• Capítulo XLII •

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  El Oficial Cardozo estaba al tanto de las novedades que Sofía y por otro lado la Detective Nievas había entregado. Estaba en una encrucijada. No contaba con tanto personal a cargo para dividirse y afrontar los dos frente. Si bien, la prioridad era el rescate de Rodrigo, tenía el presentimiento que la información que había entregado la Detective, era confiable, y de ser así, debía aprovechar la situación. Eran veinte largos años que el Jefe Narco era buscado por el escuadrón antidrogas de toda la región, sin éxito. Y ésta era su oportunidad de ser el héroe, y consumar el trabajo que una vez supo iniciar el Comisario Costas.
  Cardozo debía escoger. El refuerzo policial de la ciudad de General Roca, estaba en camino, pero temía que no llegarán a tiempo. De General Roca a Choele Choel, hay una distancia aproximadamente de ciento ochenta kilómetros, y todo dependía del tráfico vehícular, suponiendo aún más que por ser sábado iban a tardar un poco más de lo esperado.
  El oficial miró su reloj. Eran las diez y media de la mañana y debía tomar su decisión y ejecutarla instantáneamente.
  Pasaron cinco minutos, Cardozo tomó su handy, y moduló una simple orden a la comisaría y a todas las patrullas.
  << Quiero todas los efectivos y las unidades vehiculares en la plaza Kennedy. Ahora mismo. >>
  El Oficial a cargo, escogió su desición. Resguardar la integridad del niño era lo más prudente. Luego, con los refuerzos, podía invadir la supuesta madriguera.
  Encendió su teléfono móvil y llamó a la Detective Rocío. Luego de varios intentos frustrados, encendió el motor de su auto particular y dio otra orden al personal policial antes de partir.
  << Vayamos a la plaza Kennedy pero no seamos descubiertos, repito ¡No seamos descubiertos! Y si localizan a la Detective Nievas, comuniquenle que me llame urgentemente. >>
 

La Danza de la Mariposa ©Donde viven las historias. Descúbrelo ahora