CAPITULO 38

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-Pero yo nunca lo he dejado de pagar -digo alterada.

-Pues no nos ha llegado ese dinero. Lo sentimos pero tendrá que abandonar el domicilio, gracias y buenas tardes -dice un hombre al otro lado de la línea telefónica.

Tiro el móvil al sofá y resoplo enfadada.

-Será... -digo enfurecida.

-¿Qué pasa? -pregunta Daniel sentado a mi lado.

-Mi padre, me dijo que me seguiría pagando el alquiler de la casa y me han llamado los de la agencia, se ve que lleva varios meses sin pagar -respondo poniéndome la mano en la frente, preocupada.

-Dani, creo que Emilio tenía una habitación libre, Julia podría quedarse con él y así sería beneficioso para los dos. Ella tendría casa y él una ayudante -dice Jesús obvio.

-Tienes razón. Julia, Emilio tiene un año más que nosotros y su novia te caerá genial, podrías estar muy cómoda allí -dice Daniel.

-Me parece una idea genial, llámalo y le explicas lo sucedido, que a mí me da vergüenza -digo tímida.

-Está bien -dice seguido de un suspiro.

Agarra su móvil de encima de la mesa del salón y se pone a buscar el contacto.

CONVERSACIÓN TELEFÓNICA

-Emi, hola -dice Daniel amablemente.

-Hola Danielo, ¿Que te cuentas? -dice Emilio al otro lado del teléfono.

-Pues mira, quería comentarte una cosa.

-A ver, cuenta.

-Pues tengo una amiga que por problemas económicos no puede pagarse un piso, y como tú hace un tiempo me dijiste que tenías varias habitaciones libres pues he pensado que no te importaría que se quedara en tu casa, claramente colaborará en la casa y demás -dice Daniel hablando rápido.

-Claro, encantado. Me encantaría tener una nueva inquilina -dice riendo.

-Perfecto, si puedes pasarte en un rato a su casa para ayudarla con las maletas y así de paso la vas conociendo sería un detalle. ¿Te paso la dirección? -dice Daniel de la misma manera.

-Genial, en un rato estaré por allí, adiós.

-Ciao -cuelga.

-Pues ya está, problema arreglado -dice Jesús sonriendo.

-Sois los mejores, en cuanto vea a Emilio me lo como a besos -digo riendo.

-De eso nada, él tiene novia y tú novio -dice Daniel seriamente.

-Me encanta cuando te pones celoso -digo sacándole la lengua.

Le doy un suave beso en la mejilla y apoyo mi cabeza en su hombro.

UNA HORA MÁS TARDE

Emilio ha llamado a Daniel hace unos cinco minutos diciendo que ya estaba llegando, así que ahora mismo está detrás de la puerta llamando al timbre.

Daniel se levanta y va hacia la puerta, no sin antes acariciar levemente mi muslo izquierdo.

Al abrir la puerta, él y Emilio se abrazan dándose dos palmadas en la espalda.

-¿Qué tal tío? -pregunta Dani.

-Viviendo la vida -dice Emilio seguido de una risa.

Se acerca a Jesús y chocan las manos en forma de saludo.

Finalmente viene hacia mí y me da dos besos.

-Hola tú debes ser Julia, encantado de conocerte -me dice con una sonrisa.

-Igualmente Emilio, muchísimas gracias por dejar que me quede en tu casa, te lo agradezco infinitamente -digo igual que él.

-No hay de que. Además, necesitaba a alguien que nos ayudara a mí y a mi novia en la casa -dice obvio.

-Y yo lo haré con mucho gusto -digo sonriendo.

Nos sentamos en el sofá a charlar un rato, el cual se convierte en media hora entre risas y demás. Hemos descubierto que tenemos muchas cosas en común.

Antes de irnos a mi nueva casa, Emilio me ayuda a prepararme las maletas y a llevarlas hasta su coche.

-Esta noche tengo una fiesta con unos amigos, ¿quieres venir? -pregunta apoyado en la puerta.

-Claro, hace tiempo que no salgo y me encanta conocer gente nueva -digo mientras guardo las últimas prendas de ropa en la maleta.

-Cuidado con lo que haces por ahí, no quiero que te pase nada -dice Daniel desde la puerta.

-Qué susto hermano -dice Emilio poniéndose la mano en el pecho.

Suelto una leve risa, cierro la maleta y miro a Daniel con una sonrisa.

-Tranquilo, no pasará nada -digo susurrando.

Me mira con el ceño fruncido y los tres finalmente bajamos abajo. Me despido de Jesús con un abrazo y de Daniel con un largo y cálido beso en los labios.

-Seguiremos viéndonos cada día, Emilio vive cerca así que podemos ir o tú venir a vernos -dice Jesús sentándose en el sofá.

Asiento con la cabeza y salimos de casa, dejamos las cosas en la parte trasera del coche y finalmente nos sentamos en los asientos.

Después de apenas veinte minutos llegamos a una casa en el centro, pero en la otra punta de la ciudad. Es muy bonita y parece bastante acogedora, tiene un toque minimalista que me encanta.

Emilio aparca delante y nos bajamos, cogemos las maletas y nos dirigimos a la puerta. Abre y me quedo alucinada con la casa tan lujosa que tengo delante. Por dentro es mucho más bonita que desde fuera, la decoración es algo básica pero no sé que tiene que la hace ser muy moderna.

-Isabel no está, llegará de trabajar más tarde -dice Emilio detrás de mí.

-OK, tengo ganas de conocerla -digo amablemente.

-Te caerá genial, sois muy parecidas en los gustos y eso -dice cerrando la puerta.

-¿En serio? Pues genial -digo entusiasmada.

-Tú habitación es la segunda a la derecha, la pintada de color lila pastel y cama de matrimonio -dice señalando el largo pasillo.

-Pues voy a acomodarme con tu permiso -digo seguido de una pequeña risa.

Empiezo a caminar hacia mi respectiva habitación, antes de esta, hay un baño muy grande y bonito.

-Emilio, ¿Cuando deje mis cosas podré darme una ducha, por favor? -digo gritando desde la puerta de mi habitación.

-Claro, estás en tu casa -responde igual que yo.

-!Gracias!

Me giro y miro detenidamente la habitación, es muy grande,, con dos armarios enormes, un escritorio  que ocupa toda una parte de la pared,, dos ventanas, una cama de matrimonio en el centro de la habitación con dos mesitas de noche a sus lados y muchas estanterías llenas de libros y cosas decorativas. Todo es o de color blanco o de color violeta, me encanta esta habitación.

Después de inspeccionar la habitación a fondo y darme una ducha rápida, salgo del baño con una toalla enrollada en mi cuerpo, ya que me he olvidado la ropa encima de mi cama.

Addicted To His Kisses - {DOS TEMPORADAS} Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora