Capítulo XLIII

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—¿Deberíamos decirle a alguien que vamos a ser padres? — pregunté mirando el techo

—No, por lo menos no aun...

_____________ estaba desnuda y abrazaba mi cuerpo debajo de las sábanas, la luz era tenue en el exterior, los edificios siempre mantenían la luz prendida... su piel llena de pecas ahora me parecía más delicada, pasó la mano por mi pecho y me volteó a ver.

—Anna es la única que lo sabe... deberíamos dejar que fuera una sorpresa

—Me agrada la idea... mi mamá preparará una boda cuando se entere

—¿Una boda? — ella se río

—Si... considera que los hijos fuera del matrimonio son casi pecado, ya lo está superando, pero ni Kevin y Danielle tiene hijos... así que me imagino que hará alguna locura así

—Bueno... entonces dejaremos que lo descubra por si sola— su suave risa acarició mi cabello

—Genial

La ojiverde se removió un poco y se puso la ropa interior, entró al baño y yo me quede mirando el techo.

Un bebé, una pequeña criatura que venía a... ¿a qué? ¿a alegrarme la vida? ¿a endulzarla? Me imaginé a una pequeña pelirroja corriendo por el patio de mis padres, con el cabello tan largo como el de su madre, con los ojos verdes o quizá cafés, podía sentir ya el estrés de las noches en vela, suficiente tenía con los bebés que veía en el hospital, pero este bebé... este bebé era totalmente diferente.

Seguía sin poder creer que ninguno se hubiera dado cuenta siendo médicos e incluso reprobaba un poco nuestra irresponsabilidad, pero lo hecho, hecho estaba y no había nada que hacer más que esperar lo mejor, ____________ había mejorado un poco su aspecto y su humor, las vitaminas le daban algo a lo que aferrarse y sus mejillas estaban más coloreadas.

—¿Qué ocurre? — preguntó desde el cuarto de baño

—¿Eh?

—¿No me hablaste?

—Eh... no

—Escuché algo...— su cara llena de jabón se asomó por la puerta

—No, mujer... nadie dijo nada

—Entonces... entonces fue abajo

—Nadie tiene llave y nadie puede entrar al edificio a menos de que sea residente

—Ah...

—Ya alucinas

—Quizá sea el cansancio— volvió a entrar

...

*___________*

Entré al vestuario y Anna ya estaba esperándome, cuando me vio se acercó a mí y me ofreció una bolsita de papel.

—Vamos, debes desayunar, no tenemos interconsultas hasta dentro de una hora

—Ok...— dije lentamente, arrastrando la palabra

—Venga

Nos sentamos en la cafetería y saqué un sándwich de la bolsa, ella me puso enfrente una botella de agua y una manzana.

—No creas que me harás tonta, debes comer

Y de pronto la silla frente a mí se movió, Emily, ataviada de la misma pijama quirúrgica azul y tenis blancos nos miró desde su lugar, llevaba un gloss diferente: morado claro.

—Emily...— siseó Anna

—Buen día a ambas— nos sonrió

—Hola— saludé cortésmente— ¿por qué no te sientas a desayunar con nosotras? — ella pareció igual de sorprendida que Anna con la pregunta y alzó las cejas

—¿Estás segura?

—Oh, si, está bien, en lo absoluto— Anna me pateó debajo de la mesa y yo pellizqué su pierna

—Bien...— tomó asiento y comenzó a picar la fruta de su plato, abrió el yogurth

—¿Qué tal la mañana? — pregunté como quién no quiere la cosa

—Brillante— dijo mirándome a los ojos

—Que buenos sándwiches haces Anna— reconocí con voz melosa

—Y hablando de comida... no te importa que esta noche lleve a Joseph a cenar ¿cierto? — dijo la rubia ceniza mirándome con cautela

Cínica

—¿A cenar? Para nada, ¿a dónde irán?

—Pensaba invitarlo a mi departamento, para ser más precisas— dijo alzando los hombros

—Me parece una idea excelente— dijo Anna, comenzaba a seguirme el juego —¿Qué piensas cocinar?

—Creo que haré pasta y unos medallones de cerdo

—Oh, eso suena exquisito... deberías agregarle un postre a todo eso

—¿Creen que sería bueno?

¿Cómo podía ser tan estúpida? ¿De qué lugar sacaba que podría estar de acuerdo con eso?

—Oh si— exclamó Anna— ¿por qué no haces un tiramisú o algo por el estilo?

—Es buena idea— y como por arte de magia mi beeper comenzó a sonar

—Oh, me tengo que ir, diviértete con Joe esta noche

Anna y yo nos levantamos y yo mastiqué mi siguiente bocado con una sonrisa en la boca.

—¿Qué rayos ha sido eso?

—Bueno, el detalle que esa perra no sabe, es que Joe y yo iremos a cenar a casa de sus padres esta noche— dije carcajeándome sin poder evitarlo

—¿Les dirán? — preguntó Anna tomándome del brazo mientras caminábamos

—No, no aun... eres la única que lo sabe así que ni una palabra ¿entendido?

—Sí, señora

...

*Joe*

Era increíble, apenas puse un pie fuera del quirófano un par de pestañas me vislumbraron entre la gente, Emily me miró y me saludó con la mano, le devolví el saludo de mala gana; no recordaba que fuera tan empalagosa hacía tiempo, recordaba una especie de mujer más madura y menos jodona; me quedé quieto un momento y me acerqué a ella.

—Hola, Emily— saludé mientras me quitaba el gorro de la cabeza

—Hola, Joe... ¿vendrás a comer?

—Eeeh... si seguro, mándame un mensaje

—Le he preguntado a _______________, dice que le parece perfecto que tú y yo estemos juntos

—Bueno... dudo que esas hayan sido las palabras exactas de _____________, pero de acuerdo... si ella lo dice— me divertí un poco

—Hombres...— murmuró ella con nerviosismo, su beeper comenzó a sonar— Bien, te veo en unas horas

Alcé las cejas y ella se fue, canturreando y oscilando en el aire, algo andaba mal.

Todas las noches de mi vida [J.Jonas]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora