No se trata de un problema amoroso normal.
Se trata de 'La emperatriz de sangre' Que hará todo lo posible para separar a Kristen y Christopher con notas bañadas en sangre que contienen advertencias y que luego de ser leídas desaparecen.
Si no lo t...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
...
Martes
Toco por quinta vez el timbre.
Nadie responde.
He estado aquí por más de diez minutos y nadie responde ni siquiera tengo el número de Rebecca, ni mucho menos el de su mamá.
Si salieron me tendrían que haber avisado para no estar aquí frente a la puerta tocando el timbre como idiota.
En eso suena la bocina de un coche, me giro y veo un Ferrari rojo.
La ventanilla se baja lentamente hasta que logro ver el rostro de Andrés.
—Gracias al cielo, ¿Dónde se encuentra toda la gente que vive aquí?
Andrés me mira perezosamente.
—Vieja malvada —Susurra y luego ríe.
—¿Qué?
—¿No te dijo Inés de que hoy no iba a estar nadie en casa?
—No, ¿Pero eso no me tendría que haber dicho Rebecca?
—Le sacaron el celular por problemas personales, ella le pidió a Inés para que te avise y así no vengas en vano, pero ya estás aquí.
Maldita Inés.
Sube su vidrio, arranca el auto, el portón se abre y entra en el lujoso jardín.
¿Se va sin más?
¿Qué se cree?
¿Ni siquiera un adiós?
Andrés sale de su auto, para, voltea y me mira.
O más bien apunta con el control el portón que está frente mío para que se cierre.
Luego se adentra en su mansión.
Se nota que el mundo es poco para él, ni qué decir las personas.
(...)
Opto por pasar el resto del día en el centro comercial que se encuentra cerca de la mansión.
Recorro varias tiendas de ropa más no compro ninguna, me pruebo varios vestidos para la fiesta del sábado, tengo que ir elegante y más aún si Christopher me acompaña.
Solamente dos me gustaron, vendré con Lauren, un sabor amargo se forma en mi garganta.
Lauren... me está dando mala espina, no puedo sacar de mi mente la idea de ella siendo la emperatriz de sangre no quiero hacerlo, pero no puedo evitarlo.
Voy al patio de comida y pido hamburguesa con coca cola.
Mientras como, pienso en la forma en la que Lauren nos miró ayer y no me gustó, no puedo definir muy bien qué clase de mirada fue.