Epilogo
Sus labios están pegados a mi cuello empezando a bajar lentamente por mi cuerpo llegando a mi abdomen, miro hacia abajo y una cabellera rubia tan suave como la seda me invita a tocarla, al sentir mi mano entre sus cabellos pone su atención en mí, entonces miro esos ojos celestes tan claros como el agua incitándome a abrir fuego entre ambos.
Ella se levanta ubicando sus largas piernas alrededor de mi abdomen, se muerde el labio inocentemente pero sé que quiere que le dé un beso, uno de esos que a ella tanto le gusta, nuestros labios están a punto de juntarse cuando me despierto agitado y excitado por el sueño húmedo que acabo de tener con mi futura exesposa.
Me levanto de la cama mirando el reloj en mi mesa de noche, son apenas las dos de la madrugada, miro hacia la cama encontrándome a Abby dormida, me había olvidado que ella aún estaba aquí; luego de que Jaén se fuera había tomado algunos somníferos para que se me pasara el dolor de mi ojo y tal vez el extraño dolor de pecho que me dio al ver a mi mujer llorar, jamás la había visto llorar...
Pensé que Abby se iría hacia su hotel pero tal parece que quiso a acompañarme; Abby siempre piensa en los demás y eso es lo que más me gusta de ella, me acerco hacia la cama para poder levantarla y acomodarla bien en la cama entonces es cuando me doy cuenta que tiene puesto un pijama de encaje, ella jamás usa encaje y menos si es de un rosa tan femenino y delicado.
Y es allí cuando caigo en cuenta que es de Jaen, recuerdos vienen a mí como un remolino y entonces la furia se activa en mis venas.
―¡Despierta! ―le toco el brazo insistentemente, ella se despierta retorciéndose en la cama y cuando me mira se guinda sobre mi cuello, eso hace que me enfurezca más― ¿Quién te dio permiso a tocar cosas que no son tuyas? ―Ella me mira extrañada hasta que entiende que hablo del pijama.
―¿Que te sucede? ¿Por qué actúas así conmigo? Por fin estamos juntos y ahora me tratas mal, mejor ven ―Es verdad ¿no era esto lo que querías Donaban? mi conciencia me pregunta.
―Es mejor que te vayas Abby, te pido que dejes ese pijama en el baño, hablamos después.―ella me mira enojada y después cambia su facción.
―Está bien, hablamos cuando estés bien ―me da un beso en su mejilla y entra al cuarto del baño.
Diez minutos después ella se despide de mí y me dice que vendrá temprano mañana, no le presto ni mas mínima atención.
Regreso a mi cuarto de baño encontrando el pijama sobre el lava mano, mi instinto me invita a olerlo y lo hago, pero ya no huele a mi mujer si no que Abby, furioso lo tiro hacia la basura.
¿Qué pasa conmigo? Lo lograste Donaban, al fin te llevaste por tercera ocasión a tu mejor amiga a la cama, ¿acaso no querías tanto esto? ¿Destrozar el corazón de tu mujer y que los dejaran en paz a ti y tu amante?
Miro la vista de Manhattan, todo se vuelve tan silencioso y entonces en ese preciso instante que empiezo a llorar y a extrañar aún más a esa cabellera rubia, a esa mujer revoltosa y a la futura madre de mis hijos.
¡Diablos!
¡Vaya lío en que me he metido!
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Frívola
ChickLitLo que viene a continuación pueda que no sea el típico cliché, pero ¿Quién lo sabe? Todo pasará como el destino lo quiera, al menos que el karma lo pague conmigo por mi borde actitud o mis sucios y viles trucos. Yo Jaén, dejare tentar al destino...
