— ¡No quiero escucharte! ¡Estoy harta de tus excusas estúpidas y sin sentido!— fue lo último que escuchó antes de cerrar la puerta.
No quiso escuchar la respuesta de su padre, ya se la sabía de memoria. Últimamente sus padres no paraban de discutir y a él no le gustaba.
Se fue caminando hacia la escuela, ni siquiera intentó buscar la moto. Quería despejarse de toda la tensión que se vivía en su casa. No pensar, solo olvidarse.
Las clases pasaron como siempre: aburridas. Últimamente sentía que nada lo motivaba, sus días eran como una rutina sin fin, salir del aburrimiento que era la escuela y entrar al estrés que era su casa.
—Tu celular está vibrando desde hace rato— la voz de Moira en su oído lo sacó de su ensoñación.
Seguía en el colegio y en la clase de Historia del profesor López, quien si te encontraba distraído solía hacerte preguntas hasta sentirte totalmente humillado y con mucha vergüenza. Luego de lograr su cometido, el profesor era feliz y volvía a impartir su clase.
—No me di cuenta— susurró bajito y mirando de reojo al profesor para no ser descubierto.
—Lo noté— contestó con burla y volvió a prestarle atención al profesor o al menos fingió que lo hacía.
Tomó el celular cuidando que López no lo descubriera y como si el universo había decidido regalarle un poco de suerte ese día, justo tocó el timbre de finalización y el profesor como era tan "buena onda" les informó que tenían que realizar las actividades de la página 170 a la 174 para la próxima clase. Todos se quejaron, pero abandonaron rápidamente el aula para ir al recreo. Él se quedó leyendo los mensajes.
— ¿Quién es?— inquirió Moira mientras invadía su espacio personal y trataba de ver quién le mandaba mensajes— ¿Aaron?— preguntó desconcertada.
Agustín pensó que ella se había ido a disfrutar los pocos minutos que tenían libres, pero parecía que su curiosidad era mayor.
—Sí, Aaron, nuestro amigo en la primaria— contestó por si ella no lo recordaba y solo dijo un "Ahhh". Pero solo para vengarse un poco— Te le declaraste y te rechazó— agregó picándola.
Le golpeó con un puño en el brazo— ¡Idiota! Claro que me acuerdo de él— dijo media enojada, pero se le pasó al instante— ¿Y qué cuenta?
—Que tal vez venga para las vacaciones de verano, pero no sabe porque ya vino en las de invierno— le contestó mirando el celular.
— ¡¿Vino en las vacaciones de invierno?!— gritó indignada— ¡¿Y por qué no me visitó?!
—Dijo que te preguntó, pero tú le dijiste que estabas ocupada— quiso agregarle el "con Ariel", pero le pareció muy cruel ya que la chica intentaba olvidarlo— Además, solo fueron tres días. Luego tuvo que regresar a su casa.
—Ojalá venga. Me gustaría volverlo a ver— dijo la chica tranquila. Agustín la miró como intentando evaluarla y saber si había un deseo escondido detrás de esas palabras, pero no encontró nada.
—No creo que nos preste mucha atención de todos modos— le contestó volviendo su atención al celular— Ahora que tiene novia...
— ¿Novia?— Agustín pudo notar la curiosidad en su tono de voz. Solo eso, no parecía tener un interés de una chica enamorada, solo la curiosidad de una muy chusma.
Él asintió a su pregunta.
—La conoció la última vez que vino— comenzó a relatar sabiendo que Moira se moría de ganas por saber todo— Ella le regaló entradas para la convención de Supernatural, pero después de eso no volvió a verla y está un poco desesperado por saber algo de ella, ya que el idiota se olvidó de preguntarle el nombre.
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¿Cómo decir TE AMO?
Short StoryEmpezó por un crayón rojo y ¿cómo terminará? A veces no expresamos lo que sentimos con palabras, tal vez por duda, por vergüenza, por miedo al rechazo... pero sí lo hacemos con actos. Una historia de amor a través de los años. Logros obtenidos: -His...
