Todos los niños salen corriendo de la sala. Las clases han terminado y por fin inician las vacaciones. En la entrada del jardín de infantes, la maestra Luci despide con un beso a los últimos niños que aún no han ido con sus padres. Algunos lloran porque no la volverán a ver y ella ha sido su mejor maestra, aunque también la única ya que recién han empezado, pero son niños y siempre a pesar de que pasen los años, uno recuerda a su maestra jardinera con cariño.
Moira camina pisando fuerte como si estuviera enojada con el piso y quisiera romperlo, el ceño fruncido y los cachetes inflados. También cuadra los hombros y tiene sus dos manitas agarrando fuerte las correas de su mochila. Agustín sabe que está enojada y preocupada, a lo largo de ese año se hicieron los mejores amigos y puede decir que la conoce perfectamente, pero también puede distinguir un poco de miedo. Lo que no sabe es a qué.
-¿Qué te pasa?- ve a su madre esperándolo a cinco metros. Ella lo saluda y una sonrisa surca su rostro. Él frena y se para delante de Moira, no puede empezar las vacaciones sin saber que le pasa.
-Nada- contesta de mala manera, pero Agustín sabe que no es nada contra él, sino que a ella le cuesta expresarse.
-Dime que te pasa. No volveré a preguntarte- ella levanta la vista que antes estaba en el suelo y lo mira. Ya no tiene más el ceño fruncido, sino que ahora la sorpresa adorna su rostro.
Él aprendió que ser dulce con Moira no funciona, hay que ser claro y conciso. Ella hace un puchero y baja otra vez la vista, esta vez avergonzada.
-El año que viene empezaremos primer grado y no será como el jardín- él asiente aunque ella no lo ve- La maestra comenzará a darnos tareas y ya no podremos dormir o jugar en cualquier momento ni siquiera hacer dibujos. Tendremos que sentarnos en bancos, no movernos y obedecerla. Eso fue lo que me dijo mi mamá- aprieta más fuerte las correas que sus manitos no han soltado.
-¿Y cuál es el problema?- pregunta intrigado. Su madre ya le está haciendo señas de que se apure y la mamá de Moira también la llama. Ya ningún niño saluda a la maestra.
-¿Qué pasa si no le gusto a nadie? ¿Qué pasa si nadie me quiere? ¿Y si no quieren ser mis amigos? No quiero estar sola- suelta todo rápido y levanta la vista mientras lo mira con ojitos de cachorrito abandonado y las lágrimas a punto de salir.
Durante todo el año, Moira nunca le importó no tener amigos, ella siempre hizo lo que quiso. Corría de un lado a otro como una loca, se metía a jugar con otros niños aunque no la hayan invitado y si tenía hambre no tenía vergüenza de pedirle a otros niños, aunque Agustín siempre terminaba dándole sin que ella le pida.
Pero empezar primer grado significaba un gran cambio, debería empezar a comportarse, sino sería castigada por la maestra. Ahora entendía porque todos siempre quieren a la maestra jardinera y no a las demás.
-Yo siempre seré tu amigo y nunca te dejaré sola. Y si nadie nos quiere seremos nosotros dos contra el mundo- ella sonríe bien grande, mostrando sus dientes y esos hoyuelos. Sus ojos aún están vidriosos y se sorbe la nariz, pero la alegría no abandona su rostro.
-¡Eres el mejor amigo del mundo!- y lo abraza fuerte y él le corresponde. No le importa que sus madres ya se estén enojando porque tardan demasiado. Tampoco que sean los únicos ahí y que la maestra ya se haya ido. Está bien porque la ha hecho sonreír con sus palabras, aunque él haya querido decirle "Tú siempre me gustarás".
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Tercer capítulo listo! espero que les haya gustado!
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¿Cómo decir TE AMO?
ContoEmpezó por un crayón rojo y ¿cómo terminará? A veces no expresamos lo que sentimos con palabras, tal vez por duda, por vergüenza, por miedo al rechazo... pero sí lo hacemos con actos. Una historia de amor a través de los años. Logros obtenidos: -His...
