«-Sonreír un poco no le mataría... -murmura en voz baja y vacilante.
-Tiene cinco minutos para terminar el puto examen -susurro en su oído, rozando sutilmente su oreja con mis labios.
-Cabrón -dice entre dientes. Puedo ver cómo la piel de sus brazos...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
STEPHEN
- ¿Otra vez con ella?
- Sí, Kenny, sí. Otra vez con ella. – Respondo cuando me dejo caer en la cama del hotel. – ¿Jugáis al final o no?
- No.
- ¿Y cuando nos vamos?
- Esta tarde. A las siete hay que estar en el aeropuerto. ¿Qué habéis hecho?
- ¿Quién?
- Mi abuela y tú. – Dice con sarcasmo. – La niña y tú, cojones. Perdón – añade cuando le miro –, Alyssa y tú.
- Nada. Solo he ido a ver que tal estaba.
- Mentira. Tío, se cuando mientes.
- Que te jodan. – Digo riendo.
- Eso es lo que tu has hecho con ella, seguro. – Responde riendo también.
- Pues no, no nos hemos acostado, si es lo que quieres saber.
- Todavía.
- Todavía. – Repito sin darme cuenta.
- Madre mía, madre mía. Colega, te estas metiendo en una de la que no vas a poder salir. Lo sabes, ¿no?
- Lo sé.
- ¿Y te da igual?
- Sí.
A las cuatro de la tarde, después de meter todo en el autobús y de responder a unas cuantas preguntas de la prensa, vamos al bar del hotel a tomar algo y matar el tiempo. El entrenador se quedará ingresado varios días más, aunque ya esta fuera de peligro.
Mientras los chicos hablan sobre cómo le habrían dado una paliza a Portland, a mí me llega un mensaje. ¿De quien? Vaya pregunta. __________________ Mills: Que sepas que eres un gilipollas y que pienso cambiarme de clase para no tener que volver a verte. Yo: Nena, no te enfades, venga. Mills: Que no me llames nena como si fuéramos algo. Ya has dejado clarito que no quieres nada. Yo: Te he dicho que no quiero nada serio, no que no quiera nada contigo. Mills: No pienso ser tu putita. Yo: ¿Ah, no? Es broma, es broma jajaja. Mills: Dios, es que no te soporto. Yo: ¿Y por qué me escribes? Mills: Gilipollas. Pienso borrar tu número. Yo: No vas a hacerlo. Mills: ¿Por qué estas tan seguro? Yo: Porque sé que te gusto demasiado como para ser capaz de hacerlo. Solo eres una niña con rabietas y un poco bipolar, pero sé lo que sientes por mí. Mills: ¡Eres un creído! Yo: ¿He dicho alguna mentira? Mills: No voy a responderte más. Adiós. Yo: ¿Cómo vas a volver a Charlotte? Mills: No es tu problema. Yo: ¿Quieres volverte conmigo? Me marcho a las siete. Mills: ¿Contigo, cómo? Yo: ¿No decías que no ibas a responder más? Mills: Eres un capullo. No necesito tu ayuda, puedo ingeniármelas perfectamente para volver. Puedo hacer dedo y que cualquiera me recoja. Yo: Ni de coña. Estate preparada a las seis y media. Mills: ¿Tanto te preocupa que vaya con cualquiera? Yo: No voy a dejar que te montes en el coche de un maldito pervertido para que te haga Dios sabe qué. Mills: Así que te gusto. Lo sabía😁. Yo: Es usted muy lista, Señorita Mills. Mills: Tengo momentos. Yo: A las seis y media. Ni un minuto más. ¿De acuerdo? Mills: No, ya te he dicho que voy a hacer auto-stop. Yo: Alyssa Mills, como se te ocurra hacer eso, te juro que pienso recorrerme el puto país hasta que te encuentre. Mills: Mike dijo eso mismo antes de que me marchara... Yo: No me compares con ese hijo de puta. Mills: No lo hago. Solo me ha recordado... Yo: Lo siento. No era mi intención, solo que no quiero que hagas eso, joder. ¿Puedes ser obediente, por una vez, y estar preparada a las seis y media? Mills: ¿Por qué debería hacerlo? Yo: Alyssa, te estoy pidiendo amablemente que me hagas caso. Y yo no pido las cosas dos veces. Mills: Pues ya van tres o cuatro, jajaja. Yo: Seis y media. ___________________