CAPITULO 50

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DANIEL 

Abro los ojos sorprendido y Julia asiente con la cabeza decepcionada. No tenía ni idea, pensaba que Alba era una persona completamente diferente. Aparenta ser una persona simpática, agradable, buena... Pero es todo lo contrario según lo que me ha dicho Julia. No digo que no la crea pero lo que ha dicho Julia es muy fuerte.

-¿Estás segura de lo que estás diciendo? -digo alzando una ceja. 

-Muy segura Daniel, tienes que creerme -dice en modo de súplica.

-Bueno...-digo rascándome la nuca.

De repente se nos acerca Jesús sonriente y pone su mano encima de mi hombro.

-Hermano, ¿me acompañas a comprar unas cosas? No tardaremos -pregunta Jesús quitándole importancia.

Aparta la vista de mi hermano y miro a Julia soltando un pequeño suspiro.

-Puedes ir, tranquilo -dice encogiéndose de hombros.

-¿Segura? -pregunto no muy convencido. 

-Muy segura -dice asintiendo con la cabeza.

-No entiendo que os pasa pero estáis muy raros -dice Jesús alejándose de nosotros.

Julia y yo nos miramos y nos dirigimos al salón, donde se encuentra Alba apoyada en la pared y mirando coqueta a Jesús.

-Vamos -dice Jesús abriendo la puerta tras besar a Alba.

-Adíos nena, volveremos enseguida -le digo a Julia susurrándole en el oído.

Suspira no muy convencida y yo salgo por la puerta detrás de mi hermano.

Caminamos unos metros sin decir nada, yo no dejo de mirar al suelo. Cojo aire y suspiro para que se de cuenta de que me pasa algo, y lo hace.

-¿Qué te pasa Dani? -pregunta poniéndose delante mío sin dejar que avance.

Levanto la cabeza del suelo y me miro serio.

-Te tengo que contar una cosa de Alba -digo hablando rápido.

-No me asustes bro... -dice preocupado.

UNA HORA MÁS TARDE

Al contárselo no ha podido evitar echarse a llorar, no pensaba que la chica dulce que había conocido en realidad fuera una manipuladora y... No sé qué adjetivo más utilizar en estos momentos. Acabamos de salir de la tienda y estamos yendo lo más rápido que podemos a casa, los dos estamos muy preocupados por como estará Julia. Me estoy empezando a arrepentir de haberla dejado sola.

Corremos por la calle hasta que por fin llegamos, nos paramos en seco y tiramos las bolsas al suelo. Delante de la casa hay tres vehículos, dos coches de policia y una ambulancia. 

Miramos por todo el jardín hasta visualizar a Julia hablando con un policia y tapándose la cara con la manos. Corremos hacia ella y Jesús se pone a hablar con el policia mientras que yo me lanzo a abrazarla. Ella esconde su cabeza en mi pecho y solloza.

-Pequeña, tranquila. ¿Qué ha pasado? -digo con la respiración agitada.

Saca su cabeza y mira por encima de mi hombro, me giro y veo como los médicos sacan un cuerpo sin vida cubierto por una tela encima de una camilla.

Vuelvo a mirar a Julia, la cual vuelve a esconder su cabeza en mi pecho. Levanto un poco la cabeza y veo que Jesús viene hacia nosotros muy nervioso.

-Alba a fallecido -dice Jesús echándose las manos a la cabeza.

-¿Qué ha pasado? -digo alterado.

Julia levanta la cabeza, se separa de mí y frota sus ojos para quitar las lágrimas que se estaban acumulando en ellos sin parar.

-Cuando os fuisteis me senté en el sofá y ella se puso de pie delante de mí. Me empezó a insultar y a gritarme sin sentido, hasta que me agarró del pelo y comenzó a hacerme daño. La aparté como pude y me encerré en el baño... -coge aire y suspira- Entonces ella consiguió entrar e intentó empujarme para que cayera a la bañera, pero la esquivé y cayó ella sin querer. Empecé a correr hacia la puerta para salir, cuando ella... -derrama una lágrima y baja la cabeza- Vino detrás de mí haciendo que me tropezara con la mesa de cristal del salón. Caí al suelo y me empecé a arrastrar hacia atrás para que no me tocara, pero como estaba sangrando por una brecha de la cabeza se tocó la frente y no vio por donde iba, y se cayó encima de la mesa, haciendo que se rompiera y los cristales se le clavaran por todo el cuerpo. Fue horrible -dice volviendo a taparse la cara con las manos y empezando a sollozar de nuevo.

Jesús y yo nos miramos y sin decirnos nada la abrazamos entre los dos.

-Tranquila pequeña -susurro.

Le beso la cabeza y muerdo mi labio, cierro los ojos y dejo que una lágrima descienda por mi mejilla.

-Ahora estamos los tres juntos y nada nos va a separar. Tenemos que ser fuertes y olvidar todo esto -dice Jesús mientras su voz se empieza a quebrar.

-Será complicado -susurra Julia un poco más calmada.

-No va a ser fácil, pero créeme, valdrá la pena -digo acariciando su pelo.

-Si estamos los tres juntos, no va a pasar nada malo... Lo prometo -dice Jesús dulcemente.

Nos abrazamos más fuerte y juntamos nuestras cabezas, sin dejar de llorar.

Necesitamos hablar con uno de los tres, es importante -dice un policía a nuestras espaldas.

Nos separamos y lo miramos incrédulos. Jesús da un paso hacia él y nos mira.

-Voy yo, quedaos aquí y tranquilizaos. Todo va a estar bien -dice seguro de sí mismo.

Julia y yo asentimos con la cabeza y vemos como Jesús se marcha con el policía.

Miro a Julia y le acaricio la mejilla, acercándola a mí hasta hacer que nuestras narices se rocen.

-Te quiero mucho, preciosa -digo besando dulcemente sus labios.

-Y yo a ti, desde que te vi supe que lo que sentía por ti era especial -dice tierna.

-Te enamoraste del malote -digo sonriendo, haciendo que ella haga lo mismo.

-Y tú de la rebelde -dice con una sonrisa.

-Sí, me gustaste desde que nos chocamos y te besé por primera vez, fue increíble -digo sin separar nuestras frentes.

-Me volví adicta a tus besos, y es lo mejor que me ha pasado -dice juntando nuestros labios.

Bajo mi mano de su mejilla hasta su cintura y la acerco más a mí, ella pone uno de sus brazos en mi pecho mientras que con el otro me acaricia el cuello.

Finalmente, nos separamos y nos abrazamos, mirando todo el jardín, el cual sigue repleto de gente. Todo esto ha sido completamente surrealista, nunca llegué a imaginar que mi vida se convertiría en una película tan dramática, salvo cuando conocí a Julia.


FIN DE LA PRIMERA TEMPORADA.

Addicted To His Kisses - {DOS TEMPORADAS} Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora