CAPÍTULO 19

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El departamento tenía vista a una plaza.

Era lo único que Lucas recordaba de su visita anterior. La sala amplia, con grandes ventanales, era moderna pero acogedora. A la derecha, un pasillo bien iluminado desembocaba en el dormitorio. Apenas entraron, Lara llevó sus cosas hacia la habitación y desapareció en el cuarto de baño. Él caminó hacia las ventanas y se quedó mirando las luces y el devenir de los pocos transeúntes trasnochados que decidían andar a esas horas deambulando por las calles heladas. La noche había avanzado licenciosa y el tránsito menguaba minuto a minuto.

Un ruido a su espalda hizo que cambiara el foco de atención y usara el vidrio oscuro como espejo. La dueña de casa entró en su radio de visión, se acercó a él y se detuvo a su lado fijando su mirada más allá de la baranda del balcón.

- Si quieres, enciende la computadora – le propuso solícita –. Voy a ver que hay en el refrigerador para preparar la cena.

Lucas vaciló algunos minutos y luego la siguió a la cocina. La observó mientras hurgaba en la heladera y, sin previo aviso, le cerró la puerta con descaro obligándola a saltar hacia atrás. Ella se volvió a mirarlo con el ceño fruncido y sin saber a qué atenerse.

- Te debo una disculpa – explicó arrepentido -. No me he portado como un caballero en todo este asunto.

Lara se irguió y lo enfrentó con una sonrisa burlona.

- No – ratificó complacida -, en realidad te has portado como una virgen quinceañera.

El comisario no pudo dejar de sonreír ante el evidente absurdo. Alzó las manos con las palmas abiertas y bajó la cabeza en señal de rendición.

- Lo siento de verdad - insistió arrepentido -. Creo que deberé esmerarme bastante para poder compensarte.

Animada por el rumbo de la conversación, ella sorteó la distancia que los separaba y lo encaró seductora.

- Pues si – ronroneó mirándolo incitativa -, deberás esmerarte mucho.

Una sombra de indecisión cruzó el rostro del policía.

- El problema es que nos parecemos –comentó vacilante -. A mí también me desagrada sentirme acorralado.

Ella retrocedió un par de pasos imitando el gesto de manos en alto.

- Entonces haz las veces de cazador – propuso sonriente - Te entrego el mando sin problemas.

Lucas esbozó una mueca de incredulidad e hizo un gesto con su dedo índice indicándole que se aproximara una vez más.

- Bien – dijo sonriendo mientras la abrazaba de la cintura atrayéndola hacia él -. Eso me va a dar la posibilidad de ser creativo y compensarte.

Lara rió bajito y se acomodó frotándose contra su cuerpo, luego lo miró con recelo.

- ¿Quieres que veamos los videos? – preguntó comedida.

El comisario respiró profundamente mientras negaba reiteradas veces con la cabeza.

- No – decidió resignado -. A esta altura, da lo mismo verlos ahora o por la mañana.

A la oficial se le iluminó el rostro aunque aún no estaba demasiado convencida de su buena estrella.

- ¿Estás seguro? – preguntó ansiosa.

Él le quitó el broche que sujetaba su rodete informal dejando que la melena rubia cayera como una cascada de oro sobre su espalda.

EL INFIERNO DE EVADonde viven las historias. Descúbrelo ahora