Mirabas la hermosa vista que tenías; un bello paisaje del mar y de cómo las olas chocaban contra las rocas, respiraste hondo sintiendo paz y tranquilidad, algo que ya hacía falta en tu tiempo libre. Miraste el hermoso atardecer que caía recordando los meses anteriores y lo afortunada que eres al estar donde estás ahora.
Cuando llegaste a Industrias Stark para el puesto de recepcionista rápidamente el mismísimo Tony Stark te había entrevistado y aceptado; pasaron las semanas que cambiaron radicalmente en meses, veías llegar de vez en cuando a Tony y siempre llegaba algo cansado o con ojeras, o simplemente sin ánimos de nada, pero todo cambiaba al verte ahí con una gran sonrisa. Su humor se volvía el mejor de todos, incluso al mismo JARVIS le había dado miedo una vez su tan repentino cambio de humor. Él siempre era caballeroso contigo cosa que a muchos le impresionaba. Hasta llegar a un punto donde ustedes ya eran amigos con el paso de los meses. A pesar de siempre estar con una sonrisa para ti siempre notabas lo cansado que llegaba y lo estresado que andaba; y eso es lo que nos trae al presente, justo ahora tú y Tony disfrutaban un día de aventuras por la ciudad de California.
Tony rió un poco recordando desde la mañana todo lo que habían hecho.
-Megustórobarlelabicicletaaesetipo.
Reíste negando.
-Amimegustaesto... Teesperoenelaguaanciano.
Corriste hasta el mar y te metiste de clavado en ya un poco más profundo sin importar que no traían nada ni siquiera otro cambio de ropa.
-¡Oye, eseesRogers!
Se quitó las sandalias que andaba y te siguió haciendo el mismo movimiento. Ya los dos en el agua, empezó a corretearte nadando hacia ti y tomándote de la cintura para cargarte y volverte a tirar al agua. En unos minutos ustedes estaban frente a frente, Tony tomó suavemente tus piernas y las puso alrededor de su cintura acercándote más a él, miraste sus labios carnosos y mojados hasta que no resististe y lo besaste con él siguiendo tu ritmo. El beso pasó de ser tierno y lento a uno más necesitado, Tony te sacó del agua cargándote por los muslos y llevándote a la arena donde la ropa empezó a desaparecer en pocos minutos. Agitados unieron sus frentes viéndose a los ojos y con la mirada sabían que ambos querían ese momento, acarició tus curvas muy delicado aprovechando que ya estaban ambos desnudos y besó tu cuello entrando en ti lentamente, jadeaste acercándolo aún más a ti. Sus embestidas pasaron de lentas y profundas a rápidas y fuertes; gemidos, jadeos, gruñidos, sólo eso se escuchaba además de las olas golpear en esa playa que era testigo de ese amor. Ambos llegaron al orgasmo gimiendo el nombre del otro para luego verse sonriendo.
Pasaron las horas y después de hacer el amor 3 veces ya estaban vestidos de nuevo y viendo el mar a sus pies. Con una mano en tu cintura y tus manos alrededor de la suya se abrazaban felizmente sin preocupaciones ni problemas.