25. ESTA NO ES ABBY

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De repente me rodean como 20 tíos con armas, sin poder hacer nada para defenderme. Uno de ellos, la desbloquea, y sitúa el dedo en el gatillo para apretarlo. Cierro los ojos a la vez que noto que el techo se pone a temblar. De arriba cae gravilla, y provocando esto como una distracción para el chico que me apunta con el arma, se la quito de las manos con una patada y poniéndome detrás de él lo apunto con mi pistola.

— ¡Se acabó el juego, cabrones! —grito a todos los que se encuentran en la sala—. Tirad las armas al suelo y poneros de rodillas con las manos detrás de la cabeza. Estáis arrestados.

Uno de ellos se hecha a reír y de repente se pone a girar el arma entre sus dedos. Frunzo el entrecejo sin entender una mierda. ¿Qué coño hace? Él se acerca hasta quedar en el centro del círculo y sube la mirada inspeccionándome.

—Tú debes de ser Connor... —entrecierro los ojos sin saber a dónde quiere llegar. Es alto, con un cuerpo ancho, pero podría acabar con él perfectamente en cinco segundos—. El noviecito que tiene que venir a rescatar a su chica. Has llegado muy justo, ¿no te parece?

— ¡Cállate! Estás delante de un maldito Agente de la FBI, ¿Qué crees que te pasará cuando salgas de aquí? —me los quedo mirando a todos—. ¡Todos habéis sido cómplices y culpables de un secuestro con violencia durante siete miserables meses! Vuestro Gran Jefe no os salvará el puto culo, para él solo sois basura.

El chico se acerca cada vez más a mí, me quedo mirando a todos los demás. Este seguramente será la mano derecha de Robert. Manda sobre estos imbéciles. Así que antes de que se acerque del todo le muestro la misma sonrisa del diablo. Él se queda parado levantando una ceja.

—Así que tú eres el famoso Alen Sullivan —revelo mirándolo de arriba abajo y subiendo la ceja—. Vaya, esperaba algo mejor supongo.

— ¿Pero a ti qué coño te­­—— un zumbido que sale de la entrada de este búnker hace cortarle la pregunta de golpe, lo que hace mirarme, esta vez cabreado, pero de repente una sonrisa se hace presente en sus labios—. Que empiece el juego, Royal's.

Todos levantan los puños hacia arriba y se van corriendo hacia la entrada. Alen se queda delante de mí. Tira la pistola a un rincón de la sala y con las dos manos me indica que vaya hasta él. Con un golpe con la culata del arma a la cabeza del chico que estaba apuntando, cae redondo al suelo. Dejo el arma reposada en mi mano, a un costado.

— ¿Te gustaría saber de primera mano todo lo que le hemos hecho estos meses a tu novia? —pregunta procurando que no le salga la risa. Se pone serio un momento y luego pone los ojos en blanco—. No sabes lo rico que folla.

Mi respiración empieza a agitarse y la ira vuelve a subir por todo mi cuerpo; esta vez sin querer detenerla. Me acerco a él lentamente y cuando lo tengo delante, y sin esperarlo, le doy un cabezazo tan fuerte que se cae al suelo. Él se toca la cabeza aturdido, y le apunto.

—Adiós Sullivan —es lo último que digo antes de apretar el gatillo y que todo el espacio quede pringado de sangre y sesos.

Un grito hace ponerme en alerta. ¡Abby! Voy corriendo hacia la puerta por donde se la han llevado y me paro de repente al ver más pasillos y más puertas por todos lados.

— ¡Abby! —chillo poniéndome las manos en la cabeza—. ¡Joder! ¡ABBY!

Escucho a mi izquierda su llanto y voy corriendo hasta dirigirme delante de una puerta oscura, la más oscura de todas. Me quedo quieto delante de ella agudizando el oído. Cojo con fuerza la pistola mientras mi cabeza intenta pensar con claridad. Un gemido al otro lado de la puerta me indica lo que mis suposiciones han creado en mi mente, y con una patada tiro la puerta abajo y poniendo el arma delante de mí, doy un paso adelante.

Amor Robado [#2]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora