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Las semanas fueron pasando con una lentitud exasperante para Michael. Era ya día domingo, se encontraba junto a Luke, Michelle y Adam recorriendo la ciudad en busca de fotos llamativas que demostraran la belleza de esta. Iban caminando hasta que el pelirrojo observó una feria artesanal la cual llamó su atención, sin pensarlo dos veces tomó al rubio de la mano y le arrastró dentro de esta.
Ambos chicos estaban entusiasmados recorriendo los puestos con diversa artesanía hasta que el celular del teñido sonó, era Michelle.

¿Dónde estás─Fue lo primero que dijo la muchacha cuando el teñido contestó el móvil, este sonrió a Luke dando a entender que era la morena.

─En la feria artesanal ─Respondió el joven.

Vengan de inmediatoOrdenó la joven, Michael vaciló en sus respuestas pero finalmente accedió.

El rubio y el pelirrojo llegaron tomados de la mano a donde estaban los otros dos adolescentes, Michelle se levantó y comenzó a caminar sin esperarlos mientras que Adam hizo señas dando a entender que la chica estaba enojada. Siguieron caminando, deteniéndose solamente para sacar fotos a los paisajes que ellos encontraban bellos y luego continuaban con el camino.

Todo estaba relativamente bien si omitían el hecho de que Michelle estaba terriblemente enojada. Cuando hubieron terminado el trabajo de fotografiar el lugar, fueron a alguna parada de autobús que le llevara de vuelta a casa.

Al subirse, Michelle se fue al último asiento del bus mientras que Adam y Luke se sentaron en los primeros asientos y Mike se fue parado frente a estos.

─Hey Luke, tomame  ─Pidió Michael, Luke sonrió palmeando sus piernas. Adam dio permiso y entonces el teñido se sentó sobre las piernas del rubio, dando un beso en sus labios.

Adam los miró algo raro, de todos modos él no era homofóbico pero no le agradaba que los homosexuales dieran muestra de su cariño tan abiertamente.

×

Era ya de noche, Michael se encontraba en un rincón de su habitación observando el espejo roto en el suelo. Podía sentir la presencia fuera de su ventana, sabía que estaba feliz al él, estar perdiendo su cordura. Su vista estaba nublada por las lágrimas, y entonces en un ataque de ira y rabia botó todo lo que había en su mueble quebrando el bote en el que se tinturaba el cabello.

Sus uñas se enterraron en su rostro rasguñando, tiró de su cabello y mordió su labio para no gritar. Ya no quería seguir así, ya no quería seguir.

Arrastrándose con miedo por la infinidad de ojos que había sobre él, tomó un pedazo de vidrio y con su mano temblorosa hizo un corte suave sobre su muñeca, no fue profundo tampoco muy grande, sangró pero no lo suficiente pero había tomado ya el valor para hacerlo.
Y entonces siguió enterrando el vidrio en su blanquecina piel, eran pequeños tajos que sus pulseras tapaban. Necesitaba hacerlo, quería hacerlo.

Pronto le darían las dichosas pastillas ─Su madre se lo había prometido─ Y podría dar fin a su vida.

MIKE IS A CAT 2Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora