Capítulo V

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Abrí los ojos de sopetón y miré el techo, sentía los brazos y la nariz helados, apreté los ojos y me volteé en la cama, estaba vacía.

Un olor dulce llegaba al cuarto, me levanté.

—Buenos días

—Madrugadas, diría yo...— parpadeé rápidamente cuando descubrí a Liam haciendo pancakes en la cocina

—Siéntate— me ordenó, hice caso y tomé una taza de café

—¿Qué es todo esto?

—Bueno... ayer me fui demasiado rápido, así que decidí que hoy te recompensaría

—Ya...— tomé un pedacito de esa masa cocida y lo mastiqué con calma, me gustaba verle el trasero a Liam y ese día no fue la excepción

—¿Qué hora es? — preguntó sacándome de mis pensamientos

—Las 4:30

—¿Y entras...?

—A las 6, de hecho, debería ducharme ya, creo

—Termínatelo, por favor— me suplicó y me encaró con un beso en la frente

—Bien...

Tras un desayuno corto y una sesión de abrazos, Liam me dejó bañarme, para cuando estaba vestida ya me esperaba en la puerta con mi mochila puesta y su maletín en la mano opuesta, alcé una ceja.

—Vamos, hoy te llevaré

—Bien...— respondí cautelosamente

Me subí al auto deportivo que, para mi gusto, era feo, pero que Liam amaba.

—________, debemos hablar

—Oh claro, ya sabía yo que ese desayuno y llevarme al hospital no eran coincidencias— dije algo molesta volteando mi cara hacia la ventana mientras recorríamos las calles lentamente

—Sé que estas cansada, solo quería ponerte de humor antes— se encogió de hombros

—Ya... ¿Qué pasa?

—Repito, sé que estas estresada y todo, pero la semana pasada me dijiste que tendrías libre el próximo fin de semana, yo... quería saber si estabas dispuesta a aceptar mi oferta de la fiesta

—Creí que era un hecho— alcé las cejas volteando a verlo

—Lo es, si tú quieres— viró el volante y se paró en un semáforo, volteó a verme, yo sabía que él quería más la fiesta que yo, pues era una oportunidad para volver a ver a sus amigos

—Bien— sonreí y el acompañó mi sonrisa con una igual— pero... con una condición

—Dime— arrancó el coche

—Podré invitar a algunos compañeros

—________, es una reunión íntima

—No quieras verme la cara, Liam— dije malhumorada, él se estacionó en el estacionamiento del hospital y me miró con la boca torcida, aún era temprano

—Bien... pero— un brillante BMW se estacionó junto a nosotros del lado del copiloto y yo volteé con curiosidad, mientras el conductor apagaba el lujoso auto

Liam carraspeó cuando se dio cuenta de que no le estaba prestando atención y observaba al chico que acababa de bajar del vehículo, llevaba una camiseta sin mangas y un pants con tenis de deporte, jaló una bolsa de gimnasio y cerró la puerta. En cuanto me vio saludo con la mano y yo bajé el vidrio, ignorando a mi acompañante.

Todas las noches de mi vida [J.Jonas]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora