Capítulo 23

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  En un abrir y cerrar de ojos, me levanto de la cama y echo a andar hacia la puerta lo más de prisa que puedo. 

—Kurt, espera. 

Sigo moviéndome, más de prisa incluso cuando lo siento acercarse, y agarro el pomo, abro la puerta y echo acorrer por el pasillo. 

—Por favor, espera un puto minuto—pide, siguiéndome, y percibo la creciente irritación en su voz.No le hago caso, meto la mano en el bolso trasero de los pantalones, saco la llave y la introduzco en la puerta.Entro y me dispongo a cerrar, pero Blaine ha conseguido entrar.La puerta se cierra. 

—¿Quieres hacer el favor de escucharme? —Prueba una vez más,exasperado.No quiero mirarlo, pero lo miro.Cuando finalmente me vuelvo, le veo unos ojos muy abiertos, intensos y sinceros.Se acerca a mí y me coge con cuidado por los brazos. Luego se inclina hacia adelante y me besa delicadamente.Me relajo, pero sigo demasiado confuso para reaccionar como es debido.Confuso, aturdido y con el corazón a mil. Blaine se aparta y me mira, la sinceridad reflejada en su cara. Ladea la cabeza... sonriendo. 

—¿Qué tiene esto de gracioso? —pregunto con aspereza, e intento alejarme de él.Aún me tiene cogido por los brazos,y me obliga a dirigirle mi mirada humillada, que empieza a traslucir resentimiento. 

—He dicho que mi interés por ti nova por ahí, Kurt, porque... —para,escrutándome, mirando mis labios un instante, como si decidiera si besarlos de nuevo o no— porque no eres la clase de chico con el que podría acostarme sólo una vez. 

Sus palabras me liberan de mis pensamientos y mi acelerado corazón aletea tras las costillas. Soy incapaz de entender lo que acaba de decirme y, en lugar de intentar averiguar exactamente a qué se refiere, me tranquilizo como buenamente puedo y procuro recuperar parte de la compostura que perdí al salir como una furia de su habitación. 

—Mira —dice situándose a mi la doy deslizándome una mano por la cintura.El mero roce de sus dedos en mi piel hace que esa parte de mi cuerpo se estremezca. ¿Qué coño me está pasando? Me gusta mucho..., es decir,ahora mismo tengo la sensación de que no hay vuelta atrás, de que me obligaría a ser algo que no esta noche sólo para retenerlo en la habitación. Pero lo que no entiendo es por qué me da que quiero de él más que sexo... 

—¿Kurt? 

Su voz me devuelve a lo que quiera que tratara de decirme hace unos instantes. Hace que me siente en la cama y a continuación se agacha delante de míen el suelo. Me mira a los ojos. 

—No voy a tener un lío de una noche contigo pero, si me dejas, haré que te corras.

 Una minúscula sacudida eléctrica va desde mi vientre hasta un punto situado entre las piernas. 

—¿Qué?... —No puedo decir nada más.Él sonríe con dulzura, los hoyuelos marcándose un poco más. Apoya los brazos en mis muslos desnudos y me pone las manos en los costados.

 —Sin compromiso —asegura—. Te haré una paja y mañana por la mañana,cuando te despiertes, estaré en la habitación de al lado preparándome para ponerme en marcha contigo hacia nuestro próximo destino. Nada cambiará entre nosotros, ni siquiera bromearé conlo sucedido ni sacaré el tema. Será como si nunca hubiera pasado. 

Casi no puedo respirar. Acaba de hacer que ese punto que tengo entre las piernas se me abulte sólo con unas palabras directas. 

—Pero... ¿y tú? —consigo balbucear. 

—Yo, ¿qué? 

Aumenta ligeramente la presión de sus dedos. Finjo no darme cuenta. 

—No lo veo... justo.La verdad es que no sé ni lo que estoy diciendo. Sigo alucinando con lo que está pasando. 

Nadie como tú.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora