M I A C 3 ㅡ Capítulo 5

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¿Qué se supone que se debe hacer cuando pierdes tu identidad, cuándo no sabes quién eres o cuando sientes que no tienes un futuro y la única solución que ves dentro del abismo de la oscuridad es dejar de existir? Probablemente muchas personas que sientan aquello prefieren callar y lidiar solos con todas aquellas distorsionadas ideas que se forman en su cabeza, porque ahora todas las patologías psiquiátricas se han convertido en algo cliché. Algo común para tener un poco más de atención y destacar entre los demás ¿Pero qué sucede con quienes sí lo padecen? Se mantienen en silencio, viendo como los demás a su al rededor avanzan mientras sienten que se hunden cada vez más en la desesperación. 

Eso es lo que sentía Michael, él observaba a todos a su al rededor sintiéndose completamente incompetente por no poder alcanzarles, terminaba frustrándose y hundiéndose en sus pensamientos pesimistas. Lidiaba con aquello solo, porque nadie podía comprender sus emociones completamente y siempre terminaban diciéndole lo mismo: "ㅡCree en dios, él te ayudará" Porque sí, sus padres creían en la religión tan ciegamente que creían que su hijo estaba siendo castigado por haber abandonado el camino del señor. 

Michael no creía, o al menos no completamente y había una razón para ello. Sentía que los humanos debían creer en algo superior a ellos, algo que tuviera el conocimiento absoluto para depositar fé en él y así sentirse protegidos y de esa manera poder seguir viviendo en paz. Pero Michael si quiera creía en sí mismo como para comenzar a creer en alguien superior a él, era un fracaso. 

Desde aquella visita que Luke le había hecho y en la que se había entregado al rubio en cuerpo y alma nuevamente, el rubio se había mantenido llamándole y enviándole mensajes preguntando su estado de ánimo diariamente. Michael se sentía extrañamente amado. El rubio le había insistido en comenzar nuevamente con un tratamiento psiquiátrico, Michael aceptó y entonces comenzó a asistir al hospital cada mes para ir viendo el avance en su estado emocional. 

Un día sábado el rubio le había invitado al parque, Michael aceptó algo temeroso, aún le daba miedo abandonar su hogar por tanto tiempo. Se había levantado temprano y había aprovechado de tinturar su cabello de color negro haciendo lucir más su pálida tez, se había visto en el espejo y por primera vez en mucho tiempo su reflejo le agradó. En su habitación se vistió con unos pantalones negros ajustados y un suéter blanco un poco más ancho. Se puso de lado para observar su reflejo nuevamente, el suéter disimulaba un poco su estómago algo abultado causado por la ansiedad que muchas veces le consumía. 

Salió de su habitación saludando a su familia con una sonrisa, su padre le preguntó si iba a salir a lo que Michael asintió, el hombre mayor le tendió unos cuantos billetes y Michael agradeció. Se tomó la pastilla diaria luego de tomar su desayuno y esperó a que el rubio llegara a su casa. 

Luke llegó media hora después, Michael salió rápidamente de la casa no sin antes avisar que llegaría antes de las diez. Ambos muchachos caminaron y cuando estuvieron lo suficientemente lejos del hogar del pelinegro, se tomaron de las manos. Luke sintió la frialdad que despedía la mano de Michael y quiso ser él quien siempre calentara sus manos heladas, de pronto se percató de lo posesivo que aquello sonaba pero no se arrepentía. 

Michael por su parte sintió tranquilidad y calidez, Luke era el único que podía calmar las tormentas que se formaban en su inquieto corazón. 










MIKE IS A CAT 2Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora