Tomó el móvil atontado, sosteniéndose de la pared.
—¿Mike? Estamos afuera, ven a abrirnos
—¿Quién es?
—Nosotros, pero ven a abrirnos.
—¿Quién?
—Marina
Michael cortó la llamada y salió con una toalla a abrir la puerta. Allí se encontraba Luke, Amy y Marina, quiso echarlos de inmediato, y es que se presentaban tan alegres después de haberles dicho tales cosas, eran unos hipócritas, pero él lo era aún más.
Entraron a la habitación de Michael, el teñido tuvo que cambiarse en el baño debido a que la presencia de ellos de pronto le incomodaba. Al volver a la habitación se quedó observando fijamente a Marina, esta también le observó con una media sonrisa.
—¿Tienes cigarrillos? —Susurró, pues Deniel estaba en la otra habitación.
—Creo —Dijo la joven tomando su bolso, buscando en él su cajetilla. Al encontrarla tendió uno al teñido, este sonrió y lo tomó guardándolo en una pequeña caja que había sobre su armario.
Sacó el que Alex le había llevado horas antes y lo prendió dando una gustosa calada, amaba esa sensación. Amaba esa tranquilidad que le obsequiaba la nicotina a cambio de segundos de su vida, tendió el cigarrillo a la muchacha quien lo aceptó con gusto.
Michael se volteó para buscar un cenicero con forma de calavera, un regalo de parte de Alice por algún cumpleaños ya pasado.
—¿Qué edad tienes? Se me olvida —Interrogó el teñido a la joven mientras acomodaba el cenicero sobre la cama, la chica sonrió.
—Catorce —Dijo con una sonrisa, el teñido la observó con ambas cejas alzadas.
—Te ves mayor —Fue todo lo que dijo.
Probablemente, si fuera otra persona le hubiese regañado tanto a ella como a Luke por dejarle fumar a tan corta edad, pero era él, era Michael Clifford, el jodido Michael Clifford, su papel en definitiva no era ser una buena influencia para nadie.
La habitación comenzó a llenarse de humo por lo que el teñido tuvo que abrir la ventana y evitar el ahogo de todos. Por suerte los que habitaban aquella habitación estaban acostumbrados al olor del tabaco, pero Amy y Luke estaban dejando de a poco el cigarro, preferían lo más natural, es decir, hierba pura.
[…]
La hora de irse había llegado, Michael avisó a Deniel que saldría un minuto y que no abriera la puerta a nadie. Los jóvenes acompañaron a Michael a comprar frituras, pues el teñido sentía que fideos instantáneos no era un muy buen almuerzo para su hermano.
Observaba su alrededor, era todo tan aterrador. En ese minuto le hubiese gustado hacer caso a esa suave voz y correr lejos, no ser encontrado, pero la otra voz le hacía ver lo que realmente sucedía y al final era todo una confusión.
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MIKE IS A CAT 2
Fanfiction✖ Continuación de Mike is a Cat ✖ Nada es para siempre, las relaciones tampoco lo son.
