Capítulo XXXVII

479 29 9
                                        

           

Me levanté rápidamente y comencé a caminar hacia las puertas de vuelta al hospital, estaba increíblemente molesta, ansiosa y tenía unas ganas de asesinar a alguien que se igualaban con las de llorar, entré al área de recepción y busqué mi beeper mientras escribía a Joe.

Al tiempo que entré a urgencias se abrió la puerta que daba al área de autos y entró un pelotón de paramédicos gritando signos vitales y un par de enfermeras se acercaron, escuché un par de pies corriendo detrás de mí, volteé y Jonas venía rápidamente.

—¿Qué ha pasado? — me preguntó

—Yo...

—¿Te han llamado?

—No, pero...— me dejó con la palabra en la boca cuando se alejó de mí y pasó a ver al hombre de la camilla, que sangraba copiosamente y llevaba la mascarilla mal puesta

Jonas se colocó un par de guantes rápidamente y examinó los ojos de su paciente, mientras empujaban la camilla hacia el área de cirugía. Apreté la boca en una línea cuando pasaron junto a mí. Las ganas de llorar eran más grandes.

...

Esa tarde decidí hacer trabajo administrativo, por alguna razón me sentía molesta y deseaba irme a casa, así que dejé un mensaje a Joe, que estaba en cirugía desde hacía horas y cuando terminé cerré el último expediente y tomé mis cosas.

Salí al frío de New York y me abracé a mí misma, apretando el abrigo contra mí cuerpo, ya era de noche cuando pude bostezar sin pena. Caminé hasta la calle y tomé el primer taxi que vi, le indiqué mi dirección y el auto se puso en marcha.

...
*Joe*

Cuando por fin pude salir del quirófano en reloj marcaba 05:34 pm y yo estaba casi muerto, me deshice de la bata y la tiré al bote de basura con el cubrebocas, me senté fuera de la sala y recargué la cabeza contra la pared. Busqué mi teléfono. Nada.

Mi beeper comenzó a sonar, Benson.

Puse mi mejor cara y cuando vi a Benson a los lejos agité la mano, conforme me acercaba noté que el hombre no estaba solo, lo acompañaba una persona, el residente nuevo, supuse. Él hablaba enérgicamente y su acompañante no parecía para nada acongojado. Estatura promedio, cabello rubio y recto, ojos cafés de delineado perfecto...

—Joseph, permíteme presentarte a...

—Emily Moore— completé yo, con las manos en los bolsillos de la pijama

—Eeeh... sí, ¿ustedes se conocen?

—Oh, más de lo que me gustaría admitir— dije con sorna

—Hola, Joe— saludó ella, moviendo los labios llenos de un asqueroso gloss color rosa chillante

—Hola, Emily

—Te llamé antes de llegar...— recordé el número desconocido que vi en mi teléfono horas antes, volteé los ojos hacia el cráneo

—Bien, la doctora Moore es muy puntual... yo... los dejaré para que den el tour al hospital, un placer— Benson le dio la mano y cuando paso junto a mí me dio una palmada en el omoplato

—¿Qué rayos quieres, Emily? — me comenzaba a molestar

—Yo... pues... no aceptaron mis papeles en París y

—Basta de mentiras, Emily, todos sabemos que jamás fuiste a París con esas intenciones

—No, no, si fui, pero es más fácil estar aquí que en otro continente para poder ver a mi hijo

—¿Podrías dejar de poner al pobre niño entre todo esto? Ahora entiendo porque Samuel tiene la custodia— me burlé

—No sabes nada, Jonas

—De prisa, Moore, no creo tener paciencia para hacer esto, porque ni siquiera sé porque lo hago, ni siquiera perteneces a mi área, Benson ni siquiera es tu jefe directo

—No, pero lo hace como un favor, mamá le conoce y le pidió como su vieja amiga que fuera él quién me mostrara en lugar

—Bien, vamos

Comencé a caminar y ni siquiera me molesté en mirarla, pasamos por la recepción y la señalé con un movimiento sarcástico y una mirada como diciendo "te presentó nuestra gran, estupenda y ordinaria recepción"

—Bien, de este lado esta urgencias, hacia allá están los quirófanos, laboratorios si sigues este pasillo, vamos— entré al elevador, ella me miraba extrañamente, bajamos en el tercer piso— tercer piso, exclusivamente cirugía, quirófanos del 7 al 12 a la derecha, oficina de Benson por allá, los cuartos de los residentes de área quirúrgica están en el sótano, ignoro donde estén los de psiquiatría, por allá hay una ventana y si bajas a segundo piso a la derecha, junto a enfermería encontrarás tu lugar en este hospital: con los locos

—Vaya, que amable

—Lo sé, ahora si me disculpas, tengo cirugía a las 08:00 y ya voy tarde, así que... adiós

Conforme iba avanzando hacia la sala de operaciones mi teléfono comenzó a sonar.

_____________ 07:56 pm

Me voy a casa, estoy cansada, te veo mañana. Te quiero.

Sonreí y guardé el teléfono, el pequeño aparato me había traído un pequeño destello de felicidad a la noche.

Todas las noches de mi vida [J.Jonas]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora