El lugar lógico para encontrar una voz de otros tiempos es un cementerio de otros tiempos.
Howard Phillips Lovecraft
† † †
- Maldita sea, odio que siempre llegue tarde. - Se quejó Alex, impaciente, pisoteando el pie en el suelo incesantemente, cómo si con eso pudiera acelerar el tiempo.
- Ya le conocemos. No tardará en llegar. - Insitía Eric, para poder calmar a su amigo.
Hacía más de una hora que Veronica y Alex habían llegado al cementerio, encontrándose a Eric sentado junto a mi, contándome la historia de la orden de los pálidos.
En principio, me parecía bien su misión y la compartía plenamente. Protegían los camposantos, homenajeaban a personas que en vida fueron excelentes... aunque eso de dormir una noche entera junto a ellos supongo que era cüestión de acostumbrarse.
Lo que más me impactó fue que los padres de Eric pertenecieran a esta vieja orden. Christian y Alexia, sus padres, se conocieron mediante este grupo. Christian se unió recientemente a los pálidos, pasando por la misma prueba que yo, aunque él la pasó completamente solo, y con temperaturas bajo cero. Al cabo de un tiempo, Christian y Alexia se enamoraron, y pasaron por muchas experiencias juntos. No me contó mucho, aunque tampoco era de mi incumbencia.
Alex seguía igual de agrio conmigo, por lo de esa mañana seguramente. Se veía que era un chico con carácter, con demasiado orgullo y cabezonería en su cerebro. Veronica era más fría, no hablaba conmigo si no era completamente imprescindible o algún comentario puntual. Parecía que no le importara nada, aunque le disparasen una flecha en su cuerpo, no creo ni que se quejara del dolor. Escondía sus sentimientos detrás de su máscara blanca y su flequillo terminado en punta con un color morado defuminándose por su cabello, recogido por dos despeinadas coletas, expresando rebeldía. Eric ya emitía una aura de líder. Era quién ponía en orden a sus pálidos y era el mayor pilar de la orden. Si él cayera, caerían todos con él.
Me preguntaba cómo sería el otro miembro.
- El miembro que falta - empezó Eric - es el hermano mayor de Veronica.
- ¿En serio? - No me esperaba eso para nada.
- ¡Veronica es la hermana pequeñaja! - Exclamó Alex, con una sonrisa burlona en sus labios negros.
Oí un fuerte golpe en el cuerpo de Alex. Vi velozmente la mano de Veronica dándole con fuerza en la nuca de el chico del pelo calabaza. Seguidamente, Alex se puso la mano en la nuca e hizo un gesto de dolor, acompañado de quejas entre dientes.
Me quedé con los ojos abiertos contemplando la escena.
- ¡Joder! ¡Eso ha dolido, Vero! - gimoteó el chico, dolorido.
Vi como nuevamente la mano volaba hacia su nuca, esta vez dándole en la mano donde había puesto su mano para aliviar el dolor. Sonó como un planchazo en una piscina. El chico se puso esta vez la mano por delante, balanceándose como una mecedora, mirándose su mano, enrojecida.
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Retrum 3: Labios de Ébano [En corrección]
Fanfiction[Recomiendo haber leído con anterioridad "Retrum: cuando estuvimos muertos" y "Retrum 2: la nieve negra", ya que esta historia es una secuela de la bilogía de Francesc Miralles.] "¿Has dormido alguna vez en un cementerio?" La pregunta se repite años...