—Me la traes temprano, Alfred. —avisó Tyler, quien se encontraba apoyado en el marco de la puerta.
—Como diga, señor. —pude ver cómo Freddie le guiñaba a Tyler, y éste sólo forzaba una sonrisa.
Tragué, ojalá esto no se me haga muy difícil.
Una animada conversación se desarrollo una vez entramos al auto y nos pusimos en marcha, no era tan malo como pensaba que sería. Él me hablaba sobre un montón de cosas sobre la carrera que tomaría, astronomía, y que también quería tomar otra carrera. Descubrí que le interesaba mucho Criminología e iba a investigar sobre qué Universidades en L.A. o Texas la daba.
Freddie condujo al menos por media hora antes de detenerse en un restaurante semi-formal, se bajó del carro y se apresuró para llegar a mi lado y abrirme la puerta.
—¿Qué haremos? —pregunté, muy curiosa.
—Iremos a comer, ¿no es obvio? —rió.
—Oh... genial, pero-
—Pero nada, no me vas a rechazar. —me guiñó, antes de darme un empujoncito para que saliera del carro.
Una vez estuve afuera, se inclinó hacia los asientos traseros y sacó un abrigo que se colocó de inmediato. Se sacó las llaves del bolsillo, jugó con ellas un rato y me puso una mano en el codo, acto que me incomodó.
—Entremos.
Los nervios me carcomían, sus ojos peculiarmente hermosos quemaban mi cráneo y su mirada intensa me incomodaba. Traté fuertemente no temblar y ocultar la incomodidad que sentía, en vano. Sabía que Freddie había notado que algo pasaba, pero por su expresión, supe que no quería saber qué pasaba. En parte eso me alegró, en parte no, ¿Por qué? Ni me pregunten.
No sé por qué me sentía tan abrumada, ¡Era sólo una cena! No es como sí me fuera a matar o algo así. Me propuse a calmarme mientras íbamos caminando hasta la mesa que una chica pelirroja muy linda —parecía una jodida barbie pelirroja— nos señaló amablemente. La barbie humana le ofreció a Freddie tomar su saco pero este se rehusó casi al instante. Poco a poco mi ansiedad iba disminuyendo y pude respirar con normalidad de nuevo. Observé a Freddie y le sonreí, y ésta vez era una sonrisa verdadera. En ese momento me di cuenta de que si seguía paranoica y ansiosa por ir con Tyler, más lento pasaría el tiempo.
— Estás un poco pálida, hermosa. — Acarició mi mejilla, que de inmediato se tornó de un color rojizo extrañamente oscuro. —Me encanta cuando te sonrojas, ¿Sabes? Nunca había visto que a alguien se le pusieran las mejillas tan rojas, y en ti me encanta.
—Y-yo... creo que deberíamos pedir la comida. — su mano cayó de mi mejilla, un tanto decepcionado por mi evasión a sus halagos.
Miré a mi alrededor, el restaurante era acogedor, las paredes de un tono Vinotinto y los pisos de madera lo hacían cálido y las luces tenues situadas encima de las mesas con unas muy hermosas flores rojas apagadas dándole un olor agradable a cada mesa. La mesa acompañaba el estilo del resto del restaurante, ésta era de madera oscura al parecer hecha a mano, y lo que me fascinaba era que no había mantel que cubriera la madera. Sin duda me agradaba el lugar, lo cual me tranquilizó inmensamente.
15 minutos después de haber ordenado nuestra comida, la sirvieron. Comimos en silencio, pero fue un silencio agradable. Él siempre me observó por encima de su comida, y yo también lo hacía.
Una vez él terminó su comida, se disculpó y se dirigió al baño. Vi con curiosidad su abrigo, me percaté de que un papel estaba por caer de uno de sus bolsillos y aproveché la oportunidad.
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Forbidden
RomansaLas cosas se enredarán más de lo que deberían cuando Elizabeth Fishertbark y Tyler Stevens se encuentran enlazados entre si por un "Amor Prohibido". Tyler siendo de padres ricos y perfectos en todos los sentidos, tiene prohibido por no solo sus padr...
