🥀Capítulo 6🥀

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Aome

¡Aidan y Max se conocían!

Primero el ambiente tan incómodo con el esposo de Claire y ahora esto.

Los ojos de Max estaban en una lucha con los de Aidan, quería saber cómo se habían conocido. Sabía que algo me estaba ocultando y ahora más que nada quería saberlo.

—Max no te sorprendas, la realidad es que a nadie le digo que soy hijo de los Hamilton, técnicamente no lo soy, soy adoptado. El apellido Crafort es de mi madre, la cual me dio en adopción, una historia muy larga y aburrida. Nada interesante.

Ambos se vieron por un nanosegundo para después posar la mirada en mi.

—No importa, Aidan, no tienes porque darme explicaciones —Max me apretó de la mano—. Nos vemos.

Nos dimos la vuelta pero Aidan corrió tras de nosotros.

—¿Van de salida? ¿Los acompaño?

Max me miró y rodó los ojos. Lo mire de malas, le negué con la cabeza. Estaba siendo tan grosero.

—Íbamos a comer Aidan, si deseas acompañarnos esta bien.

—Genial, asi te cuento como nos conocimos con Maximiliano, créeme, es una mejor historia que con Austin —me guiñó un ojo.

La mandíbula de Max se tensó ligeramente.

—Espero no sea trágica —bromee pero Max no sonrió.

Claramente estaba enojado, pero no entendía porqué, si conocía a Aidan no entendía su molestia.

Salimos de la empresa y le pedí a Willy que trajera mi auto ya que era una camioneta, Aidan se veía decidido a acompañarnos.

En la camioneta Aidan era el que más hablaba, parecía emocionado. Venía contándome de los viajes que había hecho los pasados seis meses atrás antes de decidir sentar raíces aquí, o más bien que sus padres lo obligarán a venir a encargarse de los negocios. Era muy enérgico, cada vez hablaba más y Max se molestaba aún más.

—¡Aquí! —gritó al ver un parque lleno de carros de comida.

—¿Quieres comer aquí? —Max al fin había hablado.

—Vamos, me dirás que el hijo de la familia Jones no come en estos sitios.

Max le dio una vuelta brusca a la camioneta y se estacionó en la cera. Bajamos y le puse unas monedas al parquímetro.

Aidan se me acercó y bajó a mi oreja para decirme algo pero el repentino movimiento del jalón de mi mano me hizo ladearme sin dejar que terminara la oración. Miré a Max molesta por ser tan brusco. Aidan abrió sus ojos y alzó las manos en disculpa. Quite mi mano de las de Max molesta por su actitud, si no me explicaba qué era lo que tenía en contra de él, no iba a dejar que estuviera con sus celos.

Aidan picó mi hombro y me señaló el carro de hamburguesas. Le asentí y jalé la mano de mi esposo tratando de que se relajará.

—Vamos Maximiliano, después me dices que es el problema que traes con tú amigo.

—Aome, Aidan no es mi amigo —su tono fue frió.

—Pero es amigo de Austin, hijo de los Hamilton, trata de ser amable aunque no te agrade.

Dejó salir su respiración resignado.

Aidan ya estaba ordenando. Llegamos hasta él, nos entregó unos platos sin dejar que eligiéramos por nuestra cuenta, me reí porque él parecía un chiquillo. Tomé la comida y nos sentamos en unas mesas de picnic plásticas que estaban dispersadas por todo el lugar.

Amor EternoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora