La gran mano de Donaban se posa en mi hombro derecho haciendo que dé un giro brusco quedando cara a cara.
—Yo sé que tramas algo Jaén —su mandíbula se tensa mientras habla, siempre lo hace cuando se enfada—, pero no te saldrás con la tuya.
—No tengo nada que tramar, la empresa por derecho es mía que te quede eso muy en claro, por más que papá te quiera como un hijo él siempre tendrá preferencia por su sangre.
Quito bruscamente su mano de mi hombro para poder marcharme de la sala y regresar al comedor pero él vuelve a tomar mi mano.
—Hoy te vieron coqueteando con el mensajero, tú sabes bien que tienes que buscar alguien de tú misma clase si quieres renombre y éxito, así que veté con cuidado.
—Digo lo mismo Donaban, la secretaria con la que te encontré esta mañana no te dará renombre— esta vez si salgo de allí con mi mentón en alto, nadie me gana una discusión por eso sé que soy la mejor para tomar las riendas de la empresa.
En el comedor ya no hay nadie, es muy típico de mi padre retirarse sin despedirse, tal parece que desde mi regreso a mejorado mucho.
Doy un par de vueltas llegando al dormitorio de mi hermana, ella esta tendida en su cama leyendo uno de sus tantos libros.
—Me marcho, despide a papá de mi parte —ella aparta la vista del libro por unos momentos.
—Le diré, tú procura tratar bien a Donaban, él es una buena persona.
—Deberías dejar de tenerlo en un pedestal pueda que al final te lleves una gran sorpresa —digo cerrando la puerta de su habitación.
•••
El lunes de la siguiente semana empiezo a trabajar oficialmente en la empresa, el poder que siento al caminar por los pasillos al llegar es enriquecedor.
Ninguno de ellos me conoce oficialmente; mi asistente personal en New York mando un comunicado a la prensa internacional y nacional para que presentaran a la nueva presidenta del imperio hotelero más famoso de Europa, por lo que supongo que más de alguno de mis empleados sabrá quién soy.
—Señorita Smith soy su nueva asistente —Una chica baja de cabello castaño me sigue mientras camino hacia el elevador—, Mi nombre es Susan.
—Espero que te pongas al día conmigo, le hablare a Monique para que enlace agenda contigo, ella es mi asistenta en norte América, ella te dirá lo que me gusta, lo que odio, mi itinerario, el orden con el que llevó las cosas y más.
—Está bien, ¿algo más? —la chica se miraba nerviosa pero no le tome importancia.
—El fin de semana estudie el perfil de nuestros socios y las personas de alto rango de la empresa, ahora necesito la de los jefes de área, te daré quince minutos desde ahora para conseguirlo y tenerlo sobre mi escritorio, puedes irte.
La chica salió espantada de mi vista, por un rato pensé que se haría pis en frente de mí.
Cuando llegue al último piso, la recepcionista mal educada de la primera vez me esperaba parada con una sonrisa nerviosa.
— ¡Buenos días! El señor Donaban dijo que su oficina sería la de su padre que queda al fondo, él estará en la lateral.
—Muy bien, espero que la hayan limpiado minuciosamente, mi asistente subirá en un momento, muestra dónde queda su escritorio y no quiero ni un cotilleo por los pasillos.
—Si señorita Smith.
Al cerrar la puerta de mi oficina, Sonreí satisfecha de haber podido salirme con mis caprichos.
Me acerque a uno de los ventanales para poder apreciar la maravillosa vista, esto sí que era vida.
—Veo que ya te instalaste —Donaban entra sin pedir permiso.
—Agradecería que la próxima vez tocaras —me siento en la silla corrediza y él toma sitio enfrente de mi escritorio.
—En una hora tenemos reunión con los accionistas, al parecer no les agrada que una mujer lleve el mando —dice levantándose del asiento que solo segundos había agarrado—, opino igual, las mujeres se dejan llevar mucho por los sentimientos —camina hasta llegar detrás de mi puesto y tomar mis hombros—, aunque sé que si tú tuvieras un marido al lado ellos te tomarían más en cuenta —esto último lo susurra en mi oído.
—No sé qué es lo que pasa en esa cabezota tuya, pero desde ya te digo que la última persona a la que escogería para formar alianzas sería contigo.
—En la preparatoria era el más querido por todas, ¿te acuerdas cuando me invitaste al baile de las chicas invitan y yo te rechace? —cómo olvidarlo, nadie en la vida me había dicho que no, pero en esa ocasión fui obligada por mi hermana a invitarlo y el muy cretino dijo que no para luego enfrente de mis narices invitar a Abby, la chica mosca muerta por la que todos morían.
—Te invite por caridad al parecer nadie te había invitado según mi hermana.
—Pues no, recibí muchas invitaciones, esa vez te rechace pero ahora puedo decirte que si quieres puedes volver a invitarme y luego no sé —olió mi cuello haciendo que mis pelos de la nuca se erizarán—, tal vez pasar un delicioso rato.
—Nunca —me levante bruscamente del asiento quedando unos milímetros lejos de su boca, yo era alta con mi 1.79 pero él me ganaba solo unos centímetros.
—Ya lo veré...
— ¡Oh! Disculpen —mi nueva asistente nos miró apenada desde la puerta ambos nos separamos.
—Te veo en la junta —se alejó Donaban, para luego salir del lugar regalándole un guiño a mi asistente, haciendo que esta se sonrojara aún más.
—¿Estás bien o tendré que conseguir un balde para apagarte?
—Estoy bien, aquí esta lo que me pidió —dijo reaccionando— y el mensajero quiere verla señorita, dice que trae algo muy personal al que solo a usted puede entregarle.
—Dile que pase —dejándome los perfiles de los empleados se retiró.
Tocaron la puerta, al fin alguien tocaba una maldita vez la puerta.
—Adelante —mi mirada se encontraba en el sobre de papel manila que la secretaria había dejado.
—Hermosa oficina —Esa voz...—, hola Jaén.
— ¡Oh, no! Otra vez tú —en mi vista se encontraba Ryan, el acosador número uno del mundo.
—Quizá es el destino —Su sonrisa coqueta me causo gracia, era muy preparada—, me quiero disculpar por la forma en que conseguí tu número de teléfono.
—En la próxima no lo haga, ¿trae algo para mí?
—Y volvemos con las formalidades —susurro para sí mismo pero lo oí—, aquí está su paquete, firme aquí —acerco un tablero para que firmara—, esperó algún día acepte una cita conmigo, soy un encanto también soy entrenador, yo podría darle una rutina de...
—Tenga, puede retirarse —el me observo rendido para luego marcharse.
El paquete enfrente de mi decía "confidencial", extrañada lo rasque como pude llevándome una gran sorpresa al descubrir lo que era.
— ¡Ryan! —grite por lo alto, la puerta rápidamente se abrió asomándose él un poco.
—Es de mi parte con mucho amor, espero que te guste —guiñando un ojo volvió a cerrar con todo velocidad.
Ese chico realmente estaba perdido.
N/A: Hola mis queridas frívolas y frívolos, si lo hay, lamento haber actualizado tan tarde pero tenía unas pruebas que pasar y decisiones importantes que tomar.
Pero ahora ya estoy aquí en horario normal, nos leemos el otro domingo.
Pd: Me gustaría que comentaran para saber qué les parece la novela y poder conocer a mis lectores, gracias :D
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Frívola
Literatura KobiecaLo que viene a continuación pueda que no sea el típico cliché, pero ¿Quién lo sabe? Todo pasará como el destino lo quiera, al menos que el karma lo pague conmigo por mi borde actitud o mis sucios y viles trucos. Yo Jaén, dejare tentar al destino...
