Capítulo XLVII

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La luz del lugar estaba apagándose, el sol comenzaba a esconderse, la bandeja de comida que Emily había dejado para mí estaba intacta: el plato de sopa ya estaba frío, el agua del vaso estaba quieta y el pedacito de gelatina rosa me provocaba ganas de vomitar; me encogí en el rincón en el que estaba acurrucada y abracé mis piernas, jalé las mangas de mi camiseta para cubrirme las manos y exhalé en ellas, las froté y sentí como una lágrima se me congelaba en la mejilla.

Estaba triste y desorientada, sabía que la mujer estaba loca, pero no lo suficiente como para lastimarme, como para lastimar así a Joe...

Joe... rogaba porqué ya se hubieran percatado de mi desaparición, rogaba por escuchar un fuerte golpe en la puerta y verlo ahí, parado con sus usuales tenis Adidas blancos y su sudadera azul marino, listo para cogerme y llevarme a casa... las lágrimas no cesaban, hacía una hora que Emily había dejado la comida junto a mí y había salido, desde entonces no había oído nada, ni un solo ruido, más que el viento pasar entre los pasillos y el murmurar de los árboles.

Me levanté con cuidado y oprimiéndome las costillas para evitar que dolieran más, me asomé por la ventana, estaba rodeado de vegetación, ni había absolutamente nada alrededor, volteé y miré la charola de nuevo, la pateé con fuerza, emitiendo un chillido y tronando el plato contra la pared.

—No... no me puedes tener aquí por siempre—tomé el picaporte y lo giré con fuerza, no cedió

Busqué con la mirada... esa perra había vaciado la habitación antes de meterme en el lugar, pude notarlo por las marcas sin polvo que habían quedado de los muebles removidos... tomé la cuchara que había dejado para mí e introduje un extremo en la cerradura, apoyé el pie en ella y empujé fuertemente, el hierro de la vieja pieza de metal crujió un poco, alcé el pie y encesté un fuerte golpe sobre ella, se movió dos milímetros, repetí el movimiento y la vieja madera podrida de la puerta se agrietó, me acerqué y con una fuerza que no sé de dónde saqué, empujé la cerradura con las manos, suspiré pesadamente; me levanté y propiné un último puntapié sobre ella, cayó del otro lado.

Una sensación de esperanza y alegría se asomó por mi boca, tomé la puerta y la empujé hacía afuera, crujió en la oscuridad y mi corazón latió como caballo que cabalga; el miedo me salía por la nariz y las manos me sudaban. Detrás de la puerta había un pesado escritorio y un par de objetos de metal: una horrible camilla y una silla llena de óxido, me colé entre el pequeño espacio que había y salí al pasillo, largo, oscuro, sucio...

Comenzaba a adivinar donde estaba, pero estaba demasiado asustada para realmente pensarlo, la luz era cada vez más escasa y el lugar cada vez más macabro, me sentía tan vulnerable.

Mis pasos resonaban contra las paredes y contra mis oídos, me dolía horrible el flanco golpeado y la cabeza me mataba, pero debía salir de ese lugar. Caminaba y caminaba y los pasillos no se acababan, eran largos y todos contenían habitaciones en sus paredes y lo que parecían salas de espera entre ellos, y de un momento a otro, vislumbre luz al final de uno de ellos, era una luz artificial, de una linterna.

*Joe*

Comenzaba a sentirme incómodo, no había sabido nada de ____________ en todo el día, pero sentía que de verdad necesitaba pasar tiempo con Anna, por lo que aguanté las ganas de llamarle, lo haría antes de ir a dormir. Nick hacía zapping a la tele y yo bebía de mi cerveza, tenía rato que no pasaba tiempo con Nick, desde la última vez: cuando termine con Melissa en la cama, me avergonzaba de pensarlo.

Me recosté bien en el sillón e intenté disfrutar de la película sin sentido que Nicholas había elegido.

—Nick

—¿Sí?

—Debo regresar al hospital para mi turno de noche

—Eeeh...

—No te molesta quedarte solo ¿o sí?

—En lo absoluto— se río

—Bien...

—¿Debería invitar a Anna a salir?

—No lo sé, supongo que sí, pero en este momento está doblando turno, me lo dijo ___________ ayer

—Ah... bueno, quizá en otro momento

Bebí otro trago de mi cerveza y chequé mi teléfono: 07:45 pm. Me removí, sin poder quitarme el mal sabor de boca que traía.

Todas las noches de mi vida [J.Jonas]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora