P. O. V Savannah (día del P. O. V de Jayden)
Salir con mis amigos fue mi mejor cura. Decidimos ir al cine a ver una película de comedia y la verdad es que estuvo divertida. Comimos toneladas de palomitas y cuando llegó la hora de la cena de Noche Vieja no tenía nada de hambre, aunque hice el paripé y revolví la comida. Eso sí, en la madrugada, cuando aún quedaba gente de mi familia en casa, picoteé un poco de la nevera y de las sobras.
Hoy, 1 de enero me he propuesto olvidar todo lo que no me hacía bien del año pasado, que también puede llamarse como Jayden. Sé que no va a ser fácil, pero lo haré por mí.
Me levanto pasadas las once de la mañana, ayer fue un día larguísimo y me encuentro muy descansada. Cojo mi móvil de la mesita de noche y lo desenchufo, pues lo dejé cargando porque estaba al cero por ciento.
Chequeo mis notificaciones y hablo un rato con Emma, que según ella tiene que contarme algunas cosas. Quedo con ella mañana para comer y tras quedarme unos minutos pensando en qué hacer y cómo organizarme, voy hacia el baño y me doy una ducha que despierta completamente todo mi sistema.
Abajo está mi padre, moviendo de forma graciosa las caderas al ritmo de una canción de hace ya algún tiempo. Escucha mi risa y se da la vuelta, con una gran sonrisa plasmada en su cara.
- Buenos días, hija. ¿Te apetece un desayuno americano? - ofrece, señalando la sartén que tiene sosteniéndola por el mango. Veo el bacon friéndose.
- Me parece una buena idea - le sonrío de vuelta.
El desayuno resulta estar delicioso, y es que es una de las pocas cosas que mi padre sabe cocinar.
- ¿Y mamá? ¿Y Kyle? - pregunto.
- Tu madre está en una reunión con la compañía que llevarán a cabo las obras que tiene pensada hacer, y tu hermano creo que fue a hablar con..._ se queda en silencio y puedo ver cómo se debate entre si decirlo o no.
- Jayden - termino por él. Admito que decir su nombre pica un poco, pero lo ignoro.
Papá asiente y me sonríe.
- Y tú, ¿qué vas a hacer, cariño? - cambia de tema.
- Pues ahora iré a bailar un poco, y después estoy pensando en llamar a Will e ir a hacernos fotos - le explico y él no parece muy contento, pero ya sé por qué -. Papá, estoy bien. Me he curado las heridas de los pies, y hoy no haré ballet porque no quiero empeorarlas. Puedes estar tranquilo.
Deja de fruncir el ceño y asiente, aún así no se queda muy convencido. Yo tampoco estoy convencida de si estoy bien, o de si podré olvidarlo, pero me conformo con vivir día a día.
Una vez mi desayuno está terminado, me pongo ropa para bailar y echo otra ropa para después salir, aunque no lo tenga muy seguro.
De camino a la escuela de baile, me encuentro con unos cuantos paparazzis que intentan sacar mi mal humor, pero no lo permito. Sólo miro para abajo e intento ir más rápido. Ratas acosadoras.
El aula está completamente vacía cuando llego, como siempre. Ahora, en la soledad y con el baile es cuando dejo salir el enfado que siento por esa gente que no para de meter las narices en mi vida, maldigo también a Jayden, pero después llega la canción All of me y mi ánimo se viene abajo. Los pasos salen de mi interior sin ni siquiera pensarlos o prepararlos y cuando termina la canción me permito abrir los ojos.
El reflejo de Jayden parado en la puerta se ve en el espejo y por un momento creo de verdad que estoy soñando. Pero no lo estoy.
- ¿Qué haces aquí? - suelto casi alzando la voz, sintiendo de nuevo como si violaran mi intimidad porque él ha visto y sé que sentido mi vulnerabilidad cuando bailaba.
- Lo siento, no he podido mirar cómo lo hacías. Es hipnotizante - dice, un tanto inseguro. Sigo sus movimientos y veo que se mete las manos en los bolsillos y se dispone a entrar más al aula.
- ¿Qué haces aquí? - vuelvo a preguntar, igual de ruda. Él se para para mi suerte.
- Necesito que hablemos. De verdad, lo...
- No - me niego rotundamente -. Creo que ya hablamos todo lo que teníamos que hablar. Bueno, yo no. Pero ahora soy yo la que no quiere hablar.
Veo miedo e inseguridad en sus ojos, y evito su mirada para que no me afecte.
Cuando voy a alzar de nuevo la mirada, está mucho más cerca, a unos centímetros de mí.
- Lo siento, de verdad. Debí creerte, te creo. Estaba tan enfadado conmigo mismo. Mi madre me había tomado por estúpido, mi hermana también. Mi padre me abandonó y creí que tú también lo harías.
Me quedo en silencio, sin mirale. Haciendo como si no lo escuchase. Su dedo índice toca mi barbilla y empuja suavemente para que nuestros ojos vuelvan a conectar. No. No. No.
- Jayden, no. Para.
- Sé que fui un idiota. Los dos lo hemos sido, pero yo más - sigue hablando -. Porque no fui lo que te merecías. No te di lo que merecías, que era confianza. Cuando vi las fotos, joder. Sentí rabia inhumana y en vez de darte el voto de confianza te taché de lo que no eras y quizá fue para protegerme porque sé que pelearemos y no quiero más dolor del que ya sentía. Por eso bebí, porque quería olvidar. Por favor, di algo.
De sus preciosos ojos vuelven a caer lágrimas y más lágrimas. Nunca lo he visto llorar, y no puedo evitar llorar con él. Porque quizás esto es lo que necesitaba. Él.
Los dos lo hemos hecho mal, porque yo también lo decepcioné en parte porque pensé en seguir el beso por venganza. No lo hice, pero la intención es lo que cuenta, ¿no? Sea en lo bueno o en lo malo.
Y él también ha fallado. Los dos lo hemos hecho, y lo que hemos necesitado esta semana ha sido el uno al otro.
- Es verdad. Hemos sido unos idiotas. Y te entiendo Jayden. Lo hago. Pero déjame ayudarte, no te cierres. Y confía en mí como yo lo hago en ti. Yo también siento haber pensado lo que pensé cuando ese chico me besó, pero no lo hice. De verdad que no lo hice.
Él asiente y pega sus labios a los míos. Es ahí cuando el peso y el dolor se van de mi pecho y puedo respirar por fin.
Sus manos están en mi cintura y las míos en sus hombros. Quito su chaqueta de cuero mientras nos seguimos besando. Él coge los bordes de mi camiseta y me la quita, y después hace lo mismo con la suya.
Nos desnudamos lentamente, y cuando se separa de mí lo miro dudosa.
- Voy a cerrar la puerta, no quiero que alguien te vea como sólo yo te puedo ver - aclara, y me guiña un ojo.
Cuando vuelve, nos volvemos más ansiosos. Baja mis brajas y sus bóxers, y tras ponerse el preservativo vuelve a besarme mientras yo quedo sobre él.
Me separo de él para mirarle a los ojos y sentir que esto es real. Él sonríe y yo bajo mi cabeza para rozar nuestras narices, lo que se dice dar un beso de esquimal.
Jayden nos da la vuelta, con cuidado de no hacerme daño y vuelve a unir nuestras bocas.
Sus labios descienden por mi cuello y finalmente lo siento adentrarse en mí, y no puedo evitar soltar un gemido.
- Te quiero - susurra en mi oído mientras acelera sus embestidas. Nuestros suspiros se escuchan en el aula y eso me excita más todavía.
Llegamos juntos al clímax, y permito que se dé su tiempo de recuperarse aunque su peso me dificulte respirar.
- Lo siento - dice al darse cuenta.
- Yo no - y esta vez soy yo la que le guiño.
*********
Otro capítulo más por fin. Espero que os guste. Dadle a la estrellita si os ha gustado, y comentadme algo si queréis!
Nos leemos pronto,
~HeartLetters~💕
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They Don't Know About Us
Romance¿Qué pasa cuando el chico malo no es del todo malo y la chica buena no es del todo buena? "Ellos no saben cuánto te quiero, cúanto te deseo y te necesito. Ellos no saben nada sobre nosotros".