18. Un simple amigo...

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Narra Fabián.

Me adentre a la casa.

Él cuarto en él que estaba era muy pequeño. Una cama individual muy bien tendida, con unos bordados de flores rosas. Y una televisión antigua de frente a la cama.

Admiraba todo, cuando un hombre de mi estatura abrió la puerta.

¿Quien eres idiota?- Gruño

Quede mudo, su voz era de un señor grande, pero su cuerpo aparentaba otra cosa.

¡Ayudaaaaa! - oí al fondo.

Intente escabullirme por un lado de él pero me detuvo.

Uy no, tu no te escapas.- Me surro.
Ya veremos- respondí mientras lo aventaba a la televisión, dejando caer él florero que tenia encima.

Corrí al pasillo

-¿Donde estas? - Grite-.

¡Aca! ¡Ayuda! - Escuche a una puerta de distancia.

La puerta de donde se escuchaban los gritos estaba semiabierta.

La abrí lentamente, dejando que los rayos de luz ilumnaran la cara de Aibie.

¡Mi princesa! - Grite corriendo a abrazarla.

- Fabian! - Respondió llorando.

Le desate él nudo que tenia entre las manos y una cama.

-Tranquila, esto acabo.- susurré.

- Te dije que no-. Escuche como él hombre de la habitación anterior me gritaba mientras me tiraba de espaldas-.

¡Nooooo!- Grito Aibie.

Él tipo la golpe en la cabeza, haciendo que se golpeara en la pata de la cama. Dejándola inconsciente.

Fue desgarrador para mi verla sufrir asi.
Tome al tipo de su playera sacándolo de la habitación dejándolo caer en las escaleras. No era fuerte al parecer.

Rodó y se golpeo la nuca, sin perder la conciencia.
Una sonrisa de oreja a oreja me presumía él tipo, tenia unos ojos azules, pero no tiernos. Unos ojos azules de frío, de odio, de maldad.

Se paro y escapó.

Regrese corriendo a la habitación.
Aibie seguía inconsciente. Llame a la ambulancia, dando mi dirección.
¡Mejor hubiera pedido una pizza! Llega mas rápido.

Repose mi frente en la suya, dejando caer lágrimas en su cara. La besé lentamente en los labios. No quiera que le pasará nada malo...

*En él hospital*

Después de minutos, llegamos al hospital. Él mismo en él que estuve hace unos meses.

Él mismo doctor la atendió. Ramiro.

Los padres de aibie estaba esperando conmigo. La sra. Rompió él silencio

-Fabián, cuentame bien, ¿Que paso?.-

* Le conté que paso*

-¿¡Familiares de Isabela Aibie G. A.!?-. Interrumpió Ramiro.

Sus padres y yo nos levantamos de inmediato.

- Nosotros-. Respondimos.

-Tengo malas noticias-. Aibie... Perdió gran parte de la memoria, él golpe lo provoco.

¿Queeeee?... Como perdió la memoria? No podía pasar esto. No a mi. No a ella. No a nosotros. ¡Mierdaaaaaa!!!

Tendrá que tomar terapias para recuperar o intentar recuperar a memoria. Pero tardara mucho tiempo.- Añadió él doctor

¿Podemos verla?- Pregunte.

Si, pero estará confundida por lo mismo-.

La mama de aibie me detuvo.

-Fabian...-

-Que pasa? Tengo que verla-. Insistí.

- No no, no puedes, lo siento. No tiene memoria, es seguro que no te recuerde, que no sepa que eres su novio, ni quien eres.- Lo mejor es que te vayas hasta que recuerde algo, porfavor-.

Él mundo se me desmoronó en segundos, era verdad, talvez no me recuerde. No soy nadie en su vida. Un recuerdo borrado. Aventuras, risas, besos, abrazos, todo desapareció.
Miles de nuestros momentos, de los que no se repetirán con nadie mas, de los que tegusta recordar en las noches, mientras escuchas esa canción que te dedicó o le decicaste. No podía dejarla, no podía olvidar eso. Lo último que hicimos fue pelear. La amo, ¡La amo joder! Eso es verdad.
Por fin valore que no importa si le gustas o no, lo importante es quererla. Amarla en todo momento. ¿Si le gusto? Que bien. ¿Si no? Igual. Ahora eso no me importa. Ahora lo que me importa es que me recuerde que sepa que soy alguien en su vida.
Aunque sea

Un simple..... AMIGO....


Invierno de silencio.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora