Capítulo 14
Me despierto desorientada, mi cuerpo está envuelto en sábanas blancas, he de admitir que esto se está haciendo una grata costumbre.
Al mirar a mí alrededor no encuentro nada que mis ojos conozcan, solo recuerdo besar a Donaban y luego nada más, ahora me encuentro en una habitación blanca completamente desnuda.
Escucho agua caer detrás de una puerta, por lo que mi lógica me dice que es un cuarto de baño, agarro las sabanas envolviéndome con ellas hasta levantarme por completo y guiarme hacia la puerta entre abierta, espió por la orilla y veo a mi marido enjabonándose detrás de unas puertas de cristal.
Suelto rápidamente la sabana a la vez que invado la habitación entrando a la ducha de cristal, él me da la espalda, agradezco que no tenga cerrada la puerta de cristal, eso me da fácil acceso a espantarlo.
―Bú ―digo mientras agarro sus caderas con mis dos manos, aprovecho su sobresalto para besar su omoplato izquierdo y lo abrazo, ¿qué mierda te pasa Jaén? Antes de responderme a mí misma, él me distrae dándose la vuelta y dándome un rápido beso.
―Como durmió la mujer más egoísta de Europa ―me besa los labios fugazmente.
—¡Oye! No soy egoísta solo hago y digo lo justo.
—Si tú lo dices —me da la espalda, por lo que aprovecho a darle una nalgada—, ¡Jaén! —Exclama a dolorido.
—Te lo mereces por darme un somnífero, ¿Creíste que no me daría cuenta? —él me mira cambiando entre asombrado y enfadado.
—Es que a ti no se te puede ocultar nada —suspira cansado—, de seguro que hasta ya has de saber que estamos en Brasil.
—¡¿Brasil!? —digo asombrada, él me mira cambiando su semblante enojado a uno orgulloso.
—Sí, ¿Te gusta la sorpresa? —Me besa la nariz— ¿tú espía no te dijo dónde nos dirigía nuestro piloto?
—No tengo un espía, es muy lógico que pensara lo del somnífero cuando yo estaba al cien por ciento lucida. —Me trepo de su cuello con ambos brazos— Me alegro que te hayas arriesgado, solo por eso te mereces una sorpresa —me suelto y salgo de la regadera—, sigue duchándote.
—Jaén no... —cierro la puerta antes de que termine de hablar.
Lo primero que hago es observar por la ventana encontrando la hermosa vista de las playas de Brasil, aún no me ha dicho en que sector estamos por lo que me despego del paisaje para poder acercarme a la mesita de noche en donde hay dos móviles juntos, uno es de Donaban y otro es mío, lo intento encender pero la batería está agotada así que agarro el de Donaban.
Hace unos días me fije discretamente como digitaba la clave de su móvil, sé que sueno a una de esas mujeres psicóticas obsesionadas a sus maridos pero más vale prevenir a que lamentar, yo no confío en él, sé que en este momento hemos levantado banderas blancas pero nuestras diferencias y odio no se olvida de la noche a la mañana.
Con éxito desbloqueo el teléfono, estoy por abrir el GPS cuando este vibra en mis manos, es un SMS, pensé que ya nadie enviaba SMS hoy en día.
El móvil vibra de nuevo y mi curiosidad empieza a ganar.
Abro el mensaje con un nombre de contacto que dice Tío
"Me alegro que estés bien D, Julen y yo te extrañamos mucho, se fuerte, aguanta un poco más a tú esposa y que mal que los hayan echado de Marruecos por su culpa. Mira hemos hecho galletas, te amamos."
Al final del SMS se adjunta una foto de la peor persona en el mundo para mí, Abby. Ella había enviado una foto con su hijo sonriendo como las fotos de revistas de amas de casa en donde las madres perfectas compartían una receta o la decoración de su hogar.
Vaya.
Vaya.
Vaya.
¡Que se vaya al carajo!
En primer plano mi mente me dice que tire el móvil a la pared con mucha furia, salga al balcón del hotel para pegar el grito como tarzan en la selva y luego ir por mi marido para tirarlo desde no sé qué altura y caiga sobre el techo de un auto. Pero mi lado inteligente me dice que no vale la pena jugar mi libertad por un imbécil que no cumple su palabra.
Vuelvo a ver la foto con cada uno de sus detalles; me dan muchas ganas de contestarle que lo deje en paz y que se olvide de él porque yo si tendré un hijo de sangre Morris pero al final decido regresar al menú y marcarlo como no leído. No pienso rebajarme como cualquier chica enamoradiza, me cercioró de cerrar todo lo que he abierto y dejarlo intacto.
Respiro tres veces, para después buscar entre las maletas ropa que ponerme, cambiada salgo de esa habitación con un portazo que casi rompe la puerta, decido caminar fuera del hotel y lejos de él.
Camino siguiendo direcciones hasta llegar a un pequeño bar en las orillas de la playa.
Pido una bebida fuerte, pienso por un momento como Donaban me ha vuelto ver la cara de idiota pero esta vez sufrirá las consecuencias de sus actos.
—Hola, ¿Porque tan sola? —un chico muy apuesto se sienta a la par, lo observo y empiezo a pensar que Donaban nunca respeto nuestro acuerdo por lo que significa que ese acuerdo no vale nada para él y no pienso ser de esas mujeres que lloran por un hombre cuando les hacen daño pero no estoy dispuesta a caer tan bajo como él así que...
—Estoy esperando a mi marido —aunque me duela rechazar a este semidiós griego no seré peor que Donaban, porque al final le daré donde más le duele, Abby. Y pueda que tal vez al final yo me quede con nuestro pequeño retoño cuando ya esté en el horno. Él o ella será solamente mío si Donaban no empieza a comportarse.
El mesero me da mi bebida, la miro un momento y decido que dejare el alcohol.
―Vaya, pides una bebida y al final no la tomas, eres muy rara ―el mismo chico que hablo hace rato me sobre salta con su comentario.
―Sí, es que mi marido y yo estamos intentando conseguir un bebé, así que creo que es una mala idea tomar alcohol ―esta vez el chico me desea mucha suerte y se levanta frustrado por no conseguir lo que quería.
Un bebé. Es hora de despertar el instinto maternal y dejar de jugar con el tonto de mi marido, esta vez el objetivo será cumplir la misión.
Sé que es corto pero muchísimas gracias por estar siempre comentando, saben según yo este capítulo y otro que tengo guardado, ya habían sido publicados pero mi sorpresa fue grande al encender la computadora y ver que estaban aún en borrador, así que no sé qué paso en la app del teléfono, prometo editar la novela, disculpen por mis horrores ortográficas y si a veces no hay concordancia.
Infinitas gracias, Magbia.
ESTÁS LEYENDO
Frívola
ChickLitLo que viene a continuación pueda que no sea el típico cliché, pero ¿Quién lo sabe? Todo pasará como el destino lo quiera, al menos que el karma lo pague conmigo por mi borde actitud o mis sucios y viles trucos. Yo Jaén, dejare tentar al destino...
