3 - "Promesas"

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Jimin paseaba junto a Yoongi por Seúl, junto al río Han. De una manera increíble, las grises nubes se habían esfumado, dándole lugar al brillante sol y al cielo azul.

El menor caminaba a pasos lentos, disfrutando del buen clima y de la compañía, sin dejar de estar inmerso en sus pensamientos. A medida que avanzaba, no dejaba de pasar su mano por la baranda que separaba la vereda del río. Yoongi lo miró.



—¿Qué pasa?

—Nada.



Pero el mayor sabía que Jimin estaba mintiendo.



—De acuerdo, no me digas si no quieres.

—Sólo recordaba.

—¿Qué cosa? ¿Ya paseaste por aquí antes?

—Sí, miles de veces.



Yoongi sonrió.



—Aunque, aquella noche de mis recuerdos, no había venido precisamente para eso —murmuró.

—¿Qué?

—¿Sabes? No te digo esto porque quiera llamar la atención, o porque necesite hacerlo, sino porque ya tienes una idea de lo que siento, porque te enteraste de muchas cosas, porque confío en ti y porque siento que, de alguna manera, estoy dejando ir este mal momento al compartirlo contigo.

—Está bien.

—¿Recuerdas aquella vez, el año pasado, cuando volví tarde de la universidad? Me habías llamado cientos de veces, y yo te dije al llegar que sólo había ido a tomar un poco de aire.

—Sí.

—Yo había estado aquí —suspiró—. Había intentado saltar.



Los pasos de Yoongi se detuvieron. Jimin lo hizo un poco después y volteó, avergonzado.



—Un policía me había visto sentado sobre la baranda, y me bajó. Me llevó a la comisaría y me ofreció un poco de agua. Después de haber hablado con él, me acompañó a casa y no se fue hasta haber visto que haya entrado —suspiró—. No es algo de lo que me sienta orgulloso, obviamente.

—¿Por qué nunca me dijiste nada? —preguntó en un hilo de voz.



Jimin se encogió de hombros y miró al piso. Yoongi sintió cientos de lágrimas amontonándose en sus ojos, pero no lloró. No quería hacerlo frente al menor. Tomó aire y lo soltó suavemente.

En ese momento, quiso tomarlo de los hombros y gritarle con todas sus fuerzas que había sido un tonto, un idiota, que no estaba para nada bien que haya decidido hacer eso.

Pero no lo hizo.



—Toda mi vida estaré agradecido con ese policía. De no haber llegado, ¿Qué haría yo sin mi Jiminnie?



Jimin lo miró por escasos segundos y luego volvió a bajar su mirada al suelo. Soltó una suave risita silenciosa, y mordió su labio inferior. Sus mejillas se tornaron rojas.



—¿Qué pasa?

—¿Qué te pasa a ti, hyung? ¿Por qué dices esas cosas?

—Por que es la verdad. No sé si aún sigues con esa misma idea en la cabeza. De ser así, quiero que me prometas que no lo volverás a hacer.

—No hice nada esa noche. Estoy aquí junto a ti, ¿No?

—Sabes a lo que me refiero. No más saltos, no más... nada que te haga daño a ti, a tu salud, o a tu vida, ¿Sí?

—De acuerdo. Oye, una última mención al tema y seguimos con nuestro paseo.

—Adelante.

—De haber tenido éxito con lo que tenía planeado hacer aquella noche... ¿Qué habrías hecho?

—Habría muerto contigo —dijo sin dudarlo.



Jimin lo miró, atento. Sintió un nudo en su garganta, pues no esperaba tal respuesta.



—Ay, hyung, no digas esas cosas —lo empujó suavemente.

—¿Qué? Tú me pediste que respondiera.

—Sí, ¿Pero por qué te irías tú también? Eso no tiene sentido.

—Tal vez no habría hecho lo mismo que tú, pero una vida sin ti no sería vida. No estaría vivo si no estuvieras aquí.

—Exagerado... como si significara tanto; como si fuera tan importante —rió, negando con la cabeza.

—Lo eres.



Jimin supo al instante por el tono serio con el cual Yoongi estaba diciendo las cosas, que todo lo que le decía era verdad.



—¿Sabes? Si no estás mintiendo, si de verdad te haría tanto daño... Yoongi, me convenciste. Lo prometo. No volveré a hacerlo.

—Gracias, Jiminnie.



Yoongi lo abrazó. Rodeó el cuerpo de Jimin con sus brazos queriendo, de esa manera, transmitirle toda la seguridad que necesitaba, todo el amor por la vida que le faltaba... amor por su propia vida. De todos modos, sabía que era imposible.

Cuando el abrazo terminó, se separaron y continuaron caminando en silencio. Luego de una charla tan delicada, era difícil seguir hablando sobre temas triviales, como si nada hubiera pasado. Pero Yoongi logró cambiar la atmósfera, poco después, al corretear a unos pájaros que estaban reunidos, picoteando las migajas de una galleta que estaba en el suelo. Las aves salieron volando ante la repentina aparición del pelinegro y sus gritos.

Yoongi agradeció ver a Jimin reír después de eso.

**************

Los chicos no habían planeado estar fuera todo el día, pero lo hicieron. Cuando llegaron a su casa, era ya de noche. Ambos entraron a su apartamento y, después de que el mayor haya cerrado la puerta, Jimin dejó en el suelo al pequeño gato que habían encontrado en la calle, cerca de una hora atrás. Él quería quedarse con el felino y Yoongi accedió, no sólo para cumplirle el capricho, sino también porque creía que sería una buena compañía para su amigo. Además, era imposible negarse. El pequeño animal tenía apenas unos meses. Era blanco y muy peludo, totalmente adorable.

Después de haber cenado, se prepararon para dormir. Yoongi estaba dirigiéndose a su habitación, pero se detuvo, mirando hacia la puerta de Jimin. Suspiró. Era la primera noche que pasaría después de haberse enterado de las cosas que Jimin escondía muy dentro de su ser, y se preguntaba cuántas otras seguiría ocultando, o qué podría pasar al dejarlo solo en su habitación.

En puntas de pie y muy sigilosamente, abrió la puerta del cuarto del menor, caminó hasta su cama y se agachó frente a él, quedando cara a cara. Jimin ya estaba dormido. Se encontraba abrazado al gatito que habían adoptado, y que aún no tenía nombre. Acarició su mejilla con suavidad para no despertarlo, y sonrió al notar que, en su rostro, no habían rastros de lágrimas. Su almohada también estaba seca y, aunque eso no le garantizaba nada, se sintió un poco más tranquilo al ver que parecía  encontrarse un poco mejor que antes.



—Prometo no rendirme hasta que olvides todo lo que te lastima por dentro, Jiminnie —susurró, corrió con cuidado su flequillo y dejó un suave beso sobre su frente—. Que tengas dulces sueños.



Le tomó un rato a Yoongi volver a su cuarto, pero lo hizo, pensando en miles de ideas de cosas que podría hacer la semana próxima, en cuanto empezaran las vacaciones. Todas ellas incluían a Jimin.

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Ando re inspirada hoy, no sé qué onda.

Espero que les haya gustado 💕

P.D.: Quiero un Yoongi ahre

Alone [Yoonmin] ©Donde viven las historias. Descúbrelo ahora