La oficina había ido quedando vacía.
La noche acometió lenta e inexorable dejando a su paso silencio y quietud. Solo dos personas aún permanecían en las dependencias de la Departamental rodeados de papeles, jarras de café vacías y computadoras apagadas. Lucas, absorto en sus pensamientos, los codos sobre el escritorio y la cabeza entre las manos, parecía no haberse dado cuenta del transcurso del tiempo. Lara, agotada de dar vueltas sin sentido dentro de la habitación saturada de aire viciado, se acercó y le colocó la mano sobre el hombro.
- Ya pasaron casi tres semanas, Lucas, y no hemos avanzado en nada – comentó fatigada -. Lautaro Montiel no parece querer seguir los pasos de su hermano y Miguel Calderón ha desaparecido completamente de nuestro radar.
Esperó a que él la mirase antes de proseguir
- ¿Por qué no te olvidas de todo por esta noche y salimos a cenar? – invitó persuasiva – Pizza por metro en La Esquina y el postre en la cama.
Lucas sonrió pero sacudió la cabeza, las invitaciones de su colega hacía tiempo que no lo sorprendían pero, últimamente, le provocaban demasiados dolores de cabeza.
- ¡Vete, son las diez de la noche! – ordenó cansado - No sé qué diablos estás haciendo aquí.
Lara se sentó en el borde del escritorio atiborrado de carpetas, envoltorios sucios y manchas de café, enfrentándolo.
- Exactamente lo mismo que tú, grandísimo idiota – escupió enfadada -. Pierdo mi tiempo.
Él no pareció ofenderse por el insulto, por el contrario, volvió a sonreír agobiado.
- Estoy tratando de cerrar este caso de una vez por todas – comentó con aire resignado -. No tienes por qué quedarte a hacerme compañía.
Ella empujó el viejo sillón de ruedas con el pie alejándolo del escritorio.
- Vamos, ya es tarde – reiteró con un guiño cómplice -. Deja los papeles y salgamos de ronda.
Lucas le dio una palmada en el delicado tobillo para quitar su pie del medio.
- Lara, tienes más de veinte tipos embobados que esperan que les des una oportunidad para hacerte la mujer más feliz de la tierra – masculló fastidiado -. ¿Por qué no sales de aquí y llamas a alguno para que te haga compañía?
Ella sacudió su cabeza en una negativa rotunda y se desperezó como si fuera un felino a punto de iniciar su actividad nocturna.
- Tal vez mañana me decida por uno de ellos – dijo estirando los brazos sobre su cabeza - Esta noche quiero pasarla contigo.
El comisario masculló algunas maldiciones mientras acercaba nuevamente su negro sillón de cuero maltratado al escritorio.
- ¿Por qué yo? – interrogó exasperado - Soy un viejo malhumorado que no tiene nada que ofrecerte.
Lara, esbozando una sonrisa mordaz, volvió a empujar el sillón con su pie, alejándolo aún más que la vez anterior, y lo miró desafiante.
- Debe ser porque eres el único que no me acosa – comentó con una mueca burlona -. Me gusta más cazar que ser cazada.
Lucas resopló fastidiado ante la imposibilidad de mantenerse en su sitio, tomó el tobillo de la oficial con su gran mano y lo levantó colocándola en una posición precaria mientras la observaba especulativo.
- ¿Es decir que si empiezo a perseguirte me vas a dejar en paz? – preguntó reflexivo.
Con un movimiento brusco ella consiguió que la soltara, luego subió ambas piernas sobre el escritorio estirándolas para impedir que él tuviera acceso a los documentos.
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EL INFIERNO DE EVA
Mystery / ThrillerTodo lo que se hace por amor, se hace más allá del bien y del mal. Friedrich Nietzsche 1844-1900 ¿Cuantas veces podemos tomar decisiones equivocadas sin autodestruirnos? ¿Cuantas veces podemos decir te amo y arrepentirnos sin pagar las consecuencia...