🥀Capítulo 13 Primera Parte🥀

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Maximiliano

Las manos me iban temblando, no podía ni siquiera presionar la pantalla del teléfono. Mi cerebro todavía no procesaba si esto era una pesadilla. Dirigí mi mirada a la persona que iba manejando, no, esto no era una pesadilla. No recordaba ni siquiera a que hora me había subido al auto.

El teléfono se me cayó de las manos y solté una maldición. Sentí las manos de alguien tomarlo por mi y presionar al número que trataba de llamar.

—Ten, ya casi llegamos —me dijo con calma. Lo tomé. El temblor no paraba, trague saliva mientras el tono de la llamada sonaba tan pesado en mis sentidos, en cada nota, sentía que mi cerebro brincaba. No contestó, eso me hizo aventar el aparato en mi pies con tanta fuerza y rabia que la tapa salto desprendiéndose.

Pude ver que estábamos cerca del hospital, faltaba una luz más y luego estaba el estacionamiento. No me espere, mientras la luz estaba en rojo abrí la puerta del auto y salí corriendo hacia éste. Escuche los gritos de Austin pero no me detuve.

Entre en el lugar y las puertas corredizas me recibieron con un aire helado, un olor a desinfectante y muerte. No, no quería pensar en eso. Empecé a correr siguiendo los letreros que me dirigían a un mostrador enorme. Una joven estaba detrás de este con una placa en su pecho que decía su nombre y debajo de esta "información"

Al verme alzó sus azules ojos y me dio una sonrisa. Odie que sonriera, yo no quería sonrisas. Quería saber si mi esposa, la mujer que amaba estaba bien.

—¿Puedo ayudarle? —quedo esperando mi respuesta, pero no encontraba las palabras. No podía hablar.

—Aome Jones. Nos dijeron que fue admitida hace una hora —volteé el rostro al ver que alguien había hablado por mí. Austin me sonrió con simpatía y me puso una mano en el hombro. Ni siquiera sabía que estaba detrás mío, era más, no sabía cómo había llegado.

Yo no encontraba mi voz, sentía que si hablaba el aire y la desesperación que estaba reteniendo se escaparían haciendo un caos aún peor que el que estaba reteniendo en mí interior.

La joven encontró algo en la computadora y levantó un teléfono que tenía enfrente suyo. La expresión en su rostro me envió un escalofrío, no decía nada, solo se dedicaba a escuchar y acentuar con la cabeza. Colgó y dio un suspiro antes de decirnos algo.

—Me han indicado que deben dirigirse a la sala de espera del tercer piso, allí le darán información.

—¡¿A la sala de espera?! ¡¿Pero por qué?! —mi voz había vuelto y estaba exaltada.

—Lo siento, pero esa es la información que me dieron. Tercer nivel, primer pasillo mano derecha.

Salí corriendo y deletreando cada palabra que me había dicho la joven, los pasos acelerados de mi acompañante seguían mi ritmo. Llegamos al elevador y empuje a un hombre que trataba de subir, ni siquiera me disculpe, Austin le pidió perdón y se metió detrás mío, presione el número tres como cinco veces. Me sentía impaciente, necesitaba saber si Aome estaba bien. Las piernas me temblaban, todo mi cuerpo era una maraca.

Llegamos al nivel y repetí en mi cabeza "primer pasillo mano derecha" me paré en seco al ver una sala con puertas de vidrio, dentro estaban mi padre, Claire, Logan, Alexandra y Aidan. Ni siquiera me paré, seguí derecho.

Iba directo a las puertas dobles, donde se podían leer las palabras "cirugías" Las empuje pero no pude abrirlas, Austin llegó hasta mí, se puso enfrente sosteniéndome para que me controlara.

—Max, mira, la luz. No puedes pasar, están operando —bajo el rostro y lo vi llorar. Le aventé las manos y lo moví, quise volver a empujar las puertas pero era imposible abrirlas.

Amor EternoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora