Capítulo 5

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P.O.V Jayden

Una lágrima cae por su mejilla y ella la retira rápidamente con el dorso de su mano, se sorbe la nariz y me vuelve a mirar.

— Ya lo has preguntado — responde y yo no puedo evitar sonreír por su ingenio para poder evitar el tema.

Sé que es una chica tímida pero con carácter, una combinación extraña que, a mi pesar, sólo hace que me atraiga más.

Cuando recuerdo la manera en la que reaccionamos cuando el destino nos unió sonrío más todavía, mientras la veo desatar y volver a atar los cordones blancos de sus converse negras en un gesto distraído.

— Tienes razón, buen punto. Ahora te toca responder.

Coge aire y se dispone a hablar.

— Rufie era el gato de mi abuela, y lo único que me quedaba de ella. Recuerdo cuando era pequeña, tendría unos cinco añitos. Mi abuela y yo estábamos paseando por el parque cuando vimos que había un tumulto de gente que rodeaba unos contenedores. Le pedí a mi abuela que nos acercáramos y vimos que una camada de gatitos estaba delante de los contenedores metidos en una caja de cartón. Desde siempre me habían gustado los animales así que no dudé en acercarme a los gatitos. En seguida uno de color gris rayado se acercó y le rogué a mi abuela para que nos lo quedáramos. Al final aceptó y se convirtió casi en otro nieto más para ella. Siempre que iba a su casa me lo pasaba muy bien con Rufie. Quizá estoy siendo muy patética — le sonrío, intentando animarla y ella se sorbe la nariz de nuevo— Cuando mi abuela murió de un infarto me quedé con Rufie y sentía que él era lo único que me quedaba de mi abuela. Hace unas semanas enfermó, dejó de comer, estaba muy apagado y lo llevé al veterinario. Me dijeron que tenían que quedárselo para tratarlo y me acaban de llamar. Ha muerto y ya no me queda nada de mi abuela, ni de él.

Empieza a llorar y la abrazo. Se agarra a mí casi con la misma intensidad con la que solloza y le acaricio el pelo y la espalda intentando tranquilizarla. Sus hipidos me parten el corazón y un sentimiento de protección empieza a invadirme.

No me cuesta entenderla. Sé que está reviviendo la muerte de su abuela. La perdió hace un tiempo que desconozco, lo que le causó un vacío enorme y el gato, que prácticamente era parte de las dos, también se va. El dolor que eso le debía causar a Savannah debía ser enorme y al ponerme en su lugar, un escalofrío me recorre de arriba a abajo así que la abrazo más fuerte.

Yo también lo pasé mal cuando mi perro Byron se murió cuando yo tenía 14 años.

Pasan unos minutos en los que ella se va tranquilizando, los sollozos se van apagando pero sus brazos siguen igual de fuertes aferrados a mí.

- ¿Estás mejor? - le pregunto, con voz suave.

Me centro en su mirada y veo que frunce el ceño. Deduzco que me he puesto serio y ella ha notado el cambio. ¡Qué oportuno! Manejar estas situaciones nunca se me ha dado bien porque nunca sé que decir y me siento impotente e inservible.

- ¿Pasa algo? Siento si te ha molestado que te abrazase. Lo siento, es verdad, ha sido un impulso. No quería incomodarte ni darte impresiones equivocadas que... - la aprieto contra mí de nuevo y me relajo sin saber que estaba tenso.

- No pasa nada, sólo se me ha ido un poco la cabeza a otra parte - le digo al oído. Veo que se le eriza el vello de la nuca y sonrío. Me gusta causar esa reacción en ella.

Nos volvemos a quedar abrazados, cada uno pensando en cosas diferentes, o eso creo. Pienso en lo bien que huele su pelo, su esencia y lo bien que se siente tener su cuerpo junto al mío. Oigo su respiración en mi oído y me relaja todavía más. No sé qué me lleva a hacerlo pero cierro los ojos y me concentro solo en nuestros cuerpos abrazados.

- ¿Qué me he perdido? - oigo a Jase decir. Lo maldigo mil veces por dentro a la vez que Savannah da un pequeño salto y se separa rápidamente de mí, algo que me molesta.

- No te has perdido nada. Vuelve dentro y déjanos jodidamente solos - digo enfadado. Él me mira impresionado y levanta las manos delante de su pecho.

- Eh, tío, está bien. Sólo me preguntaba dónde os habíais metido, me empezaba a preocupar. Oye... - dice mirando a Savannah, quien se sonroja-. ¿Estás bien?

- Oh, sí, sí. Ya volvíamos adentro, ¿verdad? - pregunta mirándome. Sólo la miro y no respondo-. Bueno, al menos yo sí. Gracias por... esto. Nos vemos.

Nada más decir eso echa casi a correr hacia el interior del club y me quedo mirando la puerta por la que ha entrado, dejando su olor en el aire.

- Tenías que venir justo en ese momento... Joder, tío. Me voy. Nos vemos en la estúpida reunión que ha convocado Michael - me despido y me doy la vuelta para irme.

- ¿Te gusta? - la pregunta hace que mis pies se paren y le miren.

- ¿Estás loco? Solo necesitaba alguien con quien hablar - Él sólo asiente y se va hacia el club. Sigo el camino hacia mi moto y nada más arrancarla acelero para desaparecer en cero coma de aquel sitio.

A medida que recorro las calles con parte de mi mente en otro lado — mejor dicho, en alguien —, disminuyo la velocidad. No quiero aparecer en las portadas de las revistas por ser multado y parado por exceso de velocidad, no por mí, sino por mi representante. Le daría un buen patatús.

Es pronto cuando llego a casa, así que tomo un desvío antes de llegar a la calle en la que se encuentra mi casa y me dirijo a ver a mi madre, tengo ganas de verla.

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Espero que os guste!!! Dadle a la estrellita, que no cuesta nada😍

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Nos leemos pronto.

- lachicadelluvia -

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