Borrador *Tiene errores, no tuve tiempo de editarlo, pero aquí se los dejo*
Maximiliano
El sabor metálico y mohoso que mi boca poseía se iba haciendo espeso mientras los minutos trascurrian. Abrí y cerré la mirada para poder adaptarme a la luz. Sentía los ojos pesados y borrosos. Mis ojos se movieron de un lado al otro por instinto. Trate de moverme, pero sentía mis extremidades sujetadas. Me fije por arriba de mi hombro, las cuerdas que sujetaban mis manos estaban muy bien atadas. El dolor regreso a mi cuerpo. El hombro me quemaba. Me fije en el roze de la bala, estaba sangrando, pero no era grave, apenas y me había pasado quemando la piel.
Me seguí moviendo tratando de familiarizarme con el lugar, era frío y húmedo. Se sentía el fuerte olor a madera con tierra. Era seguro que estábamos en un bosque. Tragué saliva mientras los segundos trascurrian. Aome estaba enfrente de mi, aún no volvía de la inconsciencia y eso me estaba preocupando.
Su cabeza estaba tirada hacia el frente, su cabello cubría su rostro. No sabía si estaba herida del rostro, o sí estaba lastimada de alguna otra parte. Su respiración era lenta, pero eso me ayudaba a sentir algo de calma, al menos estaba respirando.
Recordé los eventos que nos habían arrastrado hasta este momento. Aidan nos había golpeado y al despertar íbamos en un auto con dos tipos extraños, me suponía que eran matones que se podian contratar en los bajos y oscuros sitios de Londres. Ya que por unos cuantos euros ellos eran capaces de hacer cualquier atrocidad.
Y ahora estábamos a las afueras y en un bosque.
Esto se sentía tan familiar.
No tenía la boca cubierta. Me suponía que Aidan no me había cubierto ni los ojos ni la boca porque no había nadie alrededor.
Volví a frotarme entre las cuerdas y la atadura de la silla pero no había modo de zafarme. El nudo era bastante profesional. Mis pies también estaban atados.
Aome empezó a moverse en su silla y a soltar quejidos de dolor. Algo brinco en mi pecho, era alivio. Al menos ella esta bien. Se aclaró la garganta y levantó la mirada. Parpadeo varias veces para adaptarse a la luz que entraba por las ventanas. No se veía lastimada. Sus ojos y los míos se encontraron.
—¿Cariño estas bien? —mi voz estaba ronca. Mi garganta seca.
Ella tardo en comprender, abrió y cerró los ojos al igual que había hecho yo. Me negó asustada y sabía que algo estaba pasando en ella.
Un ataque de pánico.
—¿Max? —preguntó con tanto miedo en su tono—. ¡Oh dios mio! ¡¿Dónde estamos?! ¡Esto! ¡¿Estas bien?!
Atropellaba las palabras una tras otra asustada. Vibraba todo su cuerpo en la silla.
—Aome mírame, todo va a estar bien.
Sus lágrimas aumentaban por segundos. Esto era como abrir esa herida que ella había luchado tanto en cerrar. Era como si eso volviera para arrebatarle la paz, como si lo que le había hecho Aidan mo fuera suficiente sufrimiento.
¿Por qué nos pasaba esto?
Tal vez la vida nos quería hacer más fuertes. Lo ignoraba, pero sabía que estas pruebas eran las que me hacían pelear con garras y dientes por esa mujer.
Escuchamos ruido fuera y ella se alteró aún más.
—No, no, no de nuevo, no quiero, no quiero...¡Max!
Cerró los ojos apretandolos y mordiéndose los labios con demasiada fuerza. Su respiración empezó agitarse más de lo normal, imperventilaba sin poder tener control de ella, su cuerpo temblaba tanto en la silla que esta se agitaba crujiendo la madera. Si no hacia algo le daría un ataque de pánico, y controlarla iba a ser mucho peor.
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Amor Eterno
Romance[Secuela de Amor Prohibido] [Completa] Aome y Maximiliano tienen la felicidad que siempre desearon. Una vida de lujos, sus hijos, familia y sobre todo, su amor incondicional. Parece perfecto. ¿Pero qué pasa cuando los fantasmas del pasado regres...
