De un momento a otro, Cristofer había vuelto a soltar la taza, y me observaba de una manera extraña, pero al mismo tiempo atrayente.
Dejé de lado mi taza cuando tomó mis manos y les dio un apretón. Me dio una sonrisa de lado, y volteó a ver mis labios.
Me quedé anonada, y me fue imposible no darle también una mirada rápida a su boca.
Pero mi gesto no pasó desapercibido, y él comenzó a acercarse a mí con lentitud, midiendo sus acciones y esperando alguna mía.
Me acomodó un mechón de pelo tras la oreja, cerré los ojos. Cuando su aliento chocó con el mío, una alerta me llegó de pronto.
¿Qué estaba haciendo? ¡Él tenía novia! No podía hacer esto.
Antes de que su boca tocara la mía, me levanté de golpe del banquito, ocasionando que este cayera al suelo.
Cristofer se sobresaltó y me miró sorprendido y confundido. Intentó acercarse a mí de nuevo, pero me alejé hacia la puerta.
–Ya es algo tarde, además la lluvia ya ha cesado –abrí la puerta– será mejor que te vayas antes de que llueva de nuevo.
La confusión seguía grabada en sus ojos. Por fortuna no rechistó y se encaminó hacia donde estaba. Tomó su chaqueta entre el brazo.
–Está bien –salió, pero se dio la vuelta hacia mí– ¿si te veré mañana en el partido?
–Sí, nos vemos allá –y cerré sin esperar su respuesta.
Decidí tomar un baño para relajarme antes de dormir, y después de buscar mi ropa y lo demás que utilizaría, me adentré al cuarto de baño.
Tardé más de lo que esperaba. Antes de meterme a dormir, decidí ir por un vaso de agua. Cuando ya me disponía a subir a mi habitación, escuché que alguien golpeaba la puerta con desesperación.
Giré a ver el reloj en la pared: las 11 de la noche. ¿Quién podría ser a esta hora?
Me acerqué a la puerta, y antes de abrir, miré por a rendija. Nada, no se veía nadie afuera. Quizá eran alucinaciones mías. Cuando me volvía a alejar, volví a escuchar golpes en la puerta. Esto debía de ser una broma.
Abrí la puerta, esperando encontrarme a algún niño haciendo bromas, pero mi sorpresa fue diferente.
Fuera, se hallaba una niña como de unos seis o siete años. Su piel clara contrastaba con sus ojos y cabello café. Llevaba un impermeable amarillo, junto con unas botas de lluvia rosas. Entre sus brazos, sobresalía un oso de peluche.
Aquello no me lo esperaba. Me agaché para quedar a su altura.
–Hola, pequeña –Voltee a ver a los lados, esperando encontrar a alguien más, pero estaba sola– ¿te perdiste?
La niña negó con la cabeza, se veía asustada.
–No, lo que pasa… –y se le quebró la voz.
–Tranquila, tranquila. No pasa nada –traté de tranquilizarla–. Ven pasa.
La instalé en el sofá, y la cubrí con una manta. Le preparé chocolate caliente, en un intento de que se tranquilizara. Cuando la vi más calmada, decidí aventurarme para saber que sucedía.
– ¿Podrías contarme que pasó y como llegaste aquí?
Asintió despacio con la cabeza.
–Mi hermano pasó a buscarme y ya íbamos hacia nuestra casa. Pero después, empezamos a escuchar que alguien nos seguía. Mi hermano se preocupó, y me dijo que viniera a tu casa y me quedara contigo.
El desconcierto se volvió a apoderar de mí, ¿su hermano le había pedido que se quedara conmigo? No entendía, no conocía a la niña, y dudaba que conociera a su hermano.
– ¿Quién es tu hermano?
☀❤
Hola !!!!
Disculpen por la demora, no me odien. Es que he estado muy ocupada y pues hoy me di chance de respirar ya que hoy es mi cumple siiiii!!!!! :-D
Espero que les haya gustado y si fue así, pues clik en la ⭐
No se olviden de comentar y perdón por dejar en suspenso, pero pues así se pone más interesante. :-DBayyyyy!!!!!
Los quiere..... F. H.
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