sept

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Jeongguk, como el idiota que es, dejó que Jimin se fuera en ese mismo instante, pero al momento en el que llegó al instituto, lo primero que hizo fue buscar a su amigo.

—Contesta. —murmuró contra su celular mientras continuaba caminando por toda la escuela en busca del chico. —¿Han visto a Jimin? —les preguntó a unos chicos de su curso, estos negaron rápidamente.

Jeongguk siguió vagueando por la escuela unos minutos más, antes de entrar a los sanitarios, fue abriendo las puertas una por una, encontrando todos los cubículos vacíos, a excepción del último.

Ahí estaba Jimin, la polera de este estaba sobre el tanque del retrete junto con la venda,  y él estaba tan paralizado como el mismo Jeongguk. Este último tragó saliva duramente y sintió su estómago dar un vuelco al ver el moretón oscuro y gigante que cubría su costado derecho. Sus ojos se abrieron tanto que pensó que iban a salirse de sus cuencas.

—Jimin, ¿qué diablos?, ¿cómo te pasó eso? —Jeongguk cerró la puerta a sus espaldas, para que nadie más pudiera observar lo que él estaba presenciando en el momento.

Se acercó al delgado cuerpo de Jimin, acercando su mano hacia el cuerpo del chico, más este lo detuvo.

—No lo toques, por favor. De verdad me duele. —La vergüenza inundaba la voz del chico, parecía estar a punto de llorar una vez más. —No fue nada. —dijo, colocándose su camisa con prisa y guardando la venda en su mochila de la misma manera.

—Jimin. —Jeongguk tomó la muñeca del recién nombrado cuando este iba a salir del cubículo. —Sabes que puedes contarme lo que sea que esté pasándote, ¿por qué siempre vas tan magullado y lastimado?

—Soy un poco torpe, Jeongguk. Siempre me lastimo de las maneras más estúpidas del universo. —Se soltó de su agarre, saliendo así del cubículo y ganándose miradas extrañas de varios chicos, todo por dejar ver que había estado encerrado con otro chico dentro del baño.

BRUISED [kookmin]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora