Capítulo 13.

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Maratón -> 3/4

***

- Luego de que él falleciera las cosas entre Clarisse y yo se volvieron tensas y dolorosas... Peleábamos cada día intentando encontrar el punto específico en dónde habíamos fallado, y terminábamos entre lágrimas. – Dijo con tristeza la ojiverde. – Ella se refugió en su música y yo en mi trabajo... Habían días donde ni siquiera nos hablábamos, y ella se quedaba tocando el piano como si nada más importara... En un principio no me molestaba, yo estaba acostumbrada a oírle durante horas y horas.

Cerrando sus parpados Lauren fue capaz de oír con claridad las notas de aquel piano que resonaban cada noche que siguieron a lo que había ocurrido con el bebé.

- Luego ella perdió el control y ni siquiera dormía para quedarse tocando... Cada noche, toda la noche, por meses. Se sentaba y tocaba el Tercer movimiento de la Sonata Op. 27 de Beethoven...

Recordando el estridente sonido del piano en aquellas noches de insomnio Lauren tensó su mandíbula sin dejar de sentir cómo Camila tenía entrelazada su mano con una de las suyas.

- Una noche no lo soporté más y le pedí que dejara de hacerlo, porque realmente quería descansar para no andar exhausta durante mis guardias. – Murmuró. – Pero ella se lo tomó como algo personal... Y comenzamos una fuerte discusión.

Su voz se cortó dejando al descubierto todas las emociones que invadían aquellos recuerdos que aún estaban tan vívidos en su memoria.

- Me culpó... Con sus propias palabras me recordó que había sido yo la que no había querido al bebé desde un principio. – Dijo con las lágrimas cayendo por su rostro. – Ese había sido su pensamiento durante meses... Y no supe qué decirle... Porque... Porque yo lo que más deseaba era tenerle, ¿Sabes?... A veces pienso que todo esto es una pesadilla y que me despertaré con el llanto de mi hijo para acunarlo...

Las lágrimas escapaban de sus ojos tan rápidos que incluso se le hacía imposible pestañear. Su mirada se fijó en un punto al vacío recordando el propio llanto de Clarisse entre sus brazos. Ella había intentado mantenerse fuerte por ambas, pero saber que la propia mujer que había llevado su hijo en su vientre ahora le culpaba había destrozado finalmente su corazón.

- Pasaron días en que no hablamos después de aquella pelea... Yo comencé hacer algunas horas extras en el hospital y...

Se detuvo un momento a mirar directamente aquellos ojos marrones que sólo expresaban preocupación. Dudó si volver hablar, pero Camila le dejó una leve caricia cerca de su mejilla en señal de que podía continuar.

- Comencé a consumir ansiolíticos... Yo sólo quería dormir bien, lograr tumbarme en la cama y no preocuparme por nada por un par de horas... - Susurró. – Pero luego comencé a probar algunos opioides... Me enganché a la hidrocodona, luego al demerol y...

Camila se apartó levemente para mirarle con una expresión de pánico haciendo que el propio rostro de Lauren se volviera rígido y se le cortara la respiración.

- ¿Cuánto tiempo? – Dijo la morena.

- Cuatro meses... Me conseguía los medicamentos prescribiendo las recetas para otras personas y... Y mi padre comenzó a sospechar... Por supuesto se lo negué. Lo último que él necesitaba era una hija adicta que aún vivía el luto de haber perdido un bebé...

- Oh Lauren...

- Él fue el único que lo sospechó, pero tampoco insistió luego de que le gritara que no hablaríamos de una estúpida suposición por su parte. – Sonó áspera.

Strangers in the night. (CAMREN)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora