Capítulo 24

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ATENCIÓN: leed mi nota al final del capítulo, es importante pues digo cómo serán las actualizaciones de los próximos capítulos de las dos semanas que vienen.

P.O.V Jayden

- ¿Qué? - Savannah se queda estática en el sitio, con los ojos casi saliéndose de sus cuencas.

Unos segundos de silencio transcurren. Mi mente borracha asume que Savannah no sabe qué decir, y yo estoy fuera de mí y no sólo por el alcohol.

No tengo ganas de hablar del tema, pero sé que si no lo hago terminaré mal con Savannah, y es lo último que quiero. 

Sin esperarlo, Savannah da dos zancadas recorriendo el espacio entre nosotros y pone sus brazos alrededor de mi cintura y me abraza. Me toma por sorpresa, pero automáticamente pongo mis brazos alrededor suya también. Huele malditamente bien  y tenerla así de cerca me calma. 

- ¿Estás bien? - el hecho de que no pregunte qué más ha pasado y en su lugar se preocupe por cómo estoy hace que la abrace más fuerte.

- Ahora que estás conmigo, mucho mejor - respondo, porque es verdad. No sé que tiene que cuando estoy con ella todo parece encajar, me tranquiliza.

- ¿Quieres hablar? - pregunta, cautelosa. 

- Sí, pero no cuando estoy borracho. Pero sí quiero decirte que lo siento. Joder no he venido, es tu día y...

- Sí, lo sé, pero hablaremos más tarde. Vete a tu casa, duerme y quedaremos para hablar - dice, con voz determinante. Aún así puedo ver la tristeza en sus ojos que ella parece tratar de ocultar mirando a cualquier parte de mí menos a mis ojos.

Eso me hace sentir imbécil, y es que probablemente eso es lo que soy. 

- ¿Puedes venir esta noche, cuando termines? - casi le ruego. Finalmente me mira a mis ojos y me parte en dos ver la decepción también en sus ojos. Baja la mirada a sus dedos que juegan con el bajo de su camiseta.

- Vale - afirma. 

Me quedo un rato mirándola. Hoy está especialmente hermosa. Me acerco a ella, y la obligo a mirarme alzándole un poco la barbilla.

- Te quiero - y voy a besarla, pero ella se adelanta y besa mi mejilla para después darse la vuelta e irse como alma que lleva el diablo.

El rechazo no es lo que me lleva a darle un puñetazo a la pared, sino la ira, la furia y la decepción conmigo mismo por haberle fallado.

Gruño ante el dolor que sé que no tardaría en llegar, y sacudo mi mano. Cojo mis llaves de la encimera de mármol del baño de los chicos, me pongo las gafas de sol y salgo lo más discretamente posible del estudio. 

La borrachera se me ha bajado un poco, pero conduzco más lento de lo que normalmente voy. Llego a mi casa treinta minutos después por el tráfico y nada más llegar, me voy a la ducha. Cuando salgo me siento algo mejor y tengo la tentación de llamar a Savannah para volver a pedirle perdón y asegurarme de que viniese pero decido dejarla tranquila y no arruinar más su día.

Me preparo un café y veo la tele, aunque sin prestarle mucha atención. Mi móvil empieza a vibrar sobre la encimera de la cocina y me levanto rápidamente para ver si es Savannah. Nada más ver el nombre iluminado en la pantalla y su foto me tenso, e intento calmar la rabia que quiere apoderarse de mi sistema de nuevo.

Le doy a ignorar la llamada de mi madre y vuelvo a sentarme en el sofá y me termino el café. El reloj marca las nueve y decido echarme un rato, hasta que Savannah venga.

Si es que viene - me recuerda mi mente. 

Me quedo dormido casi en el mismo momento en que pongo mi cabeza en el brazo de sofá. 

They Don't Know About UsDonde viven las historias. Descúbrelo ahora