"Eso te pasa por enamorarte, de una promesa que nunca llegó".
Ay corazón – Cali y el Dandee.
Esa mañana, Agustín se levantó con una sonrisa y sintiendo que sería un gran día.
Moira no durmió. Se pasó toda la noche llorando y torturándose por ser tan estúpida. Cuando el sol comenzaba a asomarse y el reloj marcaba la siete de la mañana del sábado 16 de marzo, la morocha se secó las lágrimas y se armó de valor para marcar el número y pulsar el botón verde de llamada.
Jennifer no contestó su llamada, Moira sabía que era demasiado temprano y que su amiga amaba dormir, pero la necesitaba. Así que siguió insistiendo, una vez que lograra despertarla y después de escuchar sus quejas por molestarla, Jennifer vendría en su auxilio.
Sonó, sonó, sonó y fue al buzón de voz.
Sonó, sonó, sonó y fue al buzón de voz.
No sonó, la voz le comunicó que el celular estaba apagado o fuera de servicio.
Y Moira recordó la pelea, Jennifer le había soltado la mano harta de que ella siga volviendo con Nicanor. Debió escucharla, pero no lo hizo y ahora había perdido a su mejor amiga.
Se obligó a no llorar, se puso de pie y se marchó con quién sí la ayudaría.
No precisó tocar el timbre, Agustín estaba saliendo de su casa, pero no solo, Celeste lo acompañaba. Y Moira se sintió traicionada, aunque sabía que no debía estarlo.
—Agustín, necesito hablar contigo—intentó que su voz no saliera quebrada, pero estaba segura que había fallado.
—Hola, Moira—saludó Celeste, pero se detuvo al ver el estado de la chica. Sus ojos rojos, su pelo desordenado y parecía como si no hubiera dormido en días— ¿Estás bien?—la interrogó preocupada.
Moira no debía enojarse, la rubia no tenía la culpa, pero últimamente Celeste estaba en todos lados y donde ella mirara, Celeste estaba junto a Agustín. Y le estaba robando a su amigo, sin contar que había pasado una noche horrible, estaba angustiada y necesitaba a Agustín, no a la novia pegajosa.
— ¡No te metas! ¡Nadie pidió tu opinión! ¡Mejor vete y deja de estar pegada todo el día a Agustín! Eres demasiado pesada e insufrible y asfixiante—tal vez se había excedido, pero en ese momento no podía pensar, solo quería desahogarse y ella seguía molestando.
— ¡Basta! Ya te lo dije una vez, no quiero que la trates así—Moira miró a su amigo y quiso decir algo, pero Agustín estaba realmente enfadado— Será mejor que te vayas.
—Agustín, yo necesito...
—No Moira, estoy cansado de tu actitud hacia Celeste, esta vez te has pasado y no lo voy a permitir, así que solo vete.
Esto no podía ser cierto, Agustín no podía preferir a Celeste antes que a ella, pero lo estaba haciendo. La estaba abandonando, justo en el momento que más lo necesitaba, justo cuando todo su bello mundo se desmoronaba a pedazos.
La rabia que sintió por Celeste, ahora la sentía por el traidor de Agustín.
—Eres el peor amigo. Ojalá llueva cuando estén en medio de su cita— escupió con odio, se dio media vuelta y se marchó.
Iría con la persona que tendría que haber ido desde un principio. No entendía por qué Nicanor no había sido su primera opción.
+++
Su madre se había ido a dormir hace unos minutos atrás y él prefirió quedarse un rato más mirando la televisión.
"Deberías llamar a Moira, la vi bastante mal". Las palabras de Celeste seguían rondando en su cabeza, a pesar que quisiera olvidarlas. Estaba cansado de Moira, de sus actitudes y de sus cambios de humor, cansado de todo eso. Pero él también la había notado rara, pero al mismo tiempo no quería ser otra vez el primero que llamara. Ser quién se arrastre solo para volver a ser ignorado más tarde.
No, esta vez elegiría su orgullo.
Apagó el televisor sabiendo que ya no podía prestar más atención a nada y se dispuso a ir a dormir. Pero el timbre sonó.
Pensó que podría ser Celeste, ya que su novia se había olvidado su campera, pero también sabía que la chica podía esperar hasta mañana y no llamar a las once de la noche.
Pero al mirar por la merilla, no fue a Celeste a quien captaron sus ojos, sino a Moira.
Moira lloraba de forma silenciosa, pero las lágrimas no dejaban de correr.
—Moira, ¿qué te pasa?— le preguntó preocupado.
Se sentía culpable, tal vez si tuvo que haberla llamado cuando Celeste le dijo.
Ella lo miró completamente destrozada.
—Estoy embarazada.
Esa noche, Agustín estaba completamente serio y terminó el día con un trago amargo.
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Y entramos en la recta final, cada capítulo es un capítulo menos para el final.
Espero que les haya gustado.
Felices Pascuas y pasen un bonito fin de semana.
¡Nos leemos la próxima!
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¿Cómo decir TE AMO?
Cerita PendekEmpezó por un crayón rojo y ¿cómo terminará? A veces no expresamos lo que sentimos con palabras, tal vez por duda, por vergüenza, por miedo al rechazo... pero sí lo hacemos con actos. Una historia de amor a través de los años. Logros obtenidos: -His...
