1 - "Abrazos que sanan"

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El reloj de la mesa de noche de Jimin marcaba las dos de la mañana. Él no podía conciliar el sueño. Se encontraba muy ocupado pensando en su vida, e inventando falsos escenarios, en donde intentaba imaginarse la realización de sus deseos. Sin embargo, a pesar de que tuviera el poder de manejar todo a su antojo dentro de su cabeza, fracasaba de una y mil maneras. Se veía a sí mismo viviendo una vida que quería vivir, y fallando al intentarlo.

Ya ni siquiera su mente lo ayudaba a escapar de su triste realidad.

Una lágrima se le escapó, recorriendo su mejilla, y sorbió por la nariz. Le dolía el pecho horriblemente por causa de la misma tristeza que sentía por dentro, y que quería soltar con todas sus fuerzas. No obstante, había algo que se lo impedía: Min Yoongi.

Desde hacía ya dos años y medio, Jimin se había ido a vivir con su compañero y mejor amigo de toda la vida a un departamento en la ciudad. Desde más jóvenes, siempre había estado en sus planes compartir un lugar para vivir. Ahora, lo habían logrado.

Yoongi, el mayor, dormía en el cuarto de al lado. Jimin temía sollozar demasiado fuerte y despertarlo. No quería hacerlo. Sabía que detrás de eso vendrían preguntas acerca de lo que estaba pasando, y no tenía ganas de tener que explicarlo, ni de molestar a su amigo con sus problemas.

Seúl se veía cubierta bajo negras nubes, de las cuales enormes gotas caían, empapando la ciudad. La lluvia se volvió más y más intensa, y de pronto, un espantoso trueno se oyó, haciendo que temblaran los vidrios de las ventanas.

Rápidamente, Jimin secó sus lágrimas y carraspeó, para que su voz pudiera sonar decente. Contó exactamente diez segundos, más que preparado para lo que venía.

Diez, nueve, ocho...

Se oyeron pasos acelerados.

Siete, seis, cinco...

La puerta del cuarto de al lado abriéndose.

Cuatro, tres...

Se abrió su puerta.



—¡AHHHHHHH!



Dos, uno, cero...

Min Yoongi acurrucándose a su lado en la cama.

Jimin rió suavemente y negó con la cabeza.



—Veinticinco años. Tienes veinticinco años, y le sigues temiendo a las tormentas.

—¿Y eso qué? Tú le temes a las arañas.



Silencio.



—¿Estás enojado?

—No, hyung.

—No suenas bien.

—Estoy bien.

—Te conozco. Sé que si estuvieras bien, estarías durmiendo, y no así. Además, me estás dando la espalda. Mírame cuando te hablo, al menos.

—No quiero, ya duérmete.



Yoongi, no muy satisfecho, se sentó en la cama y tironeó de la almohada de su amigo, haciendo que su cabeza cayera sobre el colchón.



—Ew, Jimin, tu almohada está mojada. La babeaste toda.

—No lo hice.

—Es eso, o hay una gotera en el techo justo sobre ti.

—Qué tonto.



Yoongi frunció sus cejas. Se paró, rodeó la cama y se agachó del lado de Jimin, mirándolo a los ojos, esos ojos que siempre estaban brillantes, pero que ahora mostraban tristeza; los mismos que tantas veces soltaban lágrimas de risa, pero que ahora habían derramado algunas de dolor.

Alone [Yoonmin] ©Donde viven las historias. Descúbrelo ahora