Aome
Pase mis manos en el borde del cuadro. Mientras los ojos del pintor me curioseaban. Alexandra me había dejado con él, no sabía que había ido hacer, pero me había dicho que la esperara aquí, con el pintor.
Tomé una bocanada de aire y me volteé hacia él.
—Es realmente muy bueno su trabajo—Él no sonrió, no hizo ninguna expresión, solo me miraba con un deje de curiosidad. Me sentí algo incómoda—. ¿Desde cuando pinta?
Su mirada giró al cuadro. Lo observo por un detallado momento y mientras él se dedicaba a verlo, a mi el silencio me incomodaba.
—Empecé a pintar a los diez años. Mi madre tenía muchos pasatiempos y uno de ellos se volvió una clase de pintura. Me llevaba con ella después de las clases —dio un suspiro y concentró su mirada en mí —. Para ella fue un pasatiempo, pero para mí, se volvió una pasión.
—Sus padres han de estar muy orgullosos.
Bajo el rostro. Se encogió de hombros.
—Mi padre es algo difícil de convencer, pero está mejorando.
Algo en su rostro cambió. Volvió a ponerse serio y se paró derecho. Volví mis ojos al cuadro.
—No sé porque siento que he visto ese cuadro antes. Que loco ¿cierto?
—No, no es nada loco. Aome.. —dijo mi nombre con tanta familiaridad que me hizo sentir emocionada. Se mordió el labio—. El cuadro, es...
La presión en mi hombro detuvo las palabras del pintor. Mi padre estaba detrás de mí.
—Aquí estás —dio un paso al frente y extendió su mano en un saludo hacía el pintor—. Señor Farewell, que gusto estar en su exposición. Mi madre quiere comprar algunas obras.
—Me da gusto, seguro mi esposa se encargará de que lleguen bien.
Me acerqué al cuadro.
—Por favor, que tengan especial cuidado con este —mis dedos volvieron a correr en el marco—. Es tan hermoso —suspiré y me acerque de nuevo a mi padre—. Muchas gracias, señor Farewell. El cuadro es hermoso.
Él solo asintió mientras mi padre y yo nos dabamos la vuelta. Su mano corrió en mi mejilla.
—¿Te pasa algo?
—No, solo estoy abrumada. Son tantos rostros, tantas voces, que me dan un poco de dolor de cabeza.
—Pero eso es bueno. Recuerda, el doctor dijo que debes empezar a involucrarte entre las personas.
Me pare y recordé al hombre con las laguna en los ojos. Max, así se llamaba.
—Papá, ¿conoces al señor Jones?
Mi padre se paró en seco. Frunció las cejas y lo vi mostrar una expresión de asombro.
—Sí, es un empresario de Washington. Tenemos negocios con su compañía. ¿Por qué me preguntas por él?
Me sostuve de su brazo y suspiré.
—Curiosidad —dejé salir el aire de mis pulmones.
En realidad se me hacia un hombre muy llamativo y extrañamente mi corazón se aceleraba cuando veía sus ojos.
—Aome, el señor Jones es casado.
Y así todo lo que estaba sintiendo, se fue por un caño. Mi corazón rebotó en mi pecho. Eso me había pillado con la guardia baja.
—¿Casado?
¿Por qué demonios no lo había pensado?
Era un hombre muy atractivo, claro que si no tenía esposa, alguna novia o prometida seguro si. Pero en este caso era peor, estaba casado.
ESTÁS LEYENDO
Amor Eterno
عاطفيّة[Secuela de Amor Prohibido] [Completa] Aome y Maximiliano tienen la felicidad que siempre desearon. Una vida de lujos, sus hijos, familia y sobre todo, su amor incondicional. Parece perfecto. ¿Pero qué pasa cuando los fantasmas del pasado regres...
