onze

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A la mañana siguiente, cuando Jeongguk entró al salón y se sentó en su habitual puesto, se sorprendió al notar que el pupitre a su lado estaba vacío.

Revisó su celular confundido, en busca de señales de vida por parte de Jimin, pero no tenía mensajes nuevos de él, y mucho menos una llamada para avisarle que iba a faltar a clases.

Se apresuró a escribirle en Instagram rápidamente, aprovechando que la profesora de química estaba muy ocupada explicando algo como para prestarle atención al chico raro que se sienta al fondo del salón.

Prestó atención a la clase por un rato, y cuando se agobió, comenzó a hacer garabatos en su libreta, revisando repetidamente su celular.

No había nada.

Mordió el interior de su mejilla, y luego de unos minutos torturadores, el timbre del primer receso sonó, provocando que se sobresaltara ante el sonido

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Mordió el interior de su mejilla, y luego de unos minutos torturadores, el timbre del primer receso sonó, provocando que se sobresaltara ante el sonido.

Tomó todas sus cosas y salió del salón rápidamente.

En el pasillo miró a todos lados, en busca de su Jimin, pero simplemente no le encontró porque él no estaba allí, comenzó a preocuparse; se percató de la ausencia de los profesores por fuera de las aulas, y ahí vio su oportunidad.

Se escabulló entre la multitud, arreglándoselas para salir de la institución, trotando en dirección hacia la casa de Jimin.

BRUISED [kookmin]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora