_____ Scott de 19 años. Pelo castaño claro, ojos marrones miel y buen cuerpo. Nada del otro mundo. Es agente del FBI en Califonia gracias a un proyecto de éste.
Un día normal llega a la comisaría y le dicen que tiene un nuevo compañero para el caso...
Cené un sándwich, no tenía mucha hambre, me quité la ropa y me puse un pijama. En pocos minutos de estar acostada me quedé dormida. Me desperté y miré la hora en mi móvil, las once de la mañana. Desayuné, hice mi cama, me duché, me aseé y me vestí. Elegí unos vaqueros negros rotos; una sudadera corta de la barriga con capucha color verde militar; cogí un collar, un brazalete y seis anillos todo dorado. Me cambié el piercing de la nariz a uno dorado también, al igual que todos los de la oreja. Me hice un chongo alto despeinado. Saqué mi estuche con el maquillaje y después de ponerme la base, los polvos... todo, me sombreé los ojos de un color verde oscuro, me los delineé, me puse rímel y los labios los pinté de granate. Esto de no tener que ir a trabajar temprano es un lujo. Me entretuve después de guardar todo en sentarme en la cama como los indios a elegir la funda para el móvil, al final escogí una color verde.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
¿Qué voy hacer en todo el día? Después de pensarlo durante un tiempo decidí empaquetar lo que tenía de ropa y objetos personales que no necesitaría aquí más e ir a correos para mandarlo a mi casa en Carolina del Norte.
**Mamá, he mandado por correos unas seis cajas para que lleguen a casa. Me vuelvo a vivir allí.** 12:48
// Ok, te aviso si llegan antes que tú. Jajajaja// 12:49
** Okeeyy, jajaja. ** 12:49
En taxi, llegué a la comisaría y esperé en la puerta del garaje, Alex no tardaría en salir para almorzar. Esperé unos cinco minutos y Alex salió del ascensor con Nash y Taylor.
- ¡____!- Gritó al verme apoyada en el capó de su coche. Vino corriendo y me abrazó.- Ya me lo han contado todo, ayer te llamé y no me contestaste.
- Tenía el móvil en vibración y además me quedé dormida en el sofá.- Reímos.
- ¿Para qué has venido?- Preguntó Alex.
- Te tengo que decir algo.- Miré a Taylor que tosió falsamente.
- Nash, vamos a comer.- Le asentí levemente y me sonrió. No puedo ni mirar a Nash desde lo de ayer.
- Alex... Me voy a volver a Carolina del Norte...- Alex se asombró y me abrazó.
- ¿Por qué?
- Ya que aquí no tengo trabajo me voy allí y buscaré alguno... Y así estoy con mi hermano Nick que va a venir dentro de poco.
- Voy a ir a verte todas las veces que pueda, ¿sabes?
- Yo también vendré a verte.- Reímos.
- Enm... Yo me iba a comer con Taylor y Nash si quieres puedes venir.
- No, mejor me voy a mi casa.
- _____...- Dijo Alex suspirando.- No puedes seguir así, y además, ¿no le vas a decir nada?- Agaché mi cabeza. No iba a decirle nada a Nash, no quería hacerle daño.
- No le digas nada, ya se lo diré cuando sea el momento.- Mentí.
- Está bien.- Me volvió a abrazar.- ¡Hey chicos _____ viene con nosotros!
- ¿Qué? ¡No!- Añadí riendo.- Me voy a mi casa.
- ¿Y qué te vas a ir andando?- Me preguntó Nash. Tenía que hablarle, no podía dejarle de hablar.
- No, pido un taxi.- Hice un intento de sonrisa.- Venga iros ya, que no vais a tener tiempo de comer.
- ¡Pero si nos han dado el resto del día libre!- Dijo emocionado Taylor.
- Ah, pues entonces, ¿me llevas a mi casa Alex?- Alex me miró con una cara un poco pervertida. Que no haga de Cupido por favor.
- No, si quieres te vienes a comer y si no te vas andando.- Lo sabía.
- Yo te puedo llevar si quieres.- Me dijo Nash. Miré a Taylor e hizo un gesto con la cabeza señalando a Nash. Me tenía que rendir era imposible decirle que no a la carita emocionada de Nash.
- Está bien, iré contigo.- Me monté en el asiento del copiloto del coche de Nash. Íbamos en un silencio un poco tenso.
- _____... ¿Dónde vives?- Me preguntó.
- Subes toda la avenida, en la última calle giras a la izquierda y luego tienes que contar cinco calles más arriba. El edificio gris que está a lo último de la calle es el mío, ahí tienes que llegar.- Me miró y se rió.- ¿Por qué te ríes?- Me recordó al domingo que nos besamos. Dijimos exactamente lo mismo.
- Porque son muchas calles y no me voy a acordar. Sólo recuerdo que tengo que subir esta avenida y algo de un edificio gris.- Reímos. La verdad que no es un mal chico, pero echo de menos insultarle y llevarme mal con él. Porque ahora me rompe el corazón. El resto del camino le fui indicando hasta que llegamos al aparcamiento que había al lado del edificio.- Llegamos.- Se giró y me sonrió. Esa sonrisa tan perfecta que tiene, no creo que la vaya a ver mucho más. Le devolví la sonrisa.