Capítulo XLVIII

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Me asusté y me metí a una habitación, escondiéndome detrás de la puerta, los pasos se escuchaban cada vez más cerca, me tapé la boca con ambas manos para evitar gritar y gemí quedamente cuando los pasos pasaron junto a mí, no se oía nada más, esperé...

Las manos me sudaban y tenía la garganta hecha un nudo, el maquillaje corrido por mis mejillas ya estaba seco y sentía como podía limpiarlo con los dedos; de pronto escuché un grito ahogado y como algo golpeó contra la pared: me habían descubierto.

Por alguna razón los pasos no regresaron, por lo que supuse que Emily había tomado la dirección opuesta, me levanté rápidamente y analicé la situación: si no habían regresado, era porque la salida debía estar del otro lado. También cabía la posibilidad de que Emily viniera de otra entrada. No lo pensé demasiado y me levanté, apretándome las costillas con las manos y salí al pasillo de nuevo, no se oía nada.

Comencé a caminar por el pasillo rápidamente, contrario al camino que tomó la rubia y recorrí un par de salas más, di a una escalera, vieja y de hierro oxidado, de pronto, del otro lado del pasillo, apareció, llevaba una chaqueta de cuero y había recogido su cabello en un elegante chongo. Me miró un momento, yo petrificada.

Y, con un destello de adrenalina, mi cuerpo actuó solo, comencé a bajar las escaleras rápidamente, con ella detrás, causando un estruendo enorme, con la angustia a flor de piel.

Justo en el descanso, unas manos se apoyaron en mi espalda y me empujaron, mis pies se enredaron entre ellos y mi rodilla golpeó fuertemente el cemento, mi brazo se apoyó falsamente sobre el suelo y comencé a rodar cuesta abajo golpeando todo mi cuerpo contra el duro piso, golpeándome la nuca y la nariz, los brazos y el cuello, la espalda y el vientre...

*Joe*

Dirigí el auto hacia al hospital y tarareé la canción que venía en la radio, era pegajosa. Para cuando bajé ya se me había hecho tarde, demasiado.

Tomé la mochila y entré por las puertas automáticas e, irónicamente, mi beeper comenzó a sonar, me dirigí hacia la sala de operaciones y entré a lavarme las manos, Anna me esperaba ahí.

—Hey, Anna...

—Hola Joe— dijo mientras tomaba el cepillito y comenzaba a lavar sus uñas

—¿Cómo estás?

—Algo cansada, pero bien— me sonrió

—Oye... ¿___________ está en su casa? No la he visto en todo el día

—Eeeh... no, me dijo que iba para tu departamento, pero puede que haya parado en algún lugar o haya regresado

—Podría ser, la llamaré más tarde

—¿Estás emocionado?

—Más que emocionado...— sabía a lo que se refería, sonreí mientras miraba mis manos y el agua correr

—Estallamiento de vísceras— anunció una enfermera entrando al cuarto, mirándonos para apremiarnos

La sonreí a Anna y entré al cuarto con las manos en alto.

*[____________]

Caía boca abajo del tramo de escaleras y volteé a ver a la mujer, bajaba las escaleras lentamente, el dolor me cegó, ya no podía más

—Emily...— supliqué en voz baja, alzando una mano— por favor, por favor...

—Te dije que nuestro juego aún no terminaba...

—No, por favor, por favor...— murmuré cuando ella se acercó un poco más— haré lo que quieras, pero por favor, no me golpees

—Levántate

Hice un esfuerzo sobrehumano y me alcé en dos brazos, escupiendo sangre y limpiándome de nuevo con la manga, me alcé sobre las rodillas y la miré, me sonreía, victoriosa, anhelante.

—Por favor, déjame ir, por favor— rogué desde el piso

—Debiste pensarlo mejor antes de hacerme enojar, Joe y yo estábamos tan felices... tenías que arruinarlo

—¿Qué? — la miré, me apuntaba con la linterna, tuve que taparme los ojos con una mano

—Oh ¿no lo sabes? Joe y yo... pensábamos escaparnos

Comenzó a caminar dando vueltas frente a mí, jugando con la linterna, me apoyé en las rodillas y la miré, el cabello se me había desordenado, pero seguía en mi coleta, me dolía la mandíbula y la rodilla me punzaba.

—¿Sabes? No recordaba lo que era realmente besar a Joseph... ha sido exquisito, y la mejor parte es que ha sido exactamente igual que en la escuela...— se puso en cuclillas y me miró seriamente— en fin, sé que te va a extrañar, pero nada que unos meses no curen ¿cierto?

—Emily...

—Eres débil, _____________... Joseph no merece a alguien como tú, merece a alguien mejor... y tú, tú ni de broma mereces a alguien como Joseph, tan atento, tan caballeroso, tan guapo... tan asquerosamente rico...— mi miedo se combinó en odio ¿Cómo era posible pensar que yo quería a Jonas por su dinero?

—Mentirosa...— la miré, con los ojos desafiantes

—Yo no miento, ____________, jamás...

—Entonces respóndeme ¿Qué hago aquí?

—Oh, el hecho de que Joseph y yo estemos juntos, no quiere decir que tú no tengas papel en esta historia— se levantó y comenzó a pasear por la habitación, todo estaba tan oscuro...— necesito que desaparezcas, _____________...— posó una mano en su cadera e inmediatamente la pasó hacia atrás, tocando su espalda baja

—Emily... ¿Qué estás haciendo?

—Lo siento mucho, en serio...

Al tiempo que me apuntó a la cabeza con el arma mi respiración dejó de funcionar, comencé a marearme y las manos me comenzaron a temblar.

Todas las noches de mi vida [J.Jonas]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora