2. LEJANO

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Su recuerdo es vagamente lejano.

Y ese es precisamente el motivo por el cual estoy haciendo esto con todas mis fuerzas, no puedo olvidar su risa, ni su sonrisa, ni sus besos, ni sus caricias...cierro los ojos y mantengo el recuerdo vivo, a cada minuto, a cada segundo.

Nada es igual, todo ha cambiado des de que la cogieron. Las fuerzas a veces se desvanecen al no verla cuando me levanto, o al no verla enfrente mío cuando desayuno. Al entrar en casa, me quedo a oscuras, sin ser capaz de encender la luz, al no querer ver que no está.

Pero en cuando leo la carta, una y otra vez, me recuerdo que ella me necesita más que nada en estos momentos, y que me necesita fuerte y con ganas de luchar. Y aunque me cueste más que nada levantarme de la cama, ella no se rendiría, así que yo tampoco lo haré.

Vuelvo a coger el trozo de hoja, donde en ella, hay escrito palabras dolorosas, palabras que no sé por dónde empezar a descifrarlas. Pero hemos avanzado bastante des de el principio.

Sabemos que es alguien que ha estado con nosotros todo este tiempo, y ahora a todos los miro con ojos diferentes, incluso a su madre, que la pobre no levanta cabeza culpándose. A Marly, que lleva el dolor por dentro, y es la que se hace la más fuerte de todos, no quiere mostrarlo, pero está rota. Como todos. Como yo.

Su padre. A veces me quedo segundos observándolo en su despacho, mirando una foto de ella reposando en la mesa, y no hace más que torturarse. Se la queda mirando por minutos, horas, y cierra los ojos echando la cabeza para atrás. No sabe dónde está, no sabe si podrá encontrarla, y eso le mata. Cada día un poco más, ya que es un día más sin ella.

—Agente Connor, ¿Cómo va la búsqueda? —Pregunta el Capitán Swager.

Resoplo y me froto los ojos con las dos manos, resignado. A cada minuto me están preguntando, y me irritan más de lo que estoy. ¿¡No ven que solo ha pasado un maldito minuto?!

—Bien...supongo. Mejor que al principio de toda esta mierda.

Se sienta a una silla de mi despacho, una cualquiera. Y cruza la pierna, para acto seguido, mirarme fijamente. Yo le sostengo la mirada.

— ¿No tienes nada nuevo?

—Sí. —Digo levantándome de la silla. —El papel es libre de ácido. No hay huellas visibles sospechosas, ya que todas las que había eran de un montón de gente sin antecedentes.

—Y sí... ¿Él ha estado cubierto todo este tiempo? —Dice levantándose. —Quizá no lo tenemos fichado en la base de datos. Nunca se ha dado a conocer el segundo jefe, nunca se ha dejado ver y ha estado en el anonimato.

Asiento pensando en lo que acaba de decir, y es verdad, la carta decía que no sabíamos nada de esa mafia, que ni siquiera habíamos pensando en empezar por investigarlos.

—Cambio de planes. —Digo. —Tenemos que empezar a investigar sobre la mafia. Tenemos que dejar la carta aparte.

El Capitán asiente y se aleja para informar de los cambios de la investigación. Me desplomo encima de la silla. Aunque quiero mostrarme más fuerte que nunca, para poder encontrarla ya y tenerla entre mis brazos, por dentro me siento exhausto, lleno de miedo.

Tengo miedo de perderla para siempre, por llegar tarde, o por no estar a la altura de protegerla. Me duele cada parte del alma al pensar en ella. Vuelvo a coger la –ahora fotocopia- de la carta, ya que la original está en el laboratorio. Y vuelvo a leer.

''Esto solo es información adicional; Ella no paraba de hablar sola, se le estaba hiendo la cabeza, sólo hacía que preguntar por ti, pero, ¿sabes lo mejor? Hemos hecho que se calle, le hemos hecho olvidarte. ''

Amor Robado [#2]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora