [LAY]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora