Amor vs Amistad

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Mis exámenes de sangre salieron mejor de lo esperado. Mi semblante era mejor cada minuto, los dolores estomacales y los mareos desaparecieron. Estaba completamente segura de que las medicinas que me habían propiciado no habían sido la mágica cura a mi enfermedad. Había sido el regreso de Edward, y de Alice. Me llenaba de pena que su plan de viaje hubiera sido algo que era en vano, yo sólo podía esperar una respuesta de mis médicos. No dejaba de mirarme desde que llego, tomaba mi mano al caminar por el pasillo, hablaba con mi madre una que otra vez pero manteniendo el contacto visual conmigo.

Renee parecía contenta y emocionada por mi plan de san Valentín. A lo mejor ella estaba enterada del recorrido, o del punto de llegada, pero algo sabía que no quería contarme.

-Tu padre no está muy contento de ésta idea. Yo creo que está celoso.-Comentó mi madre, en frente de Edward. Sostenía en sus manos uno de los ramos más grandes, lo llevaría hasta la casa de recuerdo.

-Mamá...-Musité entre dientes.

-No hay problema Bella, es una actitud normal por parte de la figura paterna.-Replicó Edward con una sonrisa de satisfacción en la cara.

-Bueno chicos, espero que se diviertan. Cuídala mucho Edward, mira que ya está bien de hospitales.-Inquirió Reneé.-Te
quiero Bella.-Dijo hacia mi, abrazándome fuertemente. Se volteó hacia la salida, mientras se despedía ondeando su mano.

-¿Estás preparada Bella?-Preguntó Alice, apareciendo por mis espaldas con exagerada emoción.

-¿Debería estarlo?-Mi voz sonó terrífica.

-Creo que si.-Dijo Edward viendo hacia Alice y volteando sus ojos.

Al parecer me esperaba algo mil veces peor que los ramos del hospital.

Nos dirigimos a la casa de los Cullen con extrema velocidad, al parecer Edward quería aprovechar al máximo éste día.

Mientras Alice desde el asiento delantero me hablaba de una cantidad de tiendas de Los Ángeles, cuanto había comprado...

Bueno cuanto "me había comprado". Hablaba de vestidos, tacones y todo lo demás y yo sentía cómo si me estuviera contando una historia de miedo, sádica y sangrienta. No podía rehusarme a rechazar sus regalos ya que ellos habían sido muy complacientes conmigo y de la única manera que podría agradecerles todo era conformándome. Le sonreía una que otra vez mientras hablaba sin parar, Edward estaba conteniendo la risa mientras veía por el retrovisor mi cara de espanto.

Al parecer se lo estaba disfrutando.

Bajé del auto y al cerrar la puerta, vi mi reflejo en la ventana. Si en ese momento estaba masacrada, no me imagino mi semblante en el hospital. Tenía que tomar un baño urgente, tenía que cambiarme de ropa, algo cómodo y normal, cosa que Alice no permitiría.

-Es mejor que tomes un baño primero.-Sugirió Alice.

-Yo pienso lo mismo... Pero ¿Don...?-Pregunté sin terminar la frase.

-Ven, ya te preparé el baño.-Dijo ella, jalándome por el brazo, conduciéndome hacia las escaleras, en su otra mano llevaba mi bolso del hospital con mis cosas de aseo personal, al parecer había desechado la ropa por completo. Edward se quedó paralizado en el pie de las escaleras. Yo volteé con una expresión que suplicaba ayuda y él simplemente estaba por romper su labio inferior por aguantarse una carcajada.

-Ahí esta la toalla, te dejé el jabón a la izquierda, tienes varias fragancias para lavar tu cabello.-Decía mi "hermana" señalando cada envase respectivamente repartido por el baño. Ya sentía una afinidad con Alice parecida a la de una hermana.

Mi Última VoluntadDonde viven las historias. Descúbrelo ahora