Capítulo 1

303 13 2
                                        

                  

No debía estar tan asustada, pero no podía evitarlo. Debía dormir, entonces, pero no podía. En la noche, allí, en la cama, todo parecía más difícil, diría yo. Y es que cualquier problema se apodera de ti, y no puedes pensar en ninguna otra cosa. Mi despertador marcaba las cinco de la mañana. Quería dormir, joder.

No puedo evitar ser pesimista cuando me enfrento a algo desconocido. Imaginar la peor situación posible es algo natural para mí, siempre acabo paranoica. Eso es lo que me estaba pasando, y no podía controlarlo.

Me levanté, e hice la cama como pude. Es algo que desde luego no se me daba bien, y ya lo había aceptado hace tiempo.

Tardé menos de lo normal en ducharme, pero después de eso vino mi gran guerra. No sabía qué ponerme. Lo de ser nueva en un sitio no me gustaba nada, me afectaba demasiado. Toda la ropa estaba en las maletas, así que no tenía mucho donde elegir. Debí haber pensado en eso antes. Escogí unos shorts vaqueros y una camiseta de tirantes, con bordados morados y azules. También cogí una sudadera. En mi ciudad hacía un calor de muerte, pero allí no sabía qué tiempo haría. Bueno, sabía que pasaría dos meses entre montañas, pero estábamos en verano.

Recogí un poco toda la habitación y bajé a la cocina a desayunar. El desayuno, para mí, siempre fue la mejor parte del día. Como siempre era la primera en despertarme, podía comer lo que quisiera. Chocolate, café, tostadas, galletas... y fruta, así no me sentía tan culpable.

Vale, ya eran las 8:15 de la mañana. Mi padre no tardaría en bajar para irnos. Ya me había despedido la noche anterior de mamá y de Sam, así que estarían durmiendo.

Mi madre no se sentía bien. Sabía que no quería que me fuese, pero tenía 17 años, y realmente quería pasar el verano en Arts Summer Camp. Estaba segura de que pasar el verano rodeada de gente como yo en un lugar tan bueno iba a ser genial.

"Gente como yo".                                                                                                                         

¿Cómo era yo?

Supongo que con eso me refería a gente que le gustaba lo que a mí. Desde siempre me había encantado todo lo relacionado con la música, o la pintura. Mi madre me enseñó a tocar el piano cuando era una niña y desde entonces...

Recuerdo que a veces me sentía fuera de lugar en mi instituto. Allí la vida de todo el mundo giraba en torno al deporte.

La verdad es que el baloncesto está bien, pero no sería capaz de pasar un día entero hablando sobre ello.

- Bella–me llamó mi padre. No le había oído bajar de su habitación –. Te llevo las maletas, pero tienes que coger el bolso.

Tardamos poco en poner en el coche todo el equipaje. Mi padre no era muy charlatán, así que nuestro viaje fue tranquilo.

Cuando me dí cuenta, estábamos ya llegando al aeropuerto. Aún me quedaba otra hora de avión hasta la ciudad, y luego tenía que montar en un autobús que me llevara hasta el campamento.

No me gustaba llamarlo así. Parecía que tenía cinco años, pero no sabía qué otro nombre darle. Me había costado mucho conseguir todo el dinero, por lo que, desde luego, ASC no era cosa de niños.

Por las fotos que había visto parecía un lugar un poco... ¿de ensueño? Yo siempre había soñado con algo así.

Allí tendré la oportunidad de mejorar mi técnica, y aprender solfeo; aprender música de verdad.

No saber el nivel de los demás campistas era algo que me había dado más de un dolor de cabeza. Meses atrás, cuando recibí la aceptación por parte del director de ASC, el miedo a no ser lo suficientemente buena se instaló en mi pecho, y ahí seguía.

Our songDonde viven las historias. Descúbrelo ahora