Capítulo 2

27 3 0
                                        

Cuando llegué a mi habitación, me quedé petrificada parecía el típico cuarto, que aparece en las películas de miedo. Al pisar el suelo, la madera crujía, los muebles parecían tener tanto tiempo, que pensé que deberían estar en un museo. El aire estaba lleno de polvo, en definitiva, lo único bueno de aquella habitación, era la ventana y sus vistas. En seguida, me pusé agresiva con mi madre y grité:

-¡A menudo antro nos has traído! Esto es horrible, no pienso pasar aquí ni un segundo más de mi vida, y, muchísimo menos un mes. Todos mis amigos en lugares paradisiacos y ¿yo aquí?

Mi madre desesperada salió de mi "cuarto" con un portazo. Aquello no podía estar pasándome a mí.
Como necesitaba tomar aire, salí al jardín, y caminé hasta el lago.
Cuando llegué extrañas burbujitas brotaban del lago. Pero, como no, me obligué a pensar que era mi imaginación.

Lo que me hizo dudar fue que a los cinco minutos, oí un fuerte estruendo seguido de un grito, después empecé a oír pasos. Como acto de supervivencia, empecé a correr, hasta que encontré un gran árbol, y me refugié allí.
Cuando conseguí recuperar el aliento, me senté, y al girarme, vi a un chico. Grité de tal manera, que no sé, como no vino la policía.

Lo que yo no sabía, era que aquel lugar y aquel chico, me iban a cambiar la vida. Cambiar la vida...

EL CADAVERDonde viven las historias. Descúbrelo ahora