trois

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El castaño bajó las escaleras corriendo y tropezando con sus propios zapatos, abrió la puerta y de inmediato abrazó al chico, sin importarle cuán empapado este estaba.

—¿Qué diablos haces? —le empujó dentro de su casa. —¡Pensé que me habías dejado plantado, me preocupaste! —reprochó, sin dejar que Jimin hablara por el momento. —Te odio, pastelito.

—Lo siento por llegar tarde. —dijo, con un tono de tristeza en su voz. —No alcancé a tomar el bus y tuve que caminar hasta aquí.

—¿No podías simplemente responder tu celular? —frunció el ceño por segunda vez en el día, el más bajo le sonrió de manera culpable y se encogió de hombros. —Bueno, ya no importa. —Jeongguk miró la apariencia de Jimin, captando que este estaba totalmente empapado. —¡Te vas a enfermar! Vas a coger un gran resfriado si te quedas así.

El más alto le arrastró escaleras arriba rápidamente. Al entrar a la desordenada habitación, Jeongguk soltó su mano y se dirigió al closet, buscando una sudadera que diera el mayor calor posible. Por otro lado, Jimin se secaba un poco con una toalla que encontró.

El castaño se dio la vuelta justo cuando Jimin se estaba quitando el mojado suéter azul que tenía puesto, la prenda levantó la polera gris del chico, dejándole ver a Jeongguk parte de su espalda y una venda que cubría sus costillas.

—... ¿Qué diablos? —susurró, al decir esto, Jimin se giró hacia él.

—¿Pasó algo? —secaba cuidadosamente su cabello, dedicándole una mirada confusa al chico.

—Eh, no. Nada. —sacudió su cabeza. —Toma, Min. —Le extendió la prenda, junto con una bufanda y un gorrito de lana. Jimin le dedicó una cálida sonrisa y entró al baño para poder cambiarse.

—¿Qué? —murmuró otra vez, pensando en la venda que había visto envuelta alrededor del torso del chico.

BRUISED [kookmin]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora