🥀Capítulo 20 Primera Parte🥀

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Aome

Le di otro sorbo a mi soda haciendo un ruido molestoso y Alexandra se soltó en una sonora carcajada.

—¿Mujer dónde andas? —deje mi soda de lado mientras Aidan le hacía señas a la mesera que trajera otra.

—Estoy aquí, ¿dónde más? —Aidan tomo mi mano y la entrelazo con la suya. Le sonreí a fuerzas.

—¿Entonces si aceptas? —lo mire confundida. Realmente no sabía de qué hablaban.

Otra carcajada se escapó del pecho de Alexadra. Me rodó los ojos en una mirada pícara.

—Olvídalo Aidan, ella ni siquiera sabe dónde está.

Fruncí los labios mientras soltaba el agarre de Aidan. Él volvió a tomar el menú para leerlo, aunque ya habíamos ordenado, eso era para quitar el desconfort que mi actitud le daba.

—Perdón, es que tuve una mañana algo loca.

Juraba que podían ver lo rojo que estaba mi rostro.

—¿Loca? —preguntó Aidan alarmado. Quitando su atención del menú. Lo aventó hacia un lado.

La mesera llego con nuestros platos de comida.

Aidan y Alexandra me habían llamado para invitarme a almorzar con ellos, y como me gustaba pasar tiempo con ambos, había aceptado.

—No es nada —me llevé el pedazo de brócoli a la boca. Quería olvidar lo que rondaba en mi cabeza.

—¿Maximiliano te está dando problemas? ¿Acaso te está incomodando?

Aidan lucía molesto y hasta celoso. En parte era mi culpa por haberlo besado, o más bien haber permitido ese beso entre ambos.

Tomé una respiración profunda. Él no me creía.

—No, para nada. Es más, me agrada muchísimo —jalé el vaso lleno de soda de nuevo y tome. Quería bajar el calor que mi cuerpo sentía. El recuerdo de lo que había pasado con Maximiliano estaba incrustado en mí. Aún sentía sus manos en mi piel.

—No dudes en decirme si ese tipo te da problemas —Alexandra imitó lo que Aidan decía en una forma burlesca. Él la empujó levemente y ella se echó a reír—. ¿Tú de qué te ríes?

—Por dios, hermano, eres tan obvio.

—Cállate.

—Basta los dos, parecen unos niños —gire los ojos hacia unas personas conocidas que venían entrando al restaurante.

¿Pero qué hacía él con ella?

Un calor insano me recorrió la garganta.

Aidan siguió mi mirada y volteo el rostro. Sus cejas se levantaron en asombro.

—Vaya, él no pierde tiempo.

Alexandra hizo lo mismo y volteo a ver a lo que estaba llamando mi atención. A lo que veía molesta y en realidad no sabía por qué, no era como si él fuera algo mío. Lo que había pasado entre ambos no definía nada, solamente atracción.

—¿Desde cuando Maximiliano y Angelina son amigos? —Alex no paraba de verlos de mala manera.

—Esos tienen historia —soltó Aidan y casi me atragantaba con la carne que estaba comiendo.

—¡¿Qué?! —preguntó Alexandra sin despegar la vista de ambos, que ya habían tomado asiento al fondo en la misma fila donde estábamos. Ellos aún no nos veían.

—¿Cómo sabes que tienen historia? —deslice las sílabas en un tono seco.

Aidan regresó su atención a mí, sus ojos brillaban de emoción y duda.

Amor EternoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora